Opinión

Buenos propósitos

Por: Salvador Rangel

Al inicio de cada año, se hacen promesas que en muchas ocasiones son repetición de deseos frustrados; sin embargo, se intenta cambiar. Dejaré de fumar, bajaré de peso, ahora sí ahorraré, etc.

En el ambiente político también se hacen propósitos, pero la experiencia nos hace ver la realidad, que únicamente son…buenas intenciones.

Cambiar de año es mover números, los problemas son los mismos y se acumula el tiempo en su solución, en algunos se apuesta al olvido… al desgaste, pero eso no funciona, por el contrario, irrita a las víctimas.

El 2014 dejó una cuada de problemas políticos, sociales y económicos que requieren de atención multidisciplinaria, enfrentarlos con determinación y encararlos a la brevedad, sea cual sea el resultado, no evadirlos con declaraciones que lejos de resolverlos los enrarecen.

Al inicio del sexenio, la popularidad del jefe del Ejecutivo era alta, concilió intereses políticos para realizar reformas de fondo, la energética, la laboral, la educativa, etc., todo era miel sobre hojuelas; en revistas extranjeras apareció en portadas y le dedicaron amplios y elogiosos reportajes al jefe del Ejecutivo.

En el país algunos medios de comunicación, asociaciones no gubernamentales y políticos no veían igual los beneficios de estas reformas, principalmente en el área energética.
Pero los problemas de las reformas se vieron enrarecidos con distintos hechos, entre ellos  un enfrentamiento entre militares y supuestos delincuentes. El hecho se conoció por la información de un periodista extranjero.

En noviembre el general Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, al asistir a la ceremonia de la colocación de la primera piedra de un nuevo cuartel de la policía militar, dijo que los “militares aportaremos mejores esfuerzos al servicio de los ciudadanos, sin amedrentarnos por juicios injustos, algunos sin duda erróneos, carentes de fundamento, mal intencionados y que la institución armada nacional no merece”.

Esto en clara alusión al problema del poblado de Tlataya, Edo. de México.

En sí, las informaciones periodísticas no acusan a la institución armada, sino al actuar de un grupo de soldados, no se generaliza la conducta de los militares. La institución está por encima del actuar de algunos de sus miembros.

Días después, el secretario de Marina fustigó a los padres de familia de los normalistas desaparecidos en Iguala, Gro. los acusó de ser manipulados por un grupo, se dijo enojado por las manifestaciones y comentarios que hacen los familiares de los jóvenes.

En diciembre, el presidente Peña Nieto, en la inauguración del puente Coyuca, en Gro. señalo: La desaparición de los normalista “marca la historia de Guerrero y del país”, pero llamó a superemos esta etapa. Así de sencillo vamos a superar este drama.

Y los problemas en Michoacán no terminan; el 16 de diciembre, se produce un enfrentamiento en la población de La Ruana, entre dos grupos antagónicos —Los de El Americano y los de Hipólito Mora— de las llamadas autodefensas, arrojó la muerte de nueve personas, entre ellas el hijo de Hipólito.

El 23 de diciembre, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, acusó a aquellos que están en contra de las reformas impulsadas por el presidente Peña Nieto han generado violencia porque se han visto afectados en sus intereses. Entonces, ¿la investigación de la muerte de presuntos secuestradores en Tlatlaya, la desaparición de los estudiantes, los enfrentamientos entre autodefensas en Michoacán y las marchas que reclaman el esclarecimiento de estos de estos hechos la realizan personas que se han visto afectos en sus intereses por las reformas?.

Y apenas los líderes de este sangriento episodio rendían sus declaraciones, otro enfrentamiento armado entre efectivos del Ejército y manifestantes posesionados (identificados como autodefensas) de la presidencia municipal de Apatzingán. Ante este acontecimiento, el comisionado para la Seguridad, Alfredo Castillo, manifestó que se trata de un problema focalizado y no obedecen a problemas de seguridad. Entonces, si la muerte violenta de nueve personas no es un problema de seguridad, ¿a qué o quién se le pueden atribuir?.

Y los nostálgicos recuerdan lo que decía Luis Echeverria, “fuerzas oscuras con fines inconfesables atentan contra México”.

rangel_salvador@hotmail.com

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