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La gestión de la verdad y la mentira en educación

En la serie de ficción ‘El problema de los tres cuerpos’ de David Benioff, el ecologista Dr. Evans comparte información sobre la humanidad con una alienígena mediante un radio (sin quedar claro cómo la contactó). En la conversación, el terrícola intenta explicar lo que son los cuentos y pone de ejemplo a Caperucita Roja. La alienígena no comprende cómo un lobo puede hablar y por qué la niña le cree. Luego de escuchar varios intentos explicativos, concluye que se trata de ‘una mentira sobre un mentiroso’; de que ‘no se puede entablar una relación de confianza con humanos, porque mienten’, y de que ‘hay que destruir a esta especie mendaz, antes de que dañe a quienes la contacten’. La alienígena cierra arguyendo ‘tengo miedo’ y corta la conversación y el Dr. Evans, por más intentos, no logra recuperarla.

La especie humana sabe que la mentira es un fenómeno harto complejo y no puede ser asimilado por una lógica simple o lineal. Por eso ha sido estudiada por filósofos, semiólogos, epistemólogos, historiadores, politólogos, psicólogos, literatos, juristas e ilusionistas… La ‘mentira’ ha estado presente desde el inicio de la humanidad, adoptando múltiples formas: mito, cuento, poesía, leyenda, chisme, ‘historia de bronce’, panfleto político, publicidad, etc. Las preguntas sobre si es posible no mentir nunca, si puede haber mentiras ‘legítimas’ o si alguien, en determinadas circunstancias, ‘tiene derecho a mentir’ se presentan en cualquier discusión sobre el tema.

Preguntaba en mi artículo anterior sobre cómo educar a las nuevas generaciones en contextos donde las mentiras se normalizan. Queda claro que la consigna de ‘no digas mentiras’ no sólo no funciona, sino puede agravar el problema, generando sentimientos de culpa, desconfianza o impotencia en las personas involucradas.

Este tema se aborda con inteligencia en el libro infantil: ‘Toda la verdad’ de Monique Zepeda (Ed. Océano), que vale aprovechar en algún círculo de reflexión escolar o familiar: Cuando el pequeño Totó Kartush es atrapado en una mentira, recibe un largo y contundente sermón, en que sus educadores le exigen decir siempre la verdad. Pero él se enfrenta a serios problemas sociales, cuando pone en práctica la instrucción, pues es tachado de ‘grosero’ o ‘irrespetuoso’, ya que la gente no gusta de escuchar ‘sus verdades’. El relato conduce a diversas preguntas sobre cuando sí, cuándo no decir la verdad y sobre cómo moderar los comentarios, pero no concluye. La respuesta queda en el aire: ‘Depende, a veces, más o menos, sí, no, casi siempre…’, lo que obliga a una revisión más detenida, tanto de ciertos principios generales, como de criterios para evaluar cada caso. La formación del pensamiento crítico implica esto.

En la discusión del tema entran en juego diversos términos relacionados, que a veces se tratan como sinónimos, pero no siempre lo son: verdad, veracidad, realidad, objetividad, evidencia, autenticidad, hecho, etc., frente a mentira, falsedad, falacia, engaño, embuste, estafa, ficción, simulación, calumnia, bulo, etc. No es lo mismo decir: ‘eso es mentira’, que ‘eso es falso’, o ‘eso es incorrecto’, ‘estás equivocada’, o ‘eso no es cierto’, etc.

Sobre el primer caso, se entiende por ‘mentira’ una afirmación que es contraria a lo que la persona que la hace sabe, piensa o siente. La mentira tiene una connotación negativa y se considera problema ético o moral. ¿Cómo abordarla o enfrentarla?

Para hacerlo, habría que promover reflexiones sobre: ¿quién miente?, ¿a quién?, ¿por qué y para qué?, ¿quién se beneficia?, ¿qué daños genera, en qué medida y a quiénes?

En este sentido, no es igual la mentira de una adolescente sola en casa, que la de un adulto extraño que toca a su puerta, buscando averiguar si tiene el campo libre para seducirla.

Sobre otro tema muy distinto (el electoral), tampoco es igual una encuesta editada de María De las Heras, que la de Massive Caller, o la de estudiantes del ITAM, en las que Xóchitl Gálvez empata o arrasa como puntera, que la del reciente simulacro en que 255 mil jóvenes de más de 400 universidades dan amplia ventaja a Claudia Sheinbaum.

¿Cuál es verdadera?, ¿cuál falsa?, ¿cuál miente?, ¿por qué?

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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