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¿Rechazar la religión o los fundamentalismos? Buscando el equilibrio y la salud

No, la religión es un conjunto de creencias, comportamientos, reflexiones y ofrendas, mediante los cuales el ser humano establece una relación con lo divino.

Todo organismo funciona armónicamente con base en patrones electrofisiológicos; estas cargas eléctricas de bajo voltaje representan el núcleo mismo de una existencia equilibrada o desequilibrada; es la energía originaria. Las culturas prehispánicas la denominaron “tonal”, que significa luz, día o energía; en español se dice “alma o ánima”.

El alma o tonal es la energía fundamental mediante la cual se hace contacto con todo el universo cercano y lejano, es, por así decirlo, la porción de Dios o de la energía originaria que cada ser vivo o cuerpo inerte posee; es su patrón eléctrico.

El concepto de religión no hace referencia, ni tangencialmente, a todas las atrocidades realizadas por los fundamentalismos ideológicos como el santo oficio, la santa inquisición, las conquistas con la espada y la cruz, el pecado, el castigo, los prejuicios, tabúes y las represiones de las dictaduras en contubernio con tales o cuales iglesias. No, la religión es un conjunto de creencias, comportamientos, reflexiones y ofrendas, mediante los cuales el ser humano establece una relación con lo divino.

Los antropólogos definieron el concepto de ‘enterogénico’ para referirse a los organismos, que al ser consumidos provocan que se encuentre al Dios interior; es decir, el tonal o el alma. La reflexión profunda es otra forma de mirar hacia adentro. Y el aforismo griego de “conócete a ti mismo”, sentencia la necesidad de entender las profundidades del alma, antes de pretender conocer, explicar y transformar el exterior.

Ser religioso no implica aceptar o rechazar textos denominados sagrados, como la Biblia, el Corán u otros, representa como dice la primera ley de la termodinámica que “la materia y la energía no se crean ni se destruyen, sólo se transforman”, y, por ende, que el universo, o mejor dicho los multiversos, no tienen principio ni fin; que mientras uno se expande otro se contrae y así sucesivamente.

Que cada uno de los organismos vivientes en la Tierra son en sí mismos un universo; durante un periodo de vida se expanden, crecen y se desarrollan; posteriormente se encojen para finalmente transformarse, a lo que equivocadamente la humanidad dice “morir”.

Creer o no creer en un fenómeno no significa que este sea real o no exista. La teoría del Big Bang es solamente una hipótesis, como la existencia de Dios; la primera se explica matemáticamente y la segunda con la percepción. Así pues, el núcleo electrofisiológico que permite el funcionamiento armónico de los animales, vegetales, hongos o microorganismos es el tonal o alma, esa parte de “Dios” que le permite, a éste, tener el poder la omnipresencia; es decir, estar en todos lados al mismo tiempo.

El equilibrio del alma o tonal permite que los individuos vivan sanos y felices, mientras que un ser humano, desalmado, vivirá enfermo; pues su existencia se basara en el odio, el rencor y el dolor profundo. México tiene una larga historia de dolor: la conquista y colonización, la explotación hasta la muerte de la fuerza de trabajo nativa, el saqueo de recursos naturales, las matanzas que ocasionaron la independencia, la revolución, los gobiernos del PRI y del PAN.

Todo ello ha generado un desequilibrio electrofisiológico en la energía fundamental de muchos mexicanos que viven en el odio y la maldad. ¿Cómo sanar el alma o tonal?, ¿cómo recuperar el equilibrio electrofisiológico de cada ciudadano, para reconstruirnos y nuevamente ser ese ‘pueblo solar’?

El alma de muchos mexicanos se fragmentó a causa de las condiciones de escasez, de explotación, saqueo, opresión e ignorancia en que se les mantuvo; la única manera posible de recomponer la tonal de la nación es cambiando las condiciones y circunstancias de vida, con justicia, equidad, dignidad, mejorando la calidad de vida; es decir, tejiendo nuevamente los hilos sociales para reconstruir ese tejido vital.

La violencia desarticuló muchas almas y, como señaló José Martí: “sólo el amor alumbra lo que perdura, sólo el amor convierte en milagro el barro”, quien quiera comprender que comprenda.

 

Más información: El Ahuehuete, Hherbolaria. 442-377-5127 y 414-112-2560 contacto@elahuehuete.com.mx; www.elahuehuete.com.mx. Local 108, Plaza centenario, Col. Vistahermosa, Tequisquiapan, Qro.

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