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Los sauces, su aprovechamiento en la salud y belleza humana

Es necesario impulsar la recuperación e intercambio del conocimiento tradicional nacional e internacional, eliminar fronteras para fomentar el libre intercambio de ideas, saberes, productos y especies biológicas.

Los ahuejotes o sauces se han usado en México por sus propiedades medicinales desde la época prehispánica, y en la medicina popular por sus función antipirética y anti-inflamatoria. En las culturas europeas de la antigüedad se le empleaba contra dolores de cabeza, hemorroides, males del parto, calenturas, herpes, sarna y verrugas. La mayoría de estos usos y aplicaciones se han verificado formalmente, debido a que la corteza y otras partes vegetativas de estas especies son ricas en salicina, de la cual se obtuvo el ácido salicílico y el ácido acetil salicílico; éste último se comercializa con el nombre de aspirina desde hace 100 años.

El complejo vegetal de los sauces reúne cerca de 300 especies; este género se denomina científicamente ‘Salix’, pertenece a la familia botánica ‘Salicaceae’. ‘Salix’ es una palabra del idioma celta y significa “cerca del agua”, lo mismo que ahuejote: “Árbol viejo que está cerca del agua”. En México se conoce a estas especies como ahuejotes. Los mexicas los utilizaron para formar las chinampas. Además de ese uso, los ahuejotes o sauces se emplean para ornato, dar sombra, elaborar cestas, como leña y carbón, elaborar artesanías y también por sus propiedades medicinales.

El género ‘Salix’ se distribuye naturalmente en la vertiente del Golfo: desde el sur de Nuevo León hasta Tabasco, Campeche y Chiapas; en la vertiente del Pacífico: desde Durango hasta Oaxaca. Su distribución total incluye los estados de Campeche, Chiapas, Durango, Jalisco, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Querétaro. Y se ha establecido en muchas regiones, tanto del ámbito rural como urbano, por lo que está presente prácticamente en todo el territorio nacional. En la zona del bajío y regiones adyacentes se han registrado seis especies: ‘S. Humboldtiana’, ‘S. Aeruginosa’, ‘S. Bonplandiana’, ‘S. Taxifolia’, ‘S. Schaffneri’ y ‘S. Paradoxa’. En Querétaro se pueden encontrar todas, con excepción de S. Aeruginosa.

La salicina es eficaz para regular la temperatura, el dolor, contra el paludismo y las fiebres intermitentes de la malaria y como antirreumático. El ácido salicílico se sintetizó a partir de la salicina y se ha demostrado que es útil para prevenir infartos. Los salicilatos de los sauces, también se utilizan para la síntesis de disolventes del ácido úrico.

El ácido salicílico pertenece al grupo de los agentes analgésicos, antipiréticos y antiinflamatorios; además de poseer efecto queratolítico o exfoliante, pues disuelve, en una concentración específicamente baja, el cemento intercelular y en una muy baja, favorece la regeneración de la capa cornea de la piel. En una concentración alta destruye el epitelio, por lo que se puede considerar irritante. Sus aplicaciones exfoliantes son parte fundamental de la industria cosmética para el famoso “peeling”.

El ácido salicílico en concentraciones muy bajas, o los extractos del ahuejote, pueden usarse para eliminar dolores, inflamaciones, fiebre y para tratamientos dérmicos para el acné, cicatrices, manchas, hongos dérmicos o de uñas y verrugas, se utiliza para disolver el ácido úrico y eliminar calambres y bronquitis. Por algo el ahuejote o sauce era un árbol sagrado para los pueblos del altiplano mexicano.

Por si lo anteriormente dicho fuera poco, desde hace décadas las abuelitas han recomendado el uso de la aspirina para prolongar la vivacidad de las flores de corte. Ellas, especialistas y postgraduadas de la vida, aprendieron de la observación: algo ya escaso en la época actual. Seguramente pedacitos de corteza de ahuejote tendrían el mismo efecto en la conservación de la turgencia de las flores. Algunos científicos han verificado ese conocimiento, señalando que el ácido acetil salicílico -muy probablemente también la salicina- cierra los estomas de las flores de corte, por lo que se reduce el estrés hídrico y la turgencia de éstas se mantiene, alargando su uso ornamental. De la misma forma, en una concentración muy baja, como en las microdosis, estimula la productividad vegetal, por lo que las plantas presentan un mayor crecimiento vegetativo.

Las industrias farmacéutica y cosmetológica se han aprovechado de la erosión del conocimiento popular causado por procesos históricos como: la santa inquisición, que entre los años 1350 y 1750 torturó y asesinó en Europa a 500 mil mujeres herbolarias, acusadas de brujería y hechicería; la conquista y colonización de América, donde -al igual que en Europa-, se acusaba a los nativos de herejes o idólatras y se les castigaba con torturas o incluso con la muerte en la hoguera. Todo esto para imponer un modo único de atender las dolencias y las necesidades terapéuticas de las poblaciones. A partir de 1910 se instauró una nueva inquisición llamada complejo médico farmacéutico, quien, mediante sus agencias reguladoras como la FDA, en sacrosantos comités autonombrados, aceptan o rechazan cualquier forma de conocimiento o práctica terapéutica según si pueden o no controlarla.

El conocimiento es libre por naturaleza, las sociedades basadas en la explotación y el lucro han impulsado la patente y registro del mismo, con la finalidad de garantizar su control, concentrar y centralizar la riqueza social. Por esta situación es necesario impulsar la recuperación e intercambio del conocimiento tradicional nacional e internacional, eliminar fronteras para fomentar el libre intercambio de ideas, saberes, productos y especies biológicas. Que el neoliberalismo no sea sólo para fortalecer al imperialismo, sino que sirva para construir activamente su contrario: la internacionalización de todo proceso alternativo a los regímenes basados en la explotación del hombre por el hombre.

 

Más información en El Ahuehuete, Herbolaria: Niños Héroes #41 (esquina Matamoros) Local 3. Tequisquiapan, Qro. 442-377-5127, 414-107-0194 y 427-121-2508. Correo electrónico: contacto@elahuehuete.com.mx; www.elahuehuete.com.mx

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