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Mirada de Mujer

En mítines, plantones y manifestaciones observé siempre valientes mujeres haciendo gala del reboso cargando a los hijos más pequeños y también a aquellas que avanzaban con paso firme

Para escribir sobre la visión social de las mujeres elegí un pasaje que dejó una profunda enseñanza en la lucha colectiva con mirada de mujer: Era el 26 de septiembre de 2015, ese día se cumplían ya 365 días de su desaparición. Aquella fue una larga noche, nunca tan larga como en la que vivían las madres de los 43 estudiante de Ayotzinapa.

Acudir a la memoria era uno de los objetivos de ese evento por lo que decidimos nombrar a los jóvenes desaparecidos cada hora has completar 43 veces, fue una forma de decir a quienes gobernaban y a los nos rodeaban que las y los desaparecidos en nuestro país tienen un nombre y apellido, una historia y el derecho de vivirla. “43 horas de ayuno por los 43” así se llamó nuestro acto.

Aquella fría y húmeda mañana cumplía ya 28 horas de ayuno y estando en una casa de campaña en una céntrica plaza pública de Querétaro, acudieron a mi memoria los eventos en los que he participado acompañando demandas sociales: por la liberación de los presos políticos en Querétaro; por la defensa de los derechos laborales del sector obrero; por el derecho al trabajo de los y las compañeras injusta e ilegalmente desalojadas del corredor comercial de la Alameda Hidalgo; con las y los trabajadores del servicio de limpia quienes fueron despedidos sólo porque el presidente municipal decidió privatizar ese servicio a favor de una empresa opaca y corrupta; en defensa de los árboles y en contra de la devastación del medio ambiente por una obra pública que nadie solicitó; acompañando a maestras y maestros en contra de la Reforma Laboral mal llamada Reforma Educativa y muy especialmente en contra de la violencia de género al lado de mujeres víctimas y sus familias.

En mítines, plantones y manifestaciones observé siempre valientes mujeres haciendo gala del reboso cargando a los hijos más pequeños y también a aquellas que avanzaban con paso firme acompañadas de los mayorcitos sin dejas atrás a ninguno; vi a las jóvenes encabezar con fuerza las consignas y apoya en las tareas de la columna o el plantón; vi con admiración que muchas de ellas tejían, bordaban o confeccionaban mientras estaban en la protesta.

Cómo olvidar que las vi llorar y gritar exigiendo la aparición con vida de sus hijos desaparecidos, las vi enfrentar a los uniformados cargando a sus crías, las vi actuando con amor infinito a todo lo que nos rodea. ¡Vi mis pasos al lado de los de ellas! Estoy convencida de que las mujeres organizadas ponemos en riesgo el orden establecido, el sistema capitalista, patriarcal, machista, androcéntrico que nos ha sido impuesto y que se alimenta del individualismo.

Es por ello que el trabajo colectivo es su antítesis y nosotras su amenaza. Enfrentar el monstruo neoliberal era impensable antes de julio de 2018, hoy se ve la posibilidad de que el futuro sea el que nosotras hemos exigido. Falta mucho por andar, pero sin duda lo haremos juntas y lo lograremos.

*Activista defensora de derechos humanos, presidenta de Desarrollo Comunitario para la Transformación Social, A.C.

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