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Nazis a juicio a cuenta gotas

Aunque sea difícil de imaginar, la mayoría de las y los nazis simplemente volvieron a sus respectivas casas, colgaron el uniforme, guardaron la esvástica y regresaron a la vida cotidiana.

El 22 de julio de 2020, un exguardia de un campo de concentración nazi fue declarado culpable de miles de cargos por incitar y ayudar en el asesinato de al menos 5 mil 232 personas, recibiendo una sentencia de prisión de dos años, anunció un tribunal en Alemania.

El hombre de 93 años, ‘Bruno D.’, había sido guardia de las SS en Stutthof, entre 1944 y 1945, cuando tenía 17 años. Se estima que alrededor de 65 mil personas fueron asesinadas durante el Holocausto en Stutthof, Polonia. Más de 40 codemandantes de Francia, Israel, Polonia y Estados Unidos testificaron contra el exguardia durante el juicio, que comenzó en octubre.

El acusado había admitido previamente que era un guardia en el campo, pero, como ha sido usual en estos juicios, alegó que no había tenido otra opción y que sólo cumplía órdenes. Al concluir poco más de 75 años después del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa, este seguramente será uno de los últimos juicios de antiguos nazis, aunque aún hay casos abiertos relacionados con los campos de concentración de Buchenwald, Sachsenhausen, Mauthausen y Stutthof, según la Oficina Central de Investigación de Delitos Nazis. Procesos que llegan setenta años tarde, con los últimos nazis originales al borde de la muerte.

Tras los emblemáticos juicios de Núremberg de 1945-1946 -donde se condenó a 24 de los principales dirigentes del nacionalsocialismo sobrevivientes a la caída del régimen de Hitler, como Göring, Dönitz, Hess, Keitel, Ribbentrop, Speer, etc.; el propio Hitler, así como Goebbels, Himmler y Bormann, escaparon a la justicia al suicidarse-, la persecución, captura y sentencia de los criminales nazis no pareció estar a la altura de lo esperado.

Aunque sea difícil de imaginar, la mayoría de las y los nazis simplemente volvieron a sus respectivas casas, colgaron el uniforme, guardaron la esvástica y regresaron a la vida cotidiana.

Los criminales de más alto rango fueron ayudados por algunos dirigentes de la Iglesia católica, utilizando las redes de la Cruz Roja Internacional, para huir, sobre todo, a Sudamérica, donde regímenes militares de corte fascista -como en Argentina, Brasil y Paraguay- los cobijaron con otra identidad, estableciendo colonias de exnazis en sus países. Otros tantos, fueron empleados por los Estados Unidos en su lucha contra la Unión Soviética, incluso ya había nazis en el Proyecto Manhattan que construyó la bomba atómica.

En la Alemania occidental lo cosa no fue mejor. El seguimiento, siempre tardío, de las acusaciones de crímenes de guerra por parte del sistema de justicia, se veía obstaculizado por los abogados y jueces que eran antiguos nazis y que permanecieron, de manera numerosa, trabajando en el nuevo gobierno supuestamente democrático.

En la Alemania oriental, la justicia soviética fue más implacable, aunque, durante los primeros anárquicos meses tras el fin de la guerra, la URSS, más que juicios, dio luz verde para que la población hiciera justicia por propia mano. Miles de nazis fueron linchados por toda Europa. Posteriormente, abogados y activistas ‘caza nazis’, comúnmente respaldados por el nuevo Estado de Israel, dieron con otros criminales. Algunos de los más destacados fueron Eichmann en 1962 y Barbie ‘el carnicero de Lyon’ en 1983. Otros, como Mengele ‘el ángel de la muerte’ de Auschwitz, quien murió ahogado en una playa de Brasil en 1979, fallecieron en la total impunidad.

Vendrían otros juicios. Como el de Joseph Schwammberger, quien fue juzgado y condenado a prisión perpetua en Alemania en 1992. En todos los años en el que estuvo prófugo se había logrado acumular una importantísima prueba documental y testimonial. Las declaraciones de sus víctimas fueron estremecedoras y las acusaciones, al igual que con todos los demás, de lo más graves. Schwammberger era un sádico, a diferencia, por ejemplo, del frío burocratismo de Eichmann y su ‘vanalidad del mal’.

Los jueces determinaron que los móviles de sus crímenes eran el placer y el odio racial. Se lo encontró culpable de siete asesinatos y de 32 cargos de colaboración indispensable en asesinatos. La extrema crueldad de su accionar impidió cualquier reconsideración. Murió en una cama del hospital carcelario en el 2004. Tenía 92 años.

Más recientemente, vendría el juicio del exguardia de las SS en Sobibor, John Demjanjuk, un estadounidense nacido en Ucrania, extraditado a Alemania y sentenciado en 2011 a cinco años de cárcel por ser cómplice de 28 mil asesinatos en el campo de exterminio. Murió al año siguiente.

En el 2016, fue juzgado un exoficial de la SS en Auschwitz-Birkenau, Reinhold Hanning, de 94 años, sentenciado a cinco años por ser cómplice de al menos 170,000 muertes durante la época en que fue oficial en el campo de exterminio más recordado de todos, entre enero de 1943 y mediados de 1944. Su juicio, que duró cuatro meses, dio como resultado una breve disculpa por las cosas que hizo al ser miembro de “una organización criminal responsable de la muerte de mucha gente inocente, de la destrucción de innumerables familias, así como de la miseria, tortura y pena de las víctimas y sus familias”.

Disculpas que saben a poco para las innumerables víctimas -asesinadas con gas, a tiros, colgadas, inyectadas, mutiladas o, de hambre, frío o por los trabajos forzados- de una de las mayores masacres de la historia que avergüenza a la humanidad.

De entre aproximadamente 6 mil 500 oficiales de la SS que trabajaron en Auschwitz, solo 29 fueron llevadas a juicio en Alemania occidental. Otra veintena fue juzgada en la Alemania oriental. En Auschwitz fueron exterminadas alrededor de un millón cien mil personas, la mayoría de ellas judías. Hanning falleció en el 2017.

Un recordatorio del estira y afloja de la justicia. Aquí en México, prácticamente nadie ha sido sentenciado por los crímenes de Tlatelolco, el ‘halconazo’ y la ‘guerra sucia’. Esperemos que no acabe ocurriendo lo mismo con el caso Ayotzinapa.

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