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Ola global

El destinatario inmediato es una clase política esclerotizada, en el fondo apunta al agotamiento del capitalismo.

Vive hoy la ciudad global una sorprendente ola de movilizaciones. Del remoto sur latinoamericano a la Asia lejana, pasando por esa anciana enjoyada que es Europa, más allá del detonante particular, las expresiones del malestar muestran algunos rasgos comunes: son masivas, tienen un fuerte ingrediente juvenil y revelan un estado de ánimo de agudo descontento.

En Chile, el incremento al costo del transporte derivó en una huelga nacional y ha desestabilizado al régimen; en el Ecuador, la cancelación del subsidio a la gasolina derivó en un insólito estallido social; en Honduras, tras un fallo de tribunales se exige la renuncia del presidente; en el Líbano ha sido el aumento en los impuestos y en la Francia son los chalecos amarillos; en España, una sentencia judicial mantiene en la calle a millones en las ciudades más importantes de la región catalana, y en Londres, la mitad de los británicos exige un nuevo referéndum para decidir, con elementos de juicio, su permanencia en la Unión Europea. En Hong Kong, una restricción legal escaló a un cuestionamiento al orden político en la segunda potencia del planeta.

Hay otros segmentos sociales movilizados, que responden a una reivindicación de más largo aliento, como son los feminismos o la lucha contra la acción del sistema económico sobre el clima, y que mantienen en la calle a millones de jóvenes en las ciudades más importantes del mundo.

En algunos sitios, las movilizaciones escalaron de manera impresionante, y no hubo contención ni siquiera removiendo las medidas que las detonaron. Esto es evidencia de que son genuinos síntomas de un malestar más profundo en un mundo ya indispuesto a aguantar. Si bien el destinatario inmediato es una clase política esclerotizada, en el fondo apunta al agotamiento del capitalismo, a la insensibilidad social del mercado y a la necesidad de imaginar nuevos mundos. Tiene sentido lo que dice Manuel Castells, en esos movimientos está hoy preñada la esperanza.

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