Opinión

Chapulines

Por Salvador Rangel

En el habla diaria, en lo coloquial la gente al referirse a los chapulines o grillos lo hacen con respecto a los políticos, ya que el chapulín brinca de un lado para otro para obtener espacio fresco y estar cómodo; como sinónimo popular se les dice “grillos” a los políticos que siempre dicen lo mismo, son monótonos y aburridos.

En el diccionario de la Real Academia, grillo tiene la acepción de ocuparse de cosas inútiles o baladíes.

Si vemos la actuación de los políticos mexicanos, la mayoría son unos chapulines que han brincado de un lado a otros en beneficio personal, son aburridos y su forma de expresarse es la misma, sus verbos preferidos son hacer, contemplar, estructurar, mejorar, ayudar, etcétera, pero no dicen cómo.

El ciudadano conoce las necesidades porque las vive a diario, no es necesario que se las digan, las padece y los políticos que cada tres o seis bajan a nivel de piso las expresan como si las vivieran en carne propia, ellos viven en otro mundo, buenos sueldos, prestaciones, bonos, comidas en buenos restaurantes, guaruras que los cuidan, teléfonos celulares de los que no pagan nada. Y por si fuera poco, ingresos económicos, en el caso de los diputados, que manejan a discreción.

Y cada tres años se dan baños de pueblo para aspirar al voto popular y recurren a la frase “si los ciudadanos me favorecen con su voto” y así brincan de un puesto a otro, algunos de plano saben que no ganarán y se inscriben para un puesto plurinominal, lo importante, para ellos, es no salir del presupuesto, seguir con buenos sueldos, algunos más ponen de suplente a un familiar, para asegurar el ingreso nada despreciable y todo queda en familia. Los partidos políticos familiares son muy buen negocio, no rinden cuantas a nadie, disponen del dinero aportado por los ciudadanos vía IFE, viajan al extranjero con cargo al erario público, hacen negocio con la patente del partido para espectáculos y no pagan impuestos, pero no ha de ser de a gratis prestar el nombre del partido.

Y cuando está a punto de terminar el período para el que fueron electos, solicitan licencia y a buscar otra chamba, mas no trabajo, que si fuera trabajo en el sentido estricto de la palabra deberían rendir cuentas, resultados, como en una empresa donde quien no cumple lo despiden.

En la política mexicana los políticos se reciclan, ayer gobernadores o presidentes municipales, hoy candidatos al Senado.

Los partidos políticos que los postulan se justifican diciendo que es la experiencia al servicio de la ciudadanía, al llegar al Senado, lo único que saben hacer es pasar lista y las iniciativas y aprobación de leyes va en función de las decisiones del partido, cuántas leyes se han quedado en la congeladora, porque al partido no le conviene la aprobación o bien, cuántas se han modificado y las han arreglado en lo oscurito con partidos de los que dicen son incompatibles. Supuestamente los principios los separan, pero las conveniencias los unen.

Y qué decir de las alianzas que a nivel nacional las deshacen, pero a nivel local son aceptadas. O bien el llamado partido fuerte no lo es tanto o busca aliados en caso de no tener mayoría en el Congreso y así aprobar leyes y dar la idea de “pluralidad”.

O tal vez tienen miedo de que hagan alianza con otro partido y pierdan.

Y así escuchamos a los grillos y, para no discriminar género, a las grillas que prometen ayuda a los que menos tienen y apoyo a los jóvenes. Pero no dicen cómo lo harán, de dónde sacarán los recursos necesarios para ello, nada más prometen y al obtener el añorado puesto a disfrutarlo y antes de que termine a chapulinear a otro puesto de elección popular, hasta que el cuerpo aguante.

Y una pregunta, algún candidato a cualquier puesto de elección popular ha señalado qué parte de su sueldo lo destinará a una escuela para dotarla de baños, computadoras, arreglo de vidrios y ventanas. O que aplicará durante el ejercicio de su función una cantidad para discapacitados o becas. No, eso no, el sueldo es de quien lo trabaja y por ello debe disfrutarlo. Hay que hacer justicia social, pero con restricciones, los políticos dicen “en nuestros sueldos y prestaciones ni un paso atrás, son conquistas irrenunciables”. Y al grito de chapulines uníos, brincan de un puesto a otro.

Y los nostálgicos se acuerdan de César Garizurieta, político veracruzano de la época del Presidente Miguel Alemán Valdés, quien dijo una máxima que sigue vigente “Quien vive fuera del presupuesto, vive en el error”.

rangel_salvador@hotmail.com

 

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