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Los 650 y su desplegado

El no poner nombres completos se presta a pensar que los nombres podrían ser inventados o corresponder a varias personas, lo que le resta seriedad al asunto.

El pasado 17 de septiembre, un grupo de 650 personas, entre ellos miembros de la comunidad intelectual, científica y cultural de México publicaron un desplegado titulado En defensa de la libertad de expresión. A este desplegado varios medios le dieron mucha difusión y por los firmantes es fácil intuir quiénes promovieron esta iniciativa, pues entre ellos se hallan connotados colaboradores del régimen neoliberal que gobernó México en los últimos 30 años, personajes como Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Jorge G. Castañeda y Denise Dresser, antes extremadamente complacientes con los gobiernos panistas y priistas y hoy férreos opositores al gobierno de la 4T.

Una primera observación sobre la lista de los que suscriben, es que aparece una gran cantidad de nombres con un solo apellido lo que dificulta la identificación precisa de muchos de ellos y se presta a confusiones, como es el caso del nombre “Patricia Stillman”, nombre de una actriz norteamericana ya fallecida, por lo que algunas personas manejaron en redes sociales la versión de que habían firmado el desplegado hasta muertos. Días después se supo que sí existe una bióloga llamada Patricia Violeta Stillman Weiss y que fue ella la que presuntamente firmó. El no poner nombres completos se presta a pensar que los nombres podrían ser inventados o corresponder a varias personas, lo que le resta seriedad al asunto y contradice la calidad de “científicos” e “intelectuales” que firman el desplegado de marras.

Por otra parte, ya hubo al menos dos deslindes públicos de que pusieron sus nombres, pero no firmaron el documento, uno fue de Patricia Ramírez Kuri, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y otro fue el ceramista Gustavo Pérez.

En contraposición, ya fue publicado en redes otro desplegado de respuesta con más de 40 mil firmas. El documento se titula Por la liberad, contra los privatizadores de la palabra. Este documento fue abierto a firmas a las 2 de la tarde del 18 de septiembre, y al momento de su publicación (9 de la mañana del día 20) contaba ya con la adhesión de más de 28 mil ciudadanos.

Es contradictorio que intelectuales “chayoteros” como Enrique Krauze o Aguilar Camín suscriban un desplegado de alerta por un supuesto “ataque a la libertad de expresión”. Los datos que hoy conocemos señalan que ambos personajes se beneficiaron del poder al recibir dinero para ellos y para sus publicaciones por parte de los gobiernos federales encabezados por el PRI y por el PAN. Lo que les duele a estos personajes es haber perdido los beneficios de recibir dinero del erario como favor por su complacencia con el poder en turno. Hoy que se ha cerrado ese ciclo y que ya no reciben los recursos de los que antes se beneficiaban, de manera pueril usan el pretexto de un supuesto “ataque a la libertad de expresión”.

Baste recordar que Enrique Krauze recibió 144 millones de pesos en el sexenio de Enrique Peña Nieto, ni más ni menos que 24 millones de pesos anuales, 2 millones de pesos mensuales, durante todo el sexenio. En algo muy parecido a la prostitución, a actuar como mercenarios o como amanuenses estos señores hace mucho que perdieron su calidad moral como para querer hacernos creer que están interesados verdaderamente en la libertad de expresión. Su verdadera molestia es que ya se les acabó la ubre de la que abrevaron durante muchos años. Deberían ponerse a trabajar como los demás mexicanos que nos ganamos un salario con nuestro trabajo y no con dádivas gubernamentales.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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