Opinión

Asesinos de la UAQ

Por: Omar Árcega E / twitter.com/Luz_Azul

PARA DESTACAR: Un grave error, pues en momentos de crisis a lo que debe apostársele es al capital humano, donde es indispensable hacer recortes es en el gasto corriente. En otras palabras, quienes deben “abrocharse” el cinturón son los aparatos burocráticos.

Hace 45 años se estrenó la película ‘El profe’ protagonizada por Mario Moreno ‘Cantinflas’. El maestro Sócrates García es el personaje principal, entre los problemas que debe vencer es la incomprensión de una parte del sector político, simbolizado por el cacique del pueblo, quien considera el apoyar a la escuela como algo absurdo y sin sentido.

Para poder dignificar su salón de clases, realiza una colecta apoyado por sus alumnos y espeta la inmortal frase “No es vergüenza pedir, menos si se pide para una escuela”; después de diversas vicisitudes, Sócrates y el pueblo exponen sus problemas ante el gobernador y ahí lanza otra expresión para recordar “El más grande de todos los crímenes es impedir la educación”. Finalmente, la autoridad estatal termina construyendo una escuela nueva.

En el 2016, este film tan entrañable nos ayuda a entender un poco la situación entre un posible recorte presupuestal en educación, los retos que enfrenta nuestra Universidad y la corresponsabilidad que debemos ejercer los maestros y alumnos. Es imposible negar que se vive un entorno macroecómico adverso: baja del petróleo, poco crecimiento de Estados Unidos, aumento irresponsable de la deuda pública del gobierno federal y un largo etcétera que podemos agregar. Pese a ello, la recaudación de impuestos se incrementó junto con otros ingresos, el resultado es que no hay necesariamente menos dinero, pero sí un aumento en el servicio de la deuda y servicios personales de algunas dependencias, sacrificando el gasto en inversión, educación superior, cultura y ciencia.

Un grave error, pues en momentos de crisis a lo que debe apostársele es al capital humano, donde es indispensable hacer recortes es en el gasto corriente. En otras palabras, quienes deben “abrocharse” el cinturón son los aparatos burocráticos.

En este contexto, retomamos las palabras de ‘Cantinflas’: “No es vergüenza pedir, menos si se pide para una escuela”. Nuestro Rector se ha reunido con directivos de otras universidades para juntos solicitar a diputados de varios partidos que el presupuesto universitario no se vea mermado. A este esfuerzo se ha sumado el gobernador Pancho Domínguez, quien ha cabildeado ante los diputados federales que representan a Querétaro, entre quienes está una exsecretaria de Educación estatal.

Queda claro, a nivel autoridades se está trabajando intensamente para evitar que la UAQ pueda colapsar, pues un recorte implicaría disminución en los programas de becas, merma de la movilidad estudiantil, reducción de los proyectos de investigación y limitaría aún más el número de los que ingresan.

Como comunidad universitaria no solo debemos conocer de estos esfuerzos, debemos acompañarlos y apoyarlos. Para ello hay muchas maneras, una de ellas, es acudir a la marcha pacífica el 26 de octubre a la explanada de Rectoría. Pero no nos conformemos solo con eso, platiquémosle a nuestros compañeros, familiares y amigos sobre las implicaciones de que el próximo año haya menos dinero. Concienticemos a nuestro entorno sobre la importancia de la UAQ, sobre la gran labor que realiza, sobre los estándares de calidad altos que posee. Es necesario recordar que en buena medida el Querétaro pujante actual se debe a los profesionistas emanados de esta Casa de Estudios.

En un mundo donde la información es poder, donde el desarrollo tecnológico genera los mayores ingresos y el dominio de la ciencia divide a los países entre ricos y pobres, es un absurdo recortar rubros como educación, artes y ciencia. Pero no solo eso, en el siglo XXI es un crimen negar el acceso a la educación, es violentar uno de los derechos de los seres humanos.

Por todo ello, como universitarios debemos dar la batalla, levantar la voz, exigir que el presupuesto universitario se respete, hacer un gran frente con las autoridades de nuestro estado para que los diputados defiendan el presupuesto de la UAQ. Veremos si nuestros representantes en el Congreso de la Unión están a la altura del momento histórico o son unos simples mercenarios del poder, unos asesinos de la UAQ. La batalla ha iniciado.

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