Opinión

¿Continuismo en la UAQ?

Por Sergio Centeno García

La continuidad a simple vista no sólo es posible, sino más bien, es sensiblemente real y quien no lo acepte de ese modo, será porque es un ente superdotado con la capacidad de hurgar con sus puros ojos la materia y darse cuenta que entre molécula y molécula, o entre átomo y átomo, existen espacios vacíos. Usted mismo que lee es ante sus ojos una unidad continua, pues no le alcanza la visión para percibir que entre célula y célula hay vacío. La Tierra, la roca, el árbol, aunque finitos, son sin embargo, continuos.

Cierto es que ni el mismo átomo debe llamarse así porque tiene partes, pero no vamos por el mundo cargando algún aparato sofisticado para darnos cuenta de ello. Vivimos en lo cotidiano con lo que tenemos y lo que percibimos sensiblemente es la realidad con la que contamos, no hay otra, y esta realidad, que es material, es siempre continua a simple vista. Por ello, negar la existencia de la continuidad es a todas luces un desatino, un intento vano de aparentar un brillo intelectual del que se carece. Pienso.

Por otro lado, en cuanto al gobierno de los Estados y las naciones, o haciendo referencia a los grupos políticos que ostentan el poder en las instituciones, no se debe confundir la gimnasia con la magnesia, para ello utilizamos el concepto CONTINUISMO, que no es lo mismo que continuidad.

Y cuando se habla de continuismo en las instituciones educativas, se hace referencia a que la dinámica en los procedimientos, las formas de hacer política y gestión administrativa, la manera de abordar el proceso educativo, el modo de ejercer los recursos y la ideología predominante del grupo en el poder, se prolongarán sin señales de cambio o transformación, mientras dure el ejercicio administrativo, si el nuevo líder surge de las filas del mismo grupo político.

Parece que mi artículo anterior generó una serie de descalificaciones porque no aceptan que la “continuidad” sea posible, pero ambos articulistas cometen un error al atribuirme un concepto que yo no he utilizado, pues nunca hablé de continuidad, sino de continuismo, que es diferente.

Yo simplemente dije en mi artículo y lo reitero, que en virtud de mi constante observación (y debí añadir PARTICIPACIÓN), en los procesos electorales universitarios (no rectorales, como escribió uno de ellos), y además por las señales concretas que se podían atestiguar hasta el momento, iba a dar mi opinión (que no es La Opinión, sino sólo la mía), sobre el proceso de sucesión rectoral, y así opiné que según mi perspectiva, se podía predecir que el próximo rector de la UAQ sería o Gilberto Herrera o Marco Carrillo, y me cito: “Carrillo representando el continuismo, la permanencia en el poder del mismo grupo que ahora lo ostenta, y Herrera representando por obvias razones la alternativa, que bien podría significar cambio o transformación positiva”.

Como puede observar usted amable lector, mi idea es clara, afirmo que si Carrillo gana, el continuismo prevalecerá en nuestra UAQ, y con ello lo que pueda haber tanto de positivo como de negativo en la actual administración, pues él sale del grupo que actualmente tiene el puesto buscado, la rectoría, ya que ahí trabajaba, ¿o no?

Y por otro lado, haciendo uso de la lógica elemental, digo que Herrera representa la alternativa, y la razón que lo explica es además de suficiente y evidente, necesaria, pues Gilberto Herrera no pertenece a ese grupo ¿o sí?

Pero además de eso, para que no me vayan a acusar de matraquero de nadie, afirmo en ese artículo que dicha alternativa, representada por Gilberto Herrera, “bien podría significar cambio o transformación positiva”, jamás dije “representa o significa cambio o transformación positiva”.

Ahora bien, al articulista que me pide más argumentos, le contesto así: el espacio asignado para escribir nuestra opinión, es muy reducido, y no podemos desperdiciarlo haciendo toda una argumentación detallada. Pero pienso que la razón dada es suficiente: Dije que mi constante observación de los procesos electorales universitarios, rebasaba con mucho la de cualquier periodista ajeno a la UAQ, y lo sostengo, porque yo he estado en varios de esos procesos no sólo como observador, sino como activo participante, incluso, como coordinador de campaña de contendientes en algunos procesos, y pienso que por ello mi observación debe ser mucho más atinada que la de quien es ajeno a la UAQ y nunca ha participado en sus procesos.

Ahora, habiendo dos opciones: Marco Carrillo que representa el continuismo seguro y Gilberto Herrera el cambio posible, será la comunidad universitaria a través de su voto, que decidirá en última instancia qué es lo que quiere para su Universidad. Y entonces, que gane el que la Comunidad Universitaria elija. Pienso.

Comentarios: sergiocenteno05@live.com

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