Higiene mental

Actualmente es más frecuente que las personas tengan algún padecimiento psicológico o alguna situación emocional que no les permite tener un bienestar que les posibilite estar en condiciones favorables para tener una calidad de vida.
Si bien es cierto que hay factores externos que nos afectan y que pueden contribuir a que no tengamos un bienestar emocional o salud mental, como son el tránsito vehicular, o la falta de civilidad de algunas personas, o la violencia que se vive, o la inseguridad, o no conseguir un buen empleo y bien remunerado, etc., también es posible que en lo individual y en lo colectivo hagamos algo para ayudarnos a estar mejor.
Salud e higiene mental no son lo mismo, sin embargo, se requiere de la segunda para lograr la primera. Cuando hablamos de higiene mental nos referimos al conjunto de s, que pueda funcionar de manera óptima en los ámbitos en los que se desempeña o desenvuelve y que contribuyen para tener salud mental. Esos hábitos, que se pueden ir creando, permiten establecer un ambiente favorecedor para una estabilidad emocional y mental, indispensables para vivir una vida con bienestar.
La ausencia de laguna enfermedad mental no necesariamente significa salud mental, la persona puede no tener alguna afección grave como esquizofrenia o psicosis, sin embargo, eso no es garantía de que la persona está psicológica y emocionalmente bien, pues podría encontrarse viviendo en constante estrés, o angustiada, o ansiosa, o deprimida, o auto exigiéndose en demasía, o auto castigándose, etc.
Es posible, mediante la higiene mental, poder disminuir e incluso evitar ciertos malestares emocionales y poder tener salud mental.
Los hábitos que pueden favorecer nuestro bienestar son: el manejo de pensamientos positivos, enfocarse más en pensar cosas que nos entusiasmen, que nos motiven, que nos resulten atractivas, y que nos den tranquilidad, y empezar a dejar de pensar en lo catastrófico que puede ser el futuro, en las carencias que se tienen y dejar de quejarse.
También puede ayudar hacer ejercicio, y si no se tiene mucho tiempo ni dinero se puede caminar al menos 15 minutos diarios, incluso si se tiene alguna mascota, caminar con ella. Asimismo, puede ser de ayuda escuchar música que te relaje y te guste, pero ahora tal vez agregando el ingrediente del disfrute. Tal vez muy de la mano podría ser el practicar la meditación.
Algo que también es favorecedor, es empezar a reconocer los sentimientos y emociones que se está experimentando, no negarlas ni reprimirlas, podría ayudar escribir lo que te está pasando y cómo te sientes con eso, tener una libreta específica para ti. Hay situaciones o sentimientos que puede ser difícil compartirlos con alguien más, escribir sobre ello, ayuda no sólo a desahogarte, también puede servir para tener más claridad y para validar lo que estás sintiendo.
Hacerse el hábito de comer con regularidad y, además, no sólo comer porque se siente el hambre, sino cambiar la perspectiva y no sólo comer por necesidad, sino hacerlo por gusto y con placer de disfrutar lo que estás ingiriendo. Es indispensable satisfacer las necesidades básicas, no sólo la de la alimentación, también el descanso y el ocio.
Es importante también cuidar tus relaciones interpersonales, no sólo se trata de mantener las que te son benéficas, algunas veces también es necesario cortar con esas relaciones que no te aportan, que hacen daño y lastiman.
De igual manera, puede ser de mucha ayuda que evalúes tus expectativas y elijas metas y objetivos realistas para no vivir en la frustración de no lograrlos; así también que sean concretos y específicos. El ir consiguiéndolos te dará confianza y te hará sentir bien.
Toma el control de tu vida, no lo cedas a otras personas o a ciertas situaciones.



