Opinión

Chávez, petróleo y Venezuela

Por: Rodrigo Chávez Fierro

No se puede entender el gobierno de Hugo Chávez y la importancia que representa Venezuela no sólo para la región, sino para el mundo entero sin el tema del petróleo. El país caribeño es poseedor de la reserva más grande de petróleo del mundo y es el cuarto proveedor de petróleo de Estados Unidos. Los inmensos recursos petroleros, que por muchos años estuvieron a disposición de la élite venezolana, fueron la herramienta de Hugo Chávez para impulsar la “revolución bolivariana” en el continente.

Venezuela, miembro fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, enfrenta hoy uno de sus retos más importantes en los últimos años: lograr una transición pacífica del gobierno de Hugo Chávez a quien sea que ocupe las riendas del gobierno de Caracas. Todo parece indicar, siguiendo los designios del propio Chávez, que será Nicolás Maduro, actual vicepresidente, quien sea elegido por el partido oficial como candidato para el inminente proceso electoral. Maduro tiene grandes posibilidades de ratificar el triunfo obtenido por Chávez en 2012, pero la oposición probablemente encarnada en la figura de Henrique Capriles, no querrá desaprovechar la oportunidad que se le presenta de contender a la presidencia sin la figura de Hugo Chávez presente.

El tema no es para menos. Así lo ha entendido la prensa internacional, donde prácticamente en todos los medios de comunicación la nota ocupó la portada o los principales titulares de los noticieros desde América hasta Asia. En el panorama internacional, Chávez tenía un peso muy importante. No sólo lideraba un movimiento regional donde agrupaba países tales como Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y por supuesto Cuba, sino también estaba sirviendo como puerta de entrada al continente a países como Irán y China, lo cual evidentemente no era visto con buenos ojos desde Washington. La relación de Hugo Chávez con el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad ponía los pelos de punta a más de un analista de inteligencia americano. No obstante a ello, el gobierno de Chávez nunca dejó de vender petróleo a Estados Unidos (el negocio y la ideología se cuecen aparte), pero esto no quitaba que Chávez aumentara las exportaciones a China, país sediento de recursos petroleros.

El petróleo permitió a Chávez liderar la revolución bolivariana y poder ofrecer tratos preferenciales y préstamos a bajo costo a gobiernos como el cubano, que más que nunca están atentos al devenir en Venezuela. En este sentido, la elección de Nicolás Maduro representará la continuidad del proteccionismo chavista hacia la isla derivado de las buenas relaciones de Maduro con los hermanos Castro. Es importante señalar que el encargado de toda la política internacional en buena parte del gobierno de Chávez fue el propio Maduro, por lo que de ganar las presidencia es poco probable algún cambio en este sentido.

No obstante, el carisma y el liderazgo que ejercía Chávez será imposible de igualar. Por más retórica antiimperialista y seudo complots ideados por el propio Maduro será muy difícil que pueda llenar los zapatos del líder. Así lo quiso el propio Comandante y en ello puede llevar la penitencia de sus actos. Éstos son los riesgos que se corren al centrar la base de un movimiento en una persona y no en una idea. Cuando muere la persona muere la idea.

Para comprender los discursos antiimperialistas de estos jefes de Estado, no podemos olvidar que los líderes del movimiento bolivariano crecieron en una época de intervencionismo estadounidense en la región. Aquellos que no conozcan la historia del continente pueden pensar que las intervenciones americanas en la región son inventos de estos dirigentes para legitimarse en el poder. Lo cierto es que no se puede olvidar episodios como la intervención estadounidense en Panamá, Guatemala, el desastre de Bahía de Cochinos, el respaldo de la CIA al golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile, el apoyo a la Contra nicaragüense para desestabilizar al gobierno sandinista por lo que fue condenado por la propia Corte Internacional de Justicia. América Latina es el área de influencia de Estados Unidos y no dejará que Estados rivales entren en su área de interés, mucho menos países como Irán. Esto era lo que molestaba en buena medida al gobierno de Washington, porque la realidad era que Venezuela nunca representó una amenaza a los intereses de Estados Unidos. Chávez mantenía estabilidad en la región y el petróleo corriendo a las refinerías de Texas, ese siempre ha sido la prioridad para Estados Unidos.

Es necesario señalar también la cuestión interna de Venezuela. Chávez deja el país con graves problemas económicos; la reciente devaluación de su moneda así lo indica. Los problemas de seguridad siguen a la orden del día. Quien sea que gane la próxima elección tendrá que hacer frente a estos problemas y dependiendo del triunfador, se podrá continuar con las políticas de apoyo a otros países de la región o se alinearán los intereses nacionales venezolanos con los de Estados Unidos.

Termina pues una era que marcó el desarrollo histórico de los países de América Latina. Se dejará un vacío en el liderazgo de la región. Dentro del propio movimiento bolivariano el recién reelecto Rafael Correa de Ecuador podrá erigirse en el sucesor de Chávez, pero nunca podrá disponer de tantos recursos ni del carisma que acompañaron al Comandante. Pero esos vacíos deben ser llenados, quizá ésta pueda ser una oportunidad para México para retomar el liderazgo en la región olvidado por 12 años. México tiene que empezar a creerse la importancia que tiene y comenzar a actuar en consonancia. Ejercer el liderazgo en América Latina es algo que México puede y debe hacer, una integración regional con México a la cabeza traerá beneficios importantes para toda la región y desde luego para el país.

 

@chavezfierro

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