Buzón del lector

Buzón del lector: ¿Profesores “tecnófobos”?

A Valentina Fernández Diez Martínez

De José Rodrigo Espino Mendoza

En días pasados leí tu artículo de opinión publicado en este semanario, titulado “Profesores Tecnófobos”. Y me pareció necesario expresar mi punto de visto sobre el tema.

 

Lo primero que captó mi atención fue el título, y aunque busqué en la Real Academia de la Lengua y en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DMS-IV), no encontré el término usado; por lo tanto, mi crítica se basa en el supuesto de lo que quisiste decir con “tecnófobos” y todas las implicaciones que de ahí se derivan.

Entendiendo a un “tecnófobo” como alguien que le teme o se resiste a la tecnología o a los cambios tecnológicos. Haces alusión a que los profesores piden que se deje de lado el Internet cuando ellos mismos usan Twitter, me gustaría entender cómo es que alguien que es “tecnófobo” puede “tuitear” desde un dispositivo móvil o desde cualquier otro aparato con acceso a Internet.

Así como ha habido avances en la tecnología, que por cierto, tecnología no es sólo Internet y gadgets, también ha habido avances en la educación y sus modelos; los psicólogos, pedagogos, filósofos, sociólogos, politólogos, etcétera, se han dado a la tarea desde siempre a crear o eficientar los modelos de educación, a partir de los nuevos paradigmas que han surgido por los cambios sociales, económicos, culturales, etcétera. Por ejemplo, nuestra Universidad los últimos años ha adoptado un modelo constructivista, donde el alumno es el principal responsable de su educación. El profesor se convierte en un facilitador del conocimiento y te enseña a aprender. Entonces, no estamos aprendiendo de la misma manera en la que lo hicieron las generaciones anteriores, y mucho menos como lo hicieron en la “génesis” del aprendizaje.

Estoy en desacuerdo en que las “revoluciones tecnológicas” no han impactado en la evolución del aprendizaje y de las instituciones que lo propician. Simplemente, pensemos en cómo se han modificado las necesidades de conocimiento e instrumentales. Ahora tenemos instituciones politécnicas con nuevas carreras enfocadas a cubrir las necesidades del mercado, es decir, las necesidades que el sistema y sus revoluciones han generado.

Sí, estamos “inmersos en un mar de información”, pero ¿qué tan analíticos somos para poder discriminar esta información?, ¿qué tipo de páginas consultamos que nos dan la certeza para poder “retar, comprobar, o negar” cualquier información proporcionada por alguien más?, ¿no estamos acaso dejándonos llevar por meras falacias cibernéticas? ¿En verdad esto hace que el aprendizaje sea más eficiente?

Cito textual: “Aunque en teoría, siempre tendría que haber funcionado así, el uso de Internet y de todos los dispositivos que tenemos para manejarlo ha facilitado y le ha devuelto el carácter recíproco que tendría que tener el aprendizaje.” ¿Devolver el carácter recíproco?, ¿en qué momento lo tuvo?, ¿qué no antes aprendían siendo “pastoreados”?

Estoy de acuerdo con que las instituciones educativas deben buscar formas realmente eficientes en donde se incluyan las nuevas tecnologías, que de hecho ya lo hacen, piensa en las clases de diseño editorial y pregunta cómo se hacían hace unos años.

Sobre el mal uso de estas nuevas formas de comunicación quiero apelar a la sinceridad y razón de cada estudiante, y sabemos que muchas veces sólo se entra a Internet para checar nuestra red social o lo que llamas “vida paralela”.

Algo que me alarma en tu artículo es en donde señalas “a partir de ahora las generaciones siguientes estarán más familiarizadas con un iPad que con un cuaderno”. ¡De qué generación estás hablando!, ¿de la generación del México con 52 millones de pobres (Coneval, 2010)? O te refieres a las futuras generaciones, o mejor dicho, sectores de élite de la población que estudia en las escuelas de “los Legionarios de Cristo”.

Sí, ha habido intentos en México para desarrollar estos nuevos métodos de aprendizaje, sin embargo, han sido casos fallidos, en concreto el programa de aulas virtuales “Enciclomedia” en el 2005. ¿Y por qué?, porque como tú señalas son proyectos diseñados para países de “primer mundo”, y lo siento, México no es de primer mundo, ni lo será en poco tiempo.

Y por último, el hecho de estudiar Comunicación y Periodismo va más allá de creer que un profesor por pedir que cierres una computadora o guardes un celular es tecnófobo, pues él te podría decir que tiene algo que la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Querétaro le otorga: libertad de cátedra. Si el profesor cree que la mejor manera de enseñar es pidiendo que guardes la computadora, está en su libre derecho, aunque nos pese. Además, el hecho de que estudiemos Comunicación y Periodismo nada tiene que ver con que tengamos el Internet disponible en todo momento.

Exhorto a hacer análisis más profundos, a hacer las preguntas correctas, ésas que desentrañen las realidades y no se queden en lo superficial e inmediato, como estudiantes de Comunicación y Periodismo estamos obligados a hacerlo. Cada quien tendrá su punto de vista al respecto, al final éstas son meras opiniones. Un saludo.

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