Sólo para nostálgicos

La Revolución Industrial y la medicina

La historia del hombre abarca diferentes etapas, cada una de ellas ha sido importante en el desarrollo económico, político, religioso y en la medicina para una mejor calidad de vida. La Edad contemporánea comienza en el siglo XIX, de esa etapa destaca la Revolución industrial, la mayor parte de la tecnología actual tiene su origen en ese período.

Con la Revolución Industrial surgió la Revolución Médica, que siguió el mismo patrón: la creación de aparatos e instrumentos que dio pie a la transformación de la medicina como ciencia y el establecimiento de las especialidades médicas. Los médicos, con aparatos como el oftalmoscopio, el espejo de cabeza, el cistoscopio y los rayos X, podían ‘ver’ dentro del ser humano. Esto hizo que la anatomía sustituyera los antiguos sistemas y se abandonara el concepto humoral de las funciones de las enfermedades.

En 1783, Henry Cort, inventó un método para producir hierro forjado. Con el tiempo, este proceso se modifica y se obtiene acero con el que se elaboran herramientas especiales e instrumentos médicos que pueden esterilizarse sin que se deformaran.

En 1816, el médico francés René Lannec inventó el estetoscopio debido al pudor que el médico sentía al acercar su oído al pecho de las pacientes y a la dificultad para percibir ruidos en pacientes con sobrepeso. 

El doctor Alexander Wood inventó la aguja hipodérmica en 1853, para inyectar morfina a su esposa que padecía un cáncer; el invento fue posible gracias a que el irlandés Francis Rynd  hizo una aguja hueca en 1844. El médico francés Charles Gabriel Pravaz popularizó el método en 1853 al diseñar una jeringa con pistón.

En 1871, Luis Pasteur sugirió a los médicos de los hospitales militares que hirvieran el instrumental y los vendajes. Se utilizó el horno Pasteur, antecesor de la autoclave, útil para esterilizarinstrumental quirúrgico y material de laboratorio.

El uso de guantes quirúrgicos en medicina se atribuye al médico estadounidense William Stewart Halsted, quien en 1890 pidió a la empresa Goodyear que diseñara unos guantes de goma para evitar dermatitis por el uso antisépticos.

En 1897 el cirujano rumano Jan Mikulicz-Radecki introdujo en 1897 las mascarillas de gasa al demostrar que algunas infecciones en los pacientes eran por las gotas de sudor o estornudos de los cirujanos al operar.

Un adelanto fundamental para el progreso quirúrgico fue la sustitución de la hemostasia de compresión con la pinza de Koerbelé en 1864 con cremallera, pero la revolución fue la pinza de Pean cuyo sistema de cierre de seguridad de lengüetas dentadas y mango en forma de tijera se extendió a una variedad de instrumentos quirúrgicos. La actividad quirúrgica ganó en tiempo, control de la hemorragia y menor manipulación.

El advenimiento de la asepsia y antisepsia quirúrgicas hizo que médicos tan prominentes como Joseph Lister experimentara primero con suturas sumergidas en ácido carbólico y posteriormente las suturas absorbibles eran guardadas en solución acuosa, cubriéndolas con aceite de oliva y ácido carbólico.

El uso de las hojas de corte desechables fue el resultado de la invención de King Gillette, la máquina de rasurar de hojas intercambiables; en 1910 John J. Murphy perfeccionó mangos especiales para que las hojas desechables pudieran ser utilizadas en cirugía; en 1915 Morgan Parker patentó un escalpelo de dos piezas. Y los nostálgicos ven que cada día los aparatos médicos parecen sacados de una película de ciencia ficción.

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