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Extinción de fideicomisos y opacidad (segunda parte)

La razón central de la extinción de los fideicomisos es el manejo opaco y el posible destino final de los recursos.

El eco del debate sobre la extinción de 109 fideicomisos alimentados con dinero público sigue y seguirá aún durante un cierto período. Recordemos que se trata de unos 70 mil millones de pesos anuales, una cantidad del todo respetable.

La oposición de derecha ha tratado de imponer una narrativa a todas luces falsa: la extinción de los fideicomisos equivale a la extinción de apoyos a los beneficiarios, cosa que ha negado de manera enfática el gobierno federal. Una cosa son los apoyos y otra los fideicomisos. El gobierno federal trata de recuperar esos 70 mil millones de pesos para, al igual que con los programas sociales, hacer llegar los apoyos directamente a los beneficiarios sin pasar por oscuros intermediarios.

También la oposición de derecha, de manera cínica, trata de aparentar preocupación por la cultura, la ciencia o el arte, cuando en la práctica, en los 30 años de neoliberalismo han sido sectores tradicionalmente abandonados, lo mismo que otros sectores tan importantes como la salud o la educación. La política de la derecha que nos ha gobernado se enfocó en la privatización. Es ridículo que se quieran presentar como defensores de los fideicomisos ligados al cine cuando en la práctica han beneficiado a las grandes corporaciones norteamericanas.

Es ridículo que la derecha se muestre indignada por la extinción de los fideicomisos ligados al CONACYT cuando muchos de ellos sirvieron para hacer investigaciones que sólo beneficiaban a empresas trasnacionales, un verdadero subsidio de un país con más de 50 millones de pobres a empresas de países ricos. Al respecto sugiero mucho la lectura integra del artículo “Fideicomisos y falta de memoria. Dinero público para fines privados” publicado por el periodista, especializado en temas económicos, Carlos Fernández-Vega, en el periódico La Jornada el pasado 14 de octubre (undefined). En dicho artículo se señalan algunas de las empresas trasnacionales beneficiadas con este esquema. La razón central de la extinción de los fideicomisos es el manejo opaco y el posible destino final de los recursos.

Aunque no directamente ligada a la opacidad de los fideicomisos, apenas el pasado 13 de octubre se dio a conocer la información de un contrato anual por 19 millones de dólares (380 millones de pesos) a una empresa ligada al detenido en Estados Unidos, exSecretario de Seguridad Pública del narco gobierno panista de Felipe Calderón, Genaro García Luna, apenas cuatro meses antes del fin del sexenio, lo que es verdaderamente obsceno.

Pero más obsceno es enterarse que los 19 millones de dólares se pagaron para dar un curso de “capacitación” ¡de sólo hora y media! ¡250 millones de pesos por hora! Algo inédito en el mundo. No creo que exista en ninguna otra parte un curso tan caro, es para récord Guinness. El curso, por si fuera poco, dizque se dirigió a ¡únicamente tres personas! Es decir, un costo de ¡127 millones de pesos por persona! Los debería haber pagado Felipe Calderón de su bolsa.

La empresa ligada a García Luna aún tiene el cinismo de solicitar el pago de un adeudo de 6 millones de dólares (120 millones de pesos) al actual gobierno. Este ejemplo muestra la manera de manejar los recursos públicos por parte de los gobiernos neoliberales del PAN y del PRI.

El presidente de la república ha prometido que poco a poco se irá dando información sobre la distorsión en el manejo de algunos, o de la mayoría, de los fideicomisos extinguidos. Así que ya nos estaremos enterando de otras cosas increíbles.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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