Opinión

Derecho a espiar

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

Por: Espiar es una mala conducta, pero parece que todos lo hacen de una forma u otra, cada uno justifica su acción. El espiar al ser amado es signo de inseguridad y desconfianza, pero casi nadie escapa ante la “debilidad”.

 

Y que decir en época de guerra, los adversarios recurren a toda clase de artimañas para saber qué hace el enemigo.

Célebre es Mata Hari, su verdadero nombre Margaretha Geertruida Zelle, a los 18 años se casó con un militar alemán. En la I Guerra Mundial espió para los alemanes, no requería de sofisticados aparatos para obtener la información, su técnica era sencilla: la seducción. A la Mata Hari se le pude considerar como una pionera entre las bailarinas exóticas y ofrecía sesiones en privado.

Fue ejecutada por los franceses en 1917.

Durante la II Guerra Mundial, México fue paraíso de espías, ya que antes de declarar la guerra al eje, el 1 de junio de 1942, era neutral, por lo que rusos, ingleses y estadounidenses llegaban para espiarse mutuamente. La embajada de la URSS ubicada en Tacubaya era vigilada por las autoridades mexicanas, así como la de Estados Unidos, en ese tiempo en la calle de Lafragua.

Estados Unidos ha sido objeto de espionaje por sus propios ciudadanos, el 1 de junio de 1952, los esposos Julius y Ethel Rosenberg, fueron ejecutados en la silla eléctrica de la cárcel de Sing Sing al ser declarados culpables de proporcionar secretos atómicos a Rusia. Su historia aparece en El libro de Daniel (1971), de Edgar Lawrence Doctorow llevada al cine en 1983.

Ejemplo de espionaje gubernamental es la obra de George Orwell, 1984 o el Gran Hermano, donde el Estado es el gran vigilante de la conducta de los ciudadanos. No es una obra de ciencia es la realidad. En la novela no cita a la URSS por su nombre, pero se identifica plenamente como un estado totalitario. Pero espiar no es monopolio de ningún país, todos lo hacen, con distintos métodos.

Y Estados Unidos, el defensor de las democracias mundiales, lo practica libremente a ciencia y paciencia de muchos países, algunos protestan y reclaman, otros lo hacen tibiamente más presionados por la opinión pública que por respeto a su investidura y a la soberanía.

Estados Unidos se ha tomado el derecho de espiar a sus propios ciudadanos, ejecutivos de empresa, gobernantes extranjeros y a cuanta persona o institución se le antoje y siente que tiene el derecho de hacerlo, así sin recato ni pudor no ofrece disculpas cuando es sorprendido.

Richard Nixon, presidente de Estados Unidos fue obligado a dimitir el 9 de agosto de 1974 por el escándalo de espiar al partido republicano y grabar cintas en la sala oval de la Casa Blanca. Así que de que la perra es brava a hasta a los de las casa muerde.

Y ahora el mundo se entera que las grabaciones que realiza personal de Estados Unidos que se encuentra asignado en las embajadas como “asesores comerciales” en realidad son espías.

El conocimiento público de estas grabaciones se efectuó gracias a Edward Snowden, asilado en Rusia ya que Estados Unidos presionó a varios países para impedir su estancia, solamente ante la antigua URSS que lo recibió, Estados Unidos aceptó la derrota de intimidación y chantaje que ejerció a otros países.

Y los ciudadanos estadounidenses se unieron en una gran manifestación en Washington para protestar por el espionaje del que son víctimas y la consigna fue “Dejen de vigilarnos”, no faltaron pancartas con la leyenda “Gracias, Edward Snowden”.

Y frente a la tecnología que posee Estados Unidos qué país podrá defenderse de ser espiad, si prácticamente todos los aparatos lo hacen ellos, salvo que hagan venta de garaje para vender los obsoletos.

En México se conoció que Estados Unidos espió al entonces candidato a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, qué habrán hecho con los de la oposición que a juicio de los intereses estadounidenses significarían un peligro en caso de ganar.

Y esto contrasta con los encuentros entre el presidente de Estados Unidos cuando se reúne con su homologo mexicano, sonrisas, abrazos y los adjetivos faltan para decir que son “amigos”, que la frontera no separa, sino por el contrario une. Si cómo no.

Y los nostálgicos recuerdan el viejo refrán, “para que la cuña apriete debe ser mismo palo. Edward Snowden, ciudadano estadounidense puso en la ventana mundial del espionaje a su propio gobierno.

rangel_salvador@hotmail.com

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