Opinión

Bajar de peso

Por: Salvador Rangel

Todo ser humano cuida su persona, se arregla, se acicala, no nada más para verse bien, sino como aceptación social, cultural y sobre todo la estima personal.

Una parte importante es comer, y es ahí donde empiezan el problema de cuidar la figura, hoy en día la necesidad de trabajar, de comer fuera de casa o bien de preparar los alimentos en poco tiempo, provoca distorsiones en los hábitos alimenticios de todos los miembros de la familia.

Con el tiempo han cambiado los productos, lejos están las épocas cuando se compraba la leche bronca, o bien la expendían en botellas o se llevaba una cacerola a la lechería, refrescos, para cierta clase social, su consumo era eventual.

Ahora existe el problema del colesterol, los triglicéridos, etcétera.

También el aspecto físico ha cambiado, las familias querían ver a sus niños gorditos, era símbolo de salud, su alimentación era a base de hígado de pollo, verduras cocidas, zanahorias,  nada industrializado. Pero llegaron los alimentos envasados y todo cambió.

La figura de la mujer, en cierta época era “llenita”, pero llegaron las estrellas del cine con figura esbelta y a bajar de peso.

El estereotipo de la publicidad para niños, mujeres y hombres transformó la figura de las personas.

Aunado a este estereotipo, apareció el negocio paralelo: los productos “milagro” para bajar de peso, las clínicas, los aparatos para aumentar o reducir ciertas partes del cuerpo. En la publicidad todos son excelentes, con el mínimo esfuerzo se obtiene una figura envidiable que hace que uno sea vea como protagonista de telenovela del canal de las estrellas.

Clínicas que hacen el negocio de vender píldoras en envases que no informan de qué están elaboradas y que en algunos casos provocan adicción. Programan a los pacientes por períodos fijos, y son una mina de ingresos.

Y que decir de los productos energizantes, que hacen que la persona que los consume adquiera fuerza y se mantenga avispado más tiempo, pero a la larga producen adicción o problemas cardíacos. Los envases tienen una leyenda, acerca de los riesgos de su consumo, pero… quién los lee. Claro, la responsabilidad es de quien los consume, pero el riesgo radica en las combinaciones con alcohol.

Pero el sobrepeso y la obesidad se han convertido en un problema social, de salud pública. Los hábitos sedentarios, el tipo de alimento, comer a deshoras, los productos “chatarra”, alimentos con exceso de grasa, sal y conservadores, han hecho mella en la población de todos los estratos sociales.

Ahora las instituciones sociales, IMSS, ISSSTE, atienden cada día a más derechohabientes con hipertensión, diabetes, problemas emocionales.

Pero el problema no nada más atañe a adultos, sino que también afecta a niños, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, la obesidad infantil se ha triplicado en los últimos años: en 1999 era de 18.8% y en 2006 de 26%.

Razones son muchas, alimentación a base de “golosinas”, comida rápida, refrescos, falta de ejercicio, además de problemas de inseguridad que no permiten que los niños salgan a jugar o la falta de tiempo para llevarlos a un espacio público seguro. Además de los problemas de sobrepeso y obesidad, se generan conductas de rechazo o de burla hacia los niños, provocando baja autoestima y falta de interés en la escuela. Entre los familiares, no pocas veces, hacen bromas de mal gusto con respecto a los niños por su aspecto físico.

Dentro de las ciudades donde se concentran el mayor número de niños obesos, según la Encuesta Nacional, se encuentran: Distrito Federal, Toluca, Querétaro, Tijuana y Hermosillo.

En cuanto a mujeres mayores de 20 años, el 72% tiene problemas de sobrepeso.

Pero hay otro aspecto, los “deportistas” de fin de semana, quienes realizan ejercicio al extremo, sin cuidado alguno y terminan en la sala de urgencias, o van al restaurante a comer alimentos ricos en grasas y a reponer calorías.

Se debe tomar en serio el problema del peso, las instituciones llevan a cabo programas de prevención que deben considerarse por los derechohabientes y público en general, tener un peso adecuado no es una cuestión estética, sino de calidad de vida.

Y los nostálgicos, no están preocupados por subir de peso, con la magra pensión mantienen la dieta.

rangel_salvador@hotmail.com

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