Jicotes

¿EN QUÉ INVERTIR?

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COREA DEL NORTE

Tal parece que al gobierno de Peña Nieto no le son suficientes los problemas de las inundaciones, socavones y temblores y busca más broncas. Absurda y desmesurada la expulsión del embajador de Corea del Norte. El diplomático al salir declaró una realidad; el pleito no es con México, sino con Estados Unidos. ¿Por qué México suda calenturas que no son nuestras?

Hace poco el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, hizo un llamado a nuestro país y a América Latina para romper todo tipo de relación con Corea del Norte por sus pruebas nucleares. Obediente, barbera y torpe la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER) le da 24 horas al embajador para salir del país, cuando afirman los expertos que si no estábamos de acuerdo con los ensayos nucleares, bastaba citar al embajador norcoreano a una consulta y así manifestarlo. Ya lo único que queda es pedir al secretario de Relaciones que no vaya a declararle la guerra a los Yihadistas.

¿EN QUÉ INVERTIR?

El Rector Gilberto Herrera escribe un artículo: “¿En qué invertir: partidos políticos o educación?”, en el que afirma que en 2012, durante la elección presidencial de Peña Nieto, México gastó 25 dólares por cada habitante en edad de votar; ese mismo año, en la reelección de Barack Obama, Estados Unidos gastó alrededor de 11.67 dólares, y la elección de François Hollande en Francia costó 1.88 dólares. Y en el proceso electoral del próximo año en nuestro país tendrá un costo de 40 dólares por cada persona inscrita en el padrón electoral.

En todo el proceso electoral se gastarán 50 mil millones, cantidad que equivale la inversión que el gobierno destinará para el presupuesto de 31 universidades públicas. Y lo peor, como afirma Gilberto Herrera, sin que todo ese dispendio se refleje en la credibilidad y confianza ni en los partidos, ni en las instituciones electorales ni en resultados. No hay duda, mejor gastar el dinero del pueblo en educación.

EL SOCAVÓN

El socavón se ha convertido en la muestra más cabal de toda una forma de actuar de la clase política y de amplios sectores sociales. Costó lo doble que se dijo que costaría inicialmente; se hizo como que se planeaba pero no se planeó; supuestamente se realizaron muchos trabajos para dar seguridad a la obra pero no se comprobaron; se supervisó la obra pero no en forma adecuada; dicen que se consultó a los vecinos, pero lo cierto es que no se les hizo caso.

Nuestra actividad política peca de simulación, es especialista en escenografías y en maquillaje. Hacer y presumir que se hace aunque no se haga. Lo peor es que los simuladores hacen escuela, en el último maratón más de cuatro mil corredores afirmaron que hicieron el recorrido pero se les descubrió que tomaron atajos para llegar a la meta. Denunciemos a los simuladores con nombre y apellido vengan de donde vengan. El país demanda la verdad en todas las actividades. Aunque duela.

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