Opinión

Chuscos nacionalismos

Por: Jorge Antonio Torres

@AntonioTorresA

antoniotorresanaya@gmail.com

Admito que en la secundaria me llamó fuertemente la atención el nacional-socialismo alemán. Me asombraba el movimiento de masas, la simbología, las ceremonias, los ritos, los discursos, y -principalmente- las repercusiones históricas; me impresionaba al leer sobre una nación golpeada por la decisión de sus políticos de ser arrastrados a una guerra mundial, sufrir la derrota y aún así saber salir delante de la mano de líderes decididos a hacer algo por su pueblo, por su raza. Me impactaba en gran medida la energía que irradiaba en cada uno de sus discursos el canciller Adolf Hitler, sin que realmente entendiera yo un demonio de su alemán, pero llegando a comprender detrás de todos los gestos y palabras, desconocidas para mí, cómo alentaba a su pueblo.

Sí, de alguna manera admiraba a la Alemania nazi. Pero de eso a justificar el Holocausto, festejar el natalicio de Hitler o identificarme con la idea del racismo… eso ya es otra cosa.

Y es que en estas semanas, pareciera ser que en México se ha desatado muchísima información que deja entrever una falta de tolerancia y una vena bastante ilógica en cuanto a la opinión pública. Desde el grito mundialista del “eeehhhhh PUTO”, los comentarios en contra de la Marcha del Orgullo Gay en la capital, la instalación de la Comisión Ordinaria de la Familia y el Desarrollo Humano en el Senado, hasta la “aparición” de grupos nacionalistas.

Ahí donde el espectador juega a intimidar al jugador del equipo contrario, cualquier grito de guerra hecho por varios cientos de aficionados es un acto de violencia, ¿no? Habría que preguntarle a cada uno de los jugadores que reciben algún tipo de grito al acercarse a las gradas del equipo contrario. O, por qué no, preguntarle a los árbitros la salud de sus respetables progenitoras. ¿Hay un servicio de atención psicológica para los jugadores dentro del paquete médico de los equipos de futbol? Supongo que sí. Esperaremos a saber cuáles son los casos más graves de repercusiones psicológicas entre los jugadores, y -en especial- de aquellos que han pisado tierras tapatías, en donde surgió este peculiar grito.

Si el punto aquí es el contenido agresivo hacia cierto grupo social, el Conapred tiene mejores formas de hacerse ver, como presentando quejas ante otros actores, claramente identificados como agresores de personas con diversos gustos sexuales. Y especial con actores políticos, como en el caso de José María Martínez Martínez, del PAN, quien el pasado 12 de junio emitió declaraciones abiertamente discriminatorias, al instalar la nueva Comisión Ordinaria de la Familia y el Desarrollo Humano. Esta Comisión pretende establecer desde la ley una serie de parámetros sobre lo que es una familia, el papel de la mujer y el del hombre, violentando directamente la decisión y las preferencias de miles de personas. Y en general, la pluralidad.

Con lo cual pasamos al último punto (o primero): el nacional-socialismo alemán y México.

¿Qué posible línea se puede trazar entre uno y otro tópico? Más allá de que durante la Segunda Guerra Mundial hubiera ofertas de alianza entre la Alemania de Hitler y el gobierno mexicano (las cuales, obviamente, no llegaron a nada), los intentos de algunos grupos por establecer en México un nacionalismo parecido al que lograron los alemanes el siglo pasado parecen completamente patéticos.

La verdad es que hace mucha falta que en la conciencia de la población se establezca un ideario sobre lo fuerte que puede ser el mexicano ante las adversidades. Es necesario un espacio de identificación entre los que nos hacemos llamar mexicanos, en el cual nos sintamos orgullosos de nuestra historia, de nuestras (diversas) raíces y de las batallas ganadas. Sería muy importante que los ciudadanos en verdad sintieran algo muy profundo que los llevara a comprometerse con proyectos de nación; que defiendan no sólo a los equipos deportivos representativos sino que se identifiquen con la defensa de los recursos  naturales nacionales en contra de las voluntades extranjeras.

Creo yo que el nacionalismo no es sinónimo directo de racismo, xenofobia o misoginia.

Lo que sí parece risible es que en sus chuscos intentos por promover un nacionalismo, celebren el natalicio de un dictador europeo, vistan uniformes y símbolos de milicias extranjeras, o que legislen a favor de intereses ajenos a los nacionales aun cuando su estandarte es de un azul nacionalista (guiño, guiño).

Además, opino que se debe respetar la libertad de expresión en los medios de comunicación (DEMOCRATIZACIÓN DE LOS MEDIOS), legislar adecuadamente sobre los derechos indígenas (MARICHIWEU AMERICA LATINA), evitar que los grandes capitales se involucren en nuestras elecciones y con NUESTRO PETRÓLEO, NUESTROS METALES Y NUESTRO GAS (#NOALAREFORMAENERGÉTICA), dejar de disfrazar el fraude electoral desde los medios (#1DMx), y permitir la autogestión y autodefensa de los pueblos. #YOSOY132 #ParticipacionCiudadanaYA #YoVoyConLaCNTE.

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