Trump y sus amenazas a México
Gracias a una negociación llevada a cabo por nuestro gobierno se logró ganar tiempo -específicamente 45 días- plazo que puso Trump para ver si nuestro país contribuye a frenar el flujo migratorio centroamericano. Pero nada garantiza que Trump mantenga sus promesas.
El pendenciero mundial Donald Trump sigue desatado y esta vez las amenazas fueron contra nuestro país y fueron amenazas fuertes, ni más ni menos que cobrar aranceles del cinco por ciento a todas las exportaciones mexicanas a Estados Unidos a partir del pasado 10 de junio. Aranceles que se irían incrementando de manera gradual hasta llegar al 25 por ciento.
Cabe señalar que el neoproteccionismo junto con el imperialismo de Trump lo ha llevado ya a detonar una guerra comercial con China y una serie de sanciones económicas contra Rusia, la India, Irán, Corea del Norte, Siria y Venezuela. Además de tener diferendos comerciales con aliados y socios como Alemania y Francia e intervenir de manera grosera en la política interna del Reino Unido. Trump actúa como el borracho de cantina que provoca a los demás. Una de las armas preferidas de Trump es la imposición unilateral de aranceles a productos que importa de varios países. Lo mismo puede ser acero o aluminio que productos agrícolas o pesqueros.
En 2017 el monto total de las exportaciones de México a Estados Unidos alcanzó los 307 mil millones de dólares, sobre esta cifra se aplicaría el cinco por ciento, es decir, poco más de 15 mil millones de dólares, los que se elevarían hasta casi 77 mil millones de dólares con un arancel del 25 por ciento. Estas son grandes cantidades por lo que los efectos de los aranceles serían desastrosos para la economía mexicana y para ciertos sectores de la economía norteamericana.
Trump chantajea a nuestro país porque sabe que puede hacerlo. 30 años de gobiernos neoliberales nos heredaron una economía fuertemente dependiente de la norteamericana. A diferencia de China, México no puede contestar con la misma moneda, es decir, aplicando aranceles a productos norteamericanos, por la sencilla razón que llevamos la de perder.
El pretexto de Trump para agredir económicamente a nuestro país es una supuesta “crisis migratoria” en aquel país, derivada del flujo migratorio de centroamericanos, principalmente hondureños, que atraviesan nuestro país con el fin de alcanzar los Estados Unidos. Al actual gobernante del país construido esencialmente por migrantes no le gustan los migrantes pobres. Trump finge ignorar las grandes responsabilidades de su país en el flujo de migrantes hondureños al apoyar el golpe de estado que derrocó en 2009 al presidente Manuel Zelaya, legítimamente electo.
Sus amenazas están íntimamente ligadas a su actual campaña electoral por la reelección pero también a sus problemas con la justicia de aquel país, a sus problemas con los medios de comunicación y con organizaciones varias pero también responden a los intereses económicos de los grupos empresariales que contribuyeron a llevarlo a la presidencia así como a todo el aparato militar-industrial y al intento de volver a basar su política exterior en la nefasta “doctrina Monroe” que ve a América Latina como su patio trasero en donde el gobierno norteamericano puede hacer y deshacer.
Por ahora, gracias a una negociación llevada a cabo por nuestro gobierno, se logró ganar tiempo, específicamente 45 días, plazo que puso Trump para ver si nuestro país contribuye a frenar el flujo migratorio centroamericano. Pero nada garantiza que Trump mantenga sus promesas, tiene encima un proceso electoral difícil y se quiere reelegir.
La única solución posible para evitar este tipo de amenazas en el mediano y largo plazo es diversificar nuestro comercio exterior y potenciar el mercado interno.



