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Resistencia al cambio

De la noche a la mañana, ¡están preocupados por el futuro de sus empleados y sus familias! Si de verdad les interesara el futuro de sus trabajadores y de sus familias, bastaría que pagaran buenos sueldos y prestaciones y dejaran de aumentar la jornada laboral.

Por estos días, circula entre empresarios queretanos un pasquín firmado por un tal “think tank” llamado “Despierta México”. Ya el nombre refleja a un grupo colonizado, en caso de que el pasquín en cuestión haya sido escrito verdaderamente por un grupo y no haya sido escrito por una sola persona que usa como pantalla a una “organización”. Esta manía de usar términos en inglés para querer aparentar algo que no se es, algo que llene la vacuidad, pues el término “think tank” significa cuerpo de expertos que asesoran y generan ideas sobre determinados tópicos políticos o económicos. El término está tomado de los Estados Unidos, donde existe una gran cantidad de dichos grupos.

El problema de estos grupos de “expertos” es que puede ser que si lo sean, pero también que no lo sean, que se trate de personas que venden humo y lugares comunes, grupos que se dedican a repetir consignas o dogmas sin mostrar el mínimo espíritu crítico, sin reflexionar en la sarta de tonterías que dicen, sin verificar la información que difunden o de plano, tratando de manipular a la opinión pública.

El documento al que aludo consta de sólo dos páginas y contiene siete “tips” (una vez más el reflejo de la colonización pues en vez de usar el término consejo, en español, usan otra palabra en inglés).

La idea de fondo del documento titulado “de empresario a empresario” es influir en el resultado de las próximas elecciones presidenciales y corresponde a lo que piensa un grupo de empresarios que se ha visto beneficiado por las políticas neoliberales implantadas por el priista Carlos Salinas de Gortari y mantenidas y profundizadas por los subsiguientes gobiernos priistas pero también por los panistas, en los dos sexenios que mantuvieron el control del gobierno federal.

Este grupo de empresarios, que no representan a la inmensa mayoría de los empresarios mexicanos, tiene miedo e incertidumbre de lo que pueda suceder al ya no estar en el gobierno federal ni los corruptos del PRI ni los corruptos del PAN. Da la impresión de que su miedo es directamente proporcional a la manera en la que han operado. Es decir, a mayor beneficio de la corrupción, mayor temor y viceversa, pues hay muchos otros empresarios mexicanos que no le temen al cambio de régimen y que, por el contrario, consideran que la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República puede constituir un área de oportunidad para sus empresas, luego de que los gobiernos neoliberales han privilegiado a empresas extranjeras en detrimento de las empresas mexicanas.

El pasquín “de empresario a empresario” comienza tratando de extender la preocupación de los autores a todo el empresariado mexicano y, en alusión a las encuestas que señalan a López Obrador como puntero en la carrera por la presidencia, comienzan con la siguiente pregunta totalmente fuera de contexto “¿y yo qué puedo hacer para que el nefasto populismo de los setenta no regrese a mi país?”. Esta es la manera tan chafa con la que un grupo de “expertos” comienza su “análisis” del entorno actual. Lógicamente, esta pregunta tendenciosa se dirige contra ya sabemos quién, pues, permanentemente, ha sido acusado de “populista” aunque nadie define el concepto.

Si López Obrador promete educación para todos, entonces es populista, pero si Meade lo copia y ofrece que todos los jóvenes ingresen a bachillerato, los “expertos” no dicen nada ni lo acusan de populista. Si López Obrador ofrece una renta garantizada para personas de la tercera edad y para jóvenes desempleados, entonces es populista, pero si Anaya lo copia y ofrece también una renta universal entonces ¡nadie lo acusa de populista!

Hacen referencia al populismo de los años setenta del siglo pasado. En esa década gobernaron México los priistas Luis Echeverría y José López Portillo, ¡es decir el partido de Meade! Pero las cosas han empeorado en nuestro país con gobernantes a los que no se les tacha de populistas como los priistas Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Enrique Peña y los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. No hay necesidad de regresar a los años setenta para estar mal, estamos mal ahora, como resultado de las políticas públicas aplicadas en los últimos seis sexenios y no de lo que pasó hace casi 40 años.

El pasquín ese continúa invitando a los empresarios a que influyan en el voto de sus colaboradores, lógicamente ejerciendo su papel de patrones. Se pide ejercer presión, sutil, sobre sus empleados y de repente les sale algo que no hemos visto durante décadas: quieren aparentar amor a México. Ahora resulta que, de la noche a la mañana, ¡están preocupados por el futuro de sus empleados y sus familias! Si de verdad les interesara el futuro de sus trabajadores y de sus familias, bastaría que pagaran buenos sueldos y prestaciones y dejaran de aumentar la jornada laboral. De seguro con esos sus empleados se darían por bien servidos.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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