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Micelio Urbano: ‘Encuentro con el monstruo de la basura’

La editorial del diario La Jornada del jueves 23 de septiembre de 2021 presenta un panorama desolador sobre el presente y el futuro de la humanidad, en voz de Antonio Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas: “estamos al borde del abismo y actuando en el sentido equivocado; el mundo nunca ha estado tan amenazado o tan dividido” (…); “enfrentamos la cascada de crisis más grande de nuestras vidas”.

¿Cómo promover la reflexión sobre un asunto tan grave, entre niñas, niños y adolescentes, sin generar ansiedad, desesperanza o impotencia?

Tal pregunta provoca controversias: o los educadores hacemos como que no pasa nada, o tocamos el tema sólo en abstracto, (permitiendo que la sociedad de mercado colonice también la mente y el corazón de los menores), o buscamos despertar el ánimo de hacer algo para aminorar el problema, en esa pequeña escala, en la que todos podemos participar.

Esta y otras preguntas surgieron durante la preparación del curso de verano que organizó el grupo Micelio Urbano, en el marco del proyecto ‘Vida y Naturaleza para urbanitas’, al que me vengo refiriendo, desde hace varias semanas.

Una forma de abordar el asunto fue a través de algunos videos impactantes, que mostraban grandes cúmulos de basura, formando nuevos continentes en los océanos, y que señalan cuántos años tarda cada tipo de desechos en desintegrarse (¡mil años algunos!).

Algo en lo que coincidieron los conductores del curso fue en la importancia de recorrer el barrio, ‘para aprender a verlo con otros ojos’. Así, se hicieron diversos recorridos, guiados estupendamente, a veces por Luis Osorno y otras por Fanny Olalde, generosos colaboradores de Micelio Urbano.

Aprender a ver la realidad con otros ojos implicó una vez, con Luis, caminar a ciegas, confiando en algún acompañante que sí podía ver. Esto permitió tomar conciencia, tanto de la importancia de los cinco sentidos, como de la de poder confiar en alguien.

En otra caminata con Fanny, el aprender a ver de otra manera consistió en tomar fotos, desde la perspectiva de distintos animales, haciendo de cuenta que uno veía las cosas, como si fuese una hormiga y luego, como si fuese una jirafa. El resultado fue sorprendente.

Para introducir a los chichos en la cartografía urbana, las fotos se plasmaron en un plano para ubicar en qué calles se encontraban qué cosas. Algo que desconcertó a los investigadores fue encontrar un letrero que decía “No tirar basura”, precisamente sobre una montaña de desechos; también impactó descubrir que, ¡en algunos baldíos, la basura se quema!

Uno de los recorridos requirió llevar varias bolsas, para ir recogiendo “basura interesante” que los chicos fueran encontrando. Así las bolsas se llenaron de chucherías inimaginables. Al regresar, después de analizar sus características, Luis propuso crear en equipos un ‘monstruo de la basura’ y luego imaginar su historia.

La tarea fue de lo más divertida. Los relatos resultantes fueron de terror y ciencia ficción en escenarios “apocalípticos”: “Escor, una criatura creada por basura de insectos futuros”, “Girrifón un monstruo poseído por una presencia con sed de sangre”, “Quereta, la monstrua que viajaba del futuro al presente para advertir a los humanos que no tiraran basura”, tapas de plástico que se vuelven estrellas y miran acusadoramente a los humanos desde el cielo…

Una actividad de cierre con los desechos consistió en diseñar y construir una máquina capaz de resolver el grave problema que enfrentamos. La inventiva de los equipos no se hizo esperar: una máquina que separa y clasifica desechos, otra con un dispositivo interno que lleva la basura al pasado para transformarla en su materia prima y luego al futuro, para reciclarla en objetos útiles; otra que parecía preocupante por tener forma de rifle, resultó ser “un aparato para regar las plantas de manera inteligente”.

Una de las conclusiones a las que llegaron los muchachos con estas y otras actividades fue que: “Aprendimos mucho sobre todo el daño que los humanos hacemos a la Naturaleza, pero también nos dimos cuenta que hay mucha gente que está trabajando para encontrar soluciones y eso nos alegra”.

(Continuará)

*Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA)

maric.vicencio@gmail.com

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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