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Los pro-nazis de hoy

El antisemitismo, el anticomunismo y las críticas contra los Estados Unidos e Israel alimentan esos comentarios, pero, ¿se sostienen frente a la historia? ¿No normalizan a los nazis y su ideología como un movimiento político más?

La clase sobre el nazismo en Alemania inicia entre las risas y el desinterés de los alumnos. La profesora, joven, de cabello rubio y largo, vestida con botas, pantalón y sudadera negra, adornada con un crucifijo plateado en el pecho; inicia la sesión con lo que vendría a ser la base del movimiento político de los nazis: el fascismo en Italia, la miseria tras la Gran Guerra y los Tratados de Versalles, donde Alemania acaba pagando los platos rotos, siendo la víctima…de una guerra que el entonces imperio alemán buscó, pero bueno, se le pasó dicha aclaración a la docente. “¿Por qué el odio a los judíos?”, pregunta y se responde: el antisemitismo era un fenómeno social que tenía sus raíces en toda Europa desde la Edad Media, debido a la reserva de los propios judíos y a su oficio habitual, las finanzas, desde donde cometieron algunos abusos. “¡Comunistas!”, explica, los judíos de la posguerra, “como tenían la plata”, orillan a Alemania a una situación más miserable. Ese odio “se lo buscaron”, afirma un alumno, tras el burdo análisis de la profesora. “Exactamente”, contesta la mujer. “Se ayudaban entre ellos, si no eras judío, ¡chau!”.

El pasado 16 de mayo, se ‘viralizó’ un video de 11 minutos –data del 2015- en el que se muestra a una profesora argentina en Mar de Plata, dando una particular clase sobre el nazismo en una escuela privada (filmada, probablemente, por un alumno a quien le dio flojera tomar apuntes, como sucede hoy en día). Continúa la polémica: “Han escuchado por ahí que Hitler era un dictador que tomó el poder por la fuerza, no, a Hitler lo votaron, hubo elecciones y los alemanes votaron a Hitler en elecciones limpias”, después, el partido nazi se autoproclama partido único y Hitler se autoproclama ‘Führer’, jefe de Alemania…ilegalizando, persiguiendo y asesinando a sus opositores, llegando al grado de incendiar el Congreso. Si eso no es ser dictador, yo no sé qué sea. Las votaciones no hacen la democracia, que eso nos quede bien claro.

“Puse algunas cosas buenas –prosigue la profesora- que hizo Hitler, porque ustedes van a leer en todos lados, en internet y en libros, van a leer las cosas malas que hizo Hitler, que los campos de concentración, que mataron judíos, que no lo niego, existieron los campos de concentración, fueron terribles, murió mucha gente, pero hay que tener en cuenta, y ser objetivos, que no fue el único régimen que mató gente” y cita a Stalin, a Mao Tse Tung y, actualmente, a Estados Unidos.

“Cosas buenas que hizo Hitler”, según ella: industria, transporte, empleos, aumento en el gasto público, rearmar Alemania, recuperar territorios. “Yo les quise mostrar un panorama de las cosas buenas que hizo Hitler, porque no fue todo malo, hizo cosas para Alemania, sacó a Alemania del hambre y la miseria, hizo cosas buenas, después, bueno, como Estados Unidos se metió, como siempre se mete Estados Unidos en todas las guerras, en la Segunda Guerra Mundial se mete al final y es al día de hoy que está como un demonio, Hitler, como una especie de anticristo, como que lo demonizaron, pero no fue tan así, lo que pasa es que la historia la escriben los que ganan, si hubiese ganado Hitler, hubiese sido al revés, Hitler hubiese hablado mal de Estados Unidos”. Una mezcla de verdades a medias, sin contexto y comparaciones absurdas, enmarcadas en una clase de historia, sólo tiene un nombre: un panfleto. Uno pro-nazi, en este caso.

Tras la mentada clase, la profesora habría sido separada del cargo entre la crítica de algunos, sin embargo, de manera sorprendente, preocupante y triste, si se revisan los comentarios de las y los usuarios de Youtube y Facebook, la amplia mayoría de las opiniones son en respaldo de la profesora y su afirmación. El antisemitismo, el anticomunismo y las críticas contra los Estados Unidos e Israel alimentan esos comentarios, pero, ¿se sostienen frente a la historia? ¿No normalizan a los nazis y su ideología como un movimiento político más? ¿No caen, acaso, en la justificación del genocidio de millones de personas? ¿Acaso los supuestos “logros” del nazismo equilibran la balanza frente a lo terrible de su régimen? ¿Dónde estaría, entonces, la excepcionalidad del holocausto? ¿De qué sirve, para fines de enseñanza secundaria, hablar de las “cosas buenas” del régimen de Hitler, en vez de señalar todo aquello que por ningún motivo es justificable? ¿Qué hay detrás de esta búsqueda de ‘humanizar’ a los nazis?

La historia, como diría el historiador Enzo Traverso, es un campo de batalla, donde las posturas políticas o las ideologías van a buscar interpretar o retratar el pasado con fines propagandísticos, eso queda claro. Entonces, dichas posturas como la de la profesora, que tantas personas comparten, distan mucho de ser “objetivos” e inocentes. La distancia histórica frente a lo acontecido, la ignorancia u pérdida de memoria, así como la falta de sensibilidad y empatía, son algunos de los ingredientes para el constante resurgimiento de desplantes tan miserables y condenables.

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