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Precios del gas LP

Ángel Balderas Puga

Ya lo hemos comentado en otras ocasiones, pero tenemos que insistir. Desde la llegada del gobierno de la 4T, se da en México una nueva disputa por el control del sector energético. No sólo es el petróleo y la industria petroquímica, sino también la electricidad, el gas natural y, ahora, el gas LP.

Este tipo de gas es de amplio consumo en los hogares de México y el mundo, pues es el usado para el cocinado de alimentos, para tener agua caliente en los baños (en los casos en los que no se dispone de un calentador solar) y para calefacción (en los lugares muy fríos), entre otros usos.

La nueva disputa se da entre las empresas particulares que se dedican a la comercialización del gas y el gobierno federal y el motivo es el aumento constante en los precios al público.

Como en toda la economía, la utilidad de una empresa por la venta de un producto está dada por el diferencial entre el costo total de producción y comercialización y el precio de venta. En el caso del gas LP, para el precio al usuario final hay que considerar el costo de producción o importación, el costo del transporte a los centros de almacenamiento (por medio de gasoductos o pipas), el costo de almacenamiento y, finalmente, el costo de la distribución y del expendio al público.

El pasado 27 de julio, la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado y Empresas Conexas A.C. (Amexgas) publicó un desplegado en el que señala que “el precio al público tiene 3 componentes básicos: el precio de la molécula internacional, los costos de distribución, y los costos regulatorios. Los tres componentes se han incrementado impactando el precio al consumidor, pero no son las empresas distribuidoras los responsables de esto”.

Sin embargo, en su desplegado, la Amexgas no dio datos precisos ni desglosados sobre los diferentes componentes que impactan en el precio. Algo raro, pues si quisieran ser convincentes, deberían mostrar información precisa sobre los costos de cada componente, y su variación a lo largo del tiempo, para poder determinar quién tiene la razón con respecto al precio final de venta.

Si revisamos los precios al público, podemos observar que en 2015 el precio de un cilindro de 20 kilos era de 290 pesos. Para febrero de 2017, el mismo cilindro, ya había aumentado a 324 pesos y para junio de 2021, su costo era ya de 506 pesos, un aumento, en 4 años y medio, de 182 pesos, sin que haya habido un aumento desmedido en los precios internacionales del gas.

El margen comercial de las empresas privadas y extranjeras de gas LP casi se triplicó a partir de la liberalización de su precio. En enero de 2017 ese margen era de solo 5.8 pesos por kilogramo mientras que en junio de 2021 es de 15 pesos por kilogramo, casi tres veces más, un margen de ganancia de casi el 260 por ciento.

Para hacer una comparación, basada en los datos de Fortune Global 500, Walmart tiene una tasa de ganancia sobre ingresos del 2.8 por ciento, Iberdrola del 9.3 por ciento y Saudi Aramco, la compañía con más ganancias en el mundo, con respecto a sus ingresos, tiene una tasa del 26.7 por ciento.

Los datos anteriores muestran una voracidad por parte de las empresas gaseras en México, acostumbradas, a partir de la reforma energética de 2013, del PRIAN, a tener tasas de ganancia estratosféricas, tasas de ganancia que no podrían tener en la mayor parte de otros países del mundo.

Esperemos que la entrada al mercado de gas “Bienestar” ayude a controlar los precios para que las tasas de ganancia sean más moderadas.anbapu05@yahoo.com.mx

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