Opinión

De la soberbia…al repechaje

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

De los siete pecados capitales, la soberbia es el primero y de ella se dice: es el principio de todo pecado y la ignorancia le acompaña. Este concepto se aplica a personas y empresas. Y ahora que la selección nacional de futbol se encuentra en su peor etapa para competir en el Mundial de Brasil, le cae como anillo al dedo el pecado de la soberbia.

Hace años, pero años, en futbol México era el equipo a vencer en las eliminatorias de cualquier torneo centroamericano incluido Estados Unidos. Cuando se jugaba contra la selección estadounidense, la pregunta era por cuántos se ganaría.

Pero resulta que los enanos le crecieron a la selección nacional y empezaron a sufrir para calificar, aplicando “estrategias” extra cancha, como jugar al mediodía en la Ciudad de México, con la ayuda del calor, el estadio lleno y la altura del DF, además de los medios de comunicación, incluida la televisión que sus “cronistas” deportivos ensalzaban las maravillas de los jugadores nacionales y regateaban méritos a los extranjeros.

Así los medios de comunicación vieron en su momento que el futbol era un gran negocio y las dos televisoras, compraron equipos y su influencia se hace sentir en la Federación de futbol, los horarios se ajustan a las necesidades del “raiting”, no hay que olvidar que un comentarista, Carlos Albert, fue despedido al señalar que era incongruente que se le diera más importancia a la transmisión de un partido que al debate entre candidatos presidenciales. La razón era muy sencilla el programa tiene una alianza estratégica con el propietario de un canal de televisión y de uno de los equipos que jugaban ese día. Es decir, al propietario del canal de televisión, que es una concesión del Estado, le molestó que lo cuestionaran en su decisión de valorar más un partido que un debate presidencial. Es cierto que los debates no despiertan el interés de la mayoría de los ciudadanos, pero no deben tomar decisiones en este sentido, se necesita información para emitir el voto, pero el futbol es un antídoto para la información y la democracia.

La selección representa a la Federación de futbol y sus intereses, pero no es la imagen de México, sin embargo los presidentes de la república se suben a la popularidad del deporte y cuando ganan cualquier torneo, les hablan por teléfono y los reciben en la casa presidencial, y hacen suyos el triunfo, pero cuando pierden allá ellos. Y como diría Carlos Salinas, yo ni los veo ni los oigo.

Y ahora que se jugó el hexagonal para calificar al Mundial de Brasil, se les hizo bolas el engrudo, la Federación impuso su criterio y mantuvo hasta el último minuto a un técnico con cara de vinagrillo, que se enojaba en las ruedas de prensa; altivo, orgulloso y soberbio de sus “decisiones”. En el hexagonal calificarían los tres primeros lugares y un “medio boleto” de repechaje contra el equipo de Nueva Zelanda, que se encuentra a 22 horas de vuelo. Y bueno el técnico, la Federación y las televisoras le apostaron a la necedad y ahora México, gracias al favor de la selección de Estados Unidos, que le ganó a Panamá, obtiene el derecho a buscar el medio boleto en dos juegos, ida y vuelta.

Y la preocupación no nada más es de las televisoras que perderían millones de pesos por conceptos de anuncios, la Federación y los jugadores también perderían dinero en patrocinios y su calidad deportiva entra en cuestionamiento.

Jugadores que por calificativos de los “comentaristas” deportivos los ponen en la excelsitud, son la maravilla en los mediocres campeonatos domésticos, pero cuando juegan contra otras selecciones parecen tullidos, no hay coordinación, fallan penales y como dirían los jilgueros de la televisión “no meten gol ni en portería sola”

Y en contraposición a las “estrellas” del futbol nacional exportadas a Europa, surge un equipo de niños triques, de Oaxaca, que ganan un campeonato de minibasquet en Argentina. Sí, niños indígenas, fuera de reflectores, sin publicidad, que juegan descalzos, porque nunca han usado tenis de marca que los patrocine. Eso es amor al deporte, no al dinero. Bueno y no faltará político bien peinado que los reciba con bombo y platillo, nada más para la foto y frases de “todo se puede” y a olvidarlos.

Y los nostálgicos, dejan en manos de la divinidad la suerte de la selección nacional. De la divinidad dependerá su califica o no. Y por lo general no se equivoca.

rangel_salvador@hotmail.com


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