Sólo para nostálgicos

Falsificación

Con el nombre de Samprieto llega a México en 1934 y se dedica a la falsificación de billetes y el 21 de junio de 1937 es detenido y condenado a ocho años de prisión.

La falsificación de billetes y moneda es tan antigua como el dinero, la primera acuñación de monedas fue en la ciudad griega de Lidia en el año 600 a.C. En muchos casos, los gobernantes castigaban la falsificación con la pena de muerte.

En México, la falsificación de papel moneda es castigada con penas de cinco a doce años de prisión, de acuerdo al Código Penal Federal. En 2019 se detectaron 158 mil 422 billetes falsos de 500 pesos y 84 mil de doscientos pesos.

En nuestro país es célebre Alfredo Héctor Donadiue, mejor conocido como Enrico Sampietro, nombre que pertenecía a un italiano que, en Medellín, Colombia en una partida de póker había perdido todo su dinero y lo único que le quedaba de valor, era su pasaporte y lo apostó para recuperarse… pero también lo perdió frente a Donadiue que había escapado de su natal Francia, acusado de espía.

Con el nombre de Samprieto llega a México en 1934 y se dedica a la falsificación de  billetes y el 21 de junio de 1937 es detenido y condenado a ocho años de prisión y recluido en la cárcel de Lecumberri, ahí conoce al sacerdote jesuita José Aurelio Jiménez Palacios, quien estaba preso por haber bendecido la pistola con la que José de León Toral asesinó al presidente electo Álvaro Obregón el 17 de julio de 1928.

Un grupo de seguidores del sacerdote consideraban un sacrilegio que estuviera preso; tramaron su escape de la cárcel, pero él no quiso y propuso a Sampietro que escapara con el compromiso de falsificar papel moneda para desestabilizar al gobierno y el 20 de julio de 1938 se fuga.

En 1941 empiezan a circular los billetes falsos de cincuenta pesos elaborados por Sampietro. El director del Banco de México, comisionó a Alfonso Quiroz Cuarón, primer criminólogo mexicano en descubrir al autor, quien comparó las falsificaciones con las hechas por Sampietro en la década de los treinta y no había duda: era la misma técnica y habrían de transcurrir siete años para su detención. En 1948 fue localizado en Iztapalapa donde representaría a Cristo en Semana Santa.

Fue recluido en Lecumberri, durante su estancia cultivó amistad con su captor, Quiroz Cuarón.

Corrió el rumor que lo liberaron y que  trabajaba para el Banco de México para detectar falsificaciones. A instancias de Quiroz, Sampietro, quien era un hombre culto y con gran lucidez, escribió un libro Memorias de un falsificador.

Al cumplir su condena en 1961 fue deportado a Francia. Quiroz Cuarón hizo una visita a Marsella, tierra natal de Sampietro; ahí lo encontró ganándose la vida como pintor de autos, y le preguntó por qué no se dedicaba al dibujo que era un arte que dominaba, y le contestó: estoy fichado y la Policía no me lo permite.

Y los nostálgicos ven que la verdadera amistad puede cultivarse independientemente entre quien cuida la ley y quien la trasgrede.

rangel_salvador@hormail.com

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