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Interpelación ciudadana

Al referirse a la situación local, la Red de Organizaciones de la Sociedad Civil de Querétaro sostiene que el estado de está tocado por la desigualdad, la inseguridad, la dilapidación de recursos públicos y el abandono de las zonas populares.

Producto de dos sesiones públicas de reflexión colectiva, la Red de Organizaciones de la Sociedad Civil de Querétaro difundió un oportuno pronunciamiento. Grupos y activistas comparten su visión de la actual coyuntura electoral, interpelan a autoridades y candidatos y, en tono autocrítico, plantean la necesidad de que el ciudadano se asuma como lo que es, la fuente del poder público.

Extraigo aquí algunas ideas muy oportunas, contenidas en ese planteamiento de una veintena de organizaciones locales. “Teniendo como telón de fondo un enojo y un hartazgo sin precedente, una parte del pueblo está instalada en el miedo” o en el desconocimiento de “cómo participar en los grandes temas y decisiones nacionales. Es palpable la necesidad de explorar caminos para forjar un pueblo consciente y unido, exigente, organizado y comprometido con un mejor país”.

Tras un diagnóstico crítico del país, esta Red llama a recuperar el humanismo, “fomentar la conversación y la confianza” y “adoptar como punto principal de la agenda pública la idea de una sociedad civil organizada que sirva de contrapeso a los partidos políticos y que, al mismo tiempo, le ponga rienda a sus gobernantes para empujar un cambio social profundo”.

“Es preciso trascender la cultura de la dependencia histórica y de la esperanza ingenua en soluciones provenientes de decisiones verticales y autoritarias”, dicen tras advertir que el actual momento electoral entraña “el riesgo de que la población no sólo permanezca en el aislamiento, sino que caiga en la trampa” de la confrontación entre mexicanos. Pues sí, es oportuno revivir la utopía de un mundo justo y fraterno.

Al referirse a la situación local, la Red sostiene que el estado de Querétaro está tocado por la desigualdad, la inseguridad, la dilapidación de recursos públicos y el abandono de las zonas populares. Y, bueno, razón no les falta. En momentos turbulentos se hace necesario el señalamiento directo y la reflexión serena “que ponga los cimientos de una sociedad nueva en la que la dignidad sea una costumbre”.

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