PAN y corrupción: otra más
En Querétaro tenemos claros ejemplos de grandes políticos, entendiendo la política como la asumen y la practican los panistas: como el arte de mentir y simular para saquear las arcas públicas.
En estos días se ha desatado un fuerte escándalo político en México derivado de la captura —y posterior extradición— del exdirector de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en el gobierno de Enrique Peña Nieto, Emilio Lozoya Austin, quien es acusado de corrupción y sobre todo de recibir y de repartir sobornos no sólo para facilitar la operación comercial de Odebrecht en México, sino para premiar a varios legisladores que aprobaron la reforma energética que privatizó PEMEX y que elevó los precios del gas y la gasolina de modo significativamente perjudicial para los consumidores.
Los primeros políticos involucrados en esta trama de corrupción (y mentiras contra el pueblo de México) han sido, como era obvio, algunos senadores panistas que recibieron en premio la nada despreciable cantidad de 54 millones de pesos para repartirse entre ellos.
¿Quiénes fueron los senadores del Partido Acción Nacional (PAN) a quienes Lozoya señala como principales beneficiarios de este premio millonario?, sus nombres son Salvador Vega Casillas, Ernesto Cordero, Francisco Domínguez Servién (hoy gobernador de Querétaro), Francisco Javier Cabeza de Vaca (hoy gobernador de Tamaulipas) y Jorge Luis Lavalle, quienes según Emilio Lozoya, habrían recibido personalmente algunos millones como “agradecimiento” por haber operado entre sus correligionarios la aprobación del robo y saqueo a los recursos energéticos del país denominado Reforma Energética.
Debemos recordar que el PAN ha sido desde sus inicios un partido emanado del Poder, aunque al parecer su fundación sí obedeció a un afán de oponerse a las acciones —en materia de política social que beneficiaba a los más pobres— realizadas por el gobierno del General Lázaro Cárdenas, pero una vez que el partido emanado de la Revolución se alineó a la derecha, el PAN jamás volvió a ser oposición ni siquiera del gobierno, mucho menos del Poder.
En Querétaro tenemos claros ejemplos de grandes políticos, entendiendo la política como la asumen y la practican los panistas: como el arte de mentir y simular para saquear las arcas públicas, pues otro de los mencionados en este caso de corrupción es el panista queretano Ricardo Anaya, quien tuvo la mala idea de competir contra Andrés Manuel López Obrador (AMLO) por la presidencia de la República. Lozoya ha señalado que habría entregado a Anaya casi 7 millones de pesos, toda vez que este panista era en ese tiempo no sólo líder de los diputados del PAN, sino también presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
A esta alusión directa, Ricardo Anaya ha contestado que la acusación es falsa, porque nadie tenía que convencerlo, ya que en el PAN llevaban años impulsando la Reforma Energética. “Yo apoyé la Reforma con enorme convicción”, dijo. Y la directiva del PAN, muy original, contestó lo mismo: “Nosotros no necesitábamos sobornos para aprobar algo que desde hace muchos años veníamos impulsando para abrir este mercado”.
Por fortuna para México, Ricardo Anaya fue ridiculizado y humillado electoralmente por el pueblo en julio de 2018, pero en cambio Francisco Domínguez, para infortunio de Querétaro, sí logró ser impulsado por el Poder para que despachara como gobernador.
Ante estas respuestas tan ridículas de los panistas sólo queda decir, ¡Pues claro que el PAN, Ricardo Anaya y Francisco Domínguez apoyaron desde siempre este sucio y descarado saqueo a la nación! Lo que molesta es que además de traicionar y perjudicar a sus electores, todavía hayan sido premiados por sus hermanos del PRI.



