Opinión

Planear la metrópoli

Por: Omar Árcega E.

twitter.com/Luz_Azul

Dado el crecimiento de los núcleos urbanos, en México estamos asistiendo a un nuevo fenómeno socioterritorial: las zonas metropolitanas. Esto significa que en municipios vecinos con ciertos procesos de urbanización algunas de las dinámicas y problemáticas no pueden ser resueltas con el esfuerzo de una sola localidad, sino que deben ponerse de acuerdo y generar medidas en conjunto, esto suele suceder en temas como seguridad, transporte, vialidades y crecimiento de la mancha urbana.

Presos de los caprichos

Desde hace unos años los municipios de Querétaro, Huimilpan, Corregidora y El Marqués comparten problemáticas, por esta razón se les considera como zona metropolitana según los indicadores del Gobierno Federal. Esto significa que existen recursos etiquetados para que presenten proyectos que les beneficien globalmente, situación que no se ha dado por dos razones: primero, en algunos temas cada municipio sigue pensando en función de su espacio de competencia; segundo, gobierno del estado a través de la secretaría de finanzas se niega a repartir los recursos que por ley deben ser entregados en fechas muy específicas y tercero, no se ha logrado poner en funcionamiento el Instituto Metropolitano de Planeación en buena medida por la cerrazón del alcalde priista de la capital.

Una herramienta institucional para solucionar la coordinación entre los alcaldes es la creación de un Instituto Metropolitano de Planeación que tenga real autonomía del poder político y se guié por criterios técnicos. Para nadie es un secreto que uno de los “negocios” que ofrece el poder municipal es el cambio de usos de suelo a favor de desarrolladores inmobiliarios, los cuales pagan estos “favores” otorgando terrenos y casas al presidente municipal en turno, regidores y allegados. En esta práctica han caído autoridades de todos los partidos políticos. Bajo este esquema poco importa una planeación científica del desarrollo de una ciudad. Un instituto de planeación metropolitana con autonomía y dirigida por especialistas haría más difícil que estas acciones se realizaran. Por ley, un organismo de esta naturaleza debía existir desde hace años, sin embargo las distintas administraciones se han desentendido.

Los alcaldes queretanos involucrados se han comprometido a que en enero del 2014 quedará en funcionamiento el organismo, constituirlo meses después sería un grave error pues los tiempos preelectorales viciarían el proceso. La estructura administrativa que vaya a adoptarse debería sociabilizarse entre el sector académico, empresarial y organismos de la sociedad civil interesados, de tal manera que se genere un instituto en el que los intereses económicos de los 2 grandes desarrolladores que hay en el estado no se terminen imponiendo. Se podría hacer una junta de gobierno con representantes de la sociedad, la cual sea escogida por la cámara de diputados y se garantizara que los integrantes del instituto tengan un servicio civil de carrera de tal manera que pueda haber continuidad en las políticas, pues no se trata de “inventar ciudades” cada 3 años y avanzar a las ocurrencias, odios y amores de los gobernantes en turno. Esta junta de gobierno bajo criterios técnicos previamente establecidos se encargará de seleccionar a los directores o coordinadores de las diferentes áreas, se debe contar con un perfil específico para cada uno de los puestos. Es necesario que el personal de este instituto sea experto en las diferentes esferas. Una posible cantera estaría en los alumnos y egresados de la Facultad de Ciencias Políticas de la UAQ. Plantear un proyecto de esta naturaleza puede resultar hasta cierto punto utópico, pero habiendo voluntad política se puede hacer. Ya no se puede estar sujeto a las fobias partidistas de un secretario de finanzas estatal, ni dejar el crecimiento de la zona metropolitana al interés económico de los grandes desarrolladores.

 

Futuro en juego

 

Hablar de la mejora de la zona metropolitana significa hace eficiente el uso de la avenidas primarias, potenciar el transporte urbano, fortalecer los esquemas de seguridad pública, fomentar el uso de la bicicleta, generar suficientes espacios para la convivencia social, planear el desarrollo urbano para evitar problemáticas futuras, por todo ello, urge que el tema sea tratado con prontitud y rapidez. Alcaldes y Gobierno del Estado deben llegar a acuerdos y los munícipes panistas pueden marcar la diferencia.

A la larga la única solución efectiva será la creación de una Institución de Planeación Metropolitana, siempre y cuando éste funcione con criterios técnicos y no políticos. Y esto debe hacerse en las primeras semanas del 2014, pues sino las luchas preelectorales contaminarán el proceso de su creación y comprometerán su eficiencia futura o lo más probable es que no se concretice, condenando a las nuevas generaciones a vivir en un entorno inhabitable.

 

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