Se dice en el barrio

Vueltas de la vida

Traía tanta hambre que le urgía sentarse a comer. Pero necesitaba decirle antes a Licha, su mamá, que había pasado mate y física. Después de los exámenes, dormía mal, con ansiedad por tener ya los resultados; pero, a la vez, muy adentro deseaba que los profes se enfermaran o tuvieran que salir de Querétaro, para que dieran calificaciones tarde o, mejor, nunca. Mayito ha sido siempre muy dedicado, y trata de no dejar pasar un solo día sin hacer tareas ni preparar sus clases, aunque no siempre entiende lo que explican los maestros. Licha le ha inculcado que, para prosperar en la vida, tiene que estudiar mucho y lograr una carrera.

Quiere salir con sus cuates, pero sabe que necesita buenas notas para que su mamá le dé permiso. Él piensa, por otro lado, que debe ayudarla para que ya deje de trabajar y descanse.

Mientras tomaba sus fideos y se preparaba para echarse el bistec con ensalada, le decía a su mamá que sacó la mejor calificación de química en el grupo, aunque en mate no estuvo tan bien, pero pasó con ocho. Licha le decía que no sorbiera la sopa y se apurara, porque ella tenía que irse a trabajar. Entonces, Mayito aprovechó que había puesto a su mamá de buenas por las calificaciones, para decirle que planeaba ir de excursión el mes próximo con Julián y el Ñero; entonces serán vacaciones y ya consiguió que le prestaran tienda de campaña y colchones inflables. La señora le preguntó quiénes más irían, y Mayito respondió que nomás ellos tres. Sin dar pausa siquiera un momento, ella concluyó que no: los tres son menores de edad, y así no salen; sólo que fueran con el grupo y un maestro como responsable. Fue cuando Mayito le aclaró que no era excursión de la prepa, pues ellos ya no van a la escuela.

Hace ya dos años −explicó−, cuando su mamá murió, Julián tuvo que salirse de la escuela; el viudo quedó solo y tan incapaz que no pudo hacerse cargo del hijo; el muchacho se sintió abandonado, para él, su papá había dejado de ser ese hombre fuerte que siempre admiró, y que sólo quedaba de él “esta cosa”. A Julián no le queda más que andar en el mercado para tener qué comer: ayuda a descargar mercancía, a tirar la basura, a hacer el aseo, para ganar que le den algo de dinero. Sólo regresa en la noche a su casa para dormir. Se dio de baja definitiva en la prepa.

El caso del Ñero es diferente: cuando los señores se separaron, él se quedó con el papá, pero la mamá argumentó más derechos. En juicio legal se decidió que se quedara por temporadas con cada uno. Así estuvo tres meses, pero, al final, los papás se desentendieron y nadie supo cuándo le tocaba: no le daban ni para un taco. El Ñero hizo su vida como pudo; lo dieron de baja en la escuela por mal comportamiento y tantas reprobadas. Aunque es menor, vende droga y es guardaespaldas. Lo han querido atrapar, pero él la libra con mordidas. Más bien le teme a la competencia.

Los tres se reúnen de vez en cuando a tomar una chela y a platicar. Julián y el Ñero envidian a Mayito: pronto terminará la prepa y va a entrar, por fin, a la facultad, como siempre quiso. Tiene suerte de que su mamá sea exigente, que cuide que vaya bien en la escuela y sea ordenado en sus cosas, que sea limpio, que coma bien, que ayude aseando la casa, que apoye a Licha desde que se fue el papá. Cuando se queja de que su mamá lo trae cortito, ellos le dicen que no sea tonto, que ya quisieran ellos que los procuraran de esa manera.

Mayito dice para sus adentros que la vida de sus amigos es más libre, pues no hay quien les dé órdenes y se valen por sí mismos; en cambio, él es un nerd, que deja su vida en “veremos”, para cuando termine de estudiar. Lo peor, piensa, es que dicen en las noticias que los muchachos que terminan de estudiar una carrera −en la uni o en cualquier otro lugar− se quejan porque no consiguen trabajo. ¿Para qué estudiar, pues, si no sirve para mejorar y, por tanto, vivir con más comodidades? Mayito decidió escaparse de su casa para ir con el Ñero y Julián a la excursión planeada. Preparó todo para la salida en dos semanas. En eso, su mamá se le acercó y le pidió que fueran al velorio del Ñero. Lo acaban de matar a cuchilladas, y la policía anda tras la pista de los asesinos.

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