Opinión

Día diecinueve

Por Manuel Basaldúa

Territorio Político

Existe el espacio intangible. La delimitación del espacio, a partir de las acciones de una mayoría de personas, se expresa por el respeto y acuerdo de quienes deciden someterse a una serie de indicaciones previas. Bajo esta serie de preceptos es como se hace interesante el estudio del territorio dentro del área social. Lo social es a su vez, una proyección del acuerdo de un grupo social que se reduce y concreta a la adopción de reglas aceptadas dentro de un consenso. Esta condición no significa que la totalidad del grupo se someta a una sola idea, sino a respetar lo que la mayoría ha elegido como derrotero de una acción programática. 

La manera en que podemos explicar estos planteamientos es remitiéndonos a algunos ejemplos que la vida práctica nos expone. Así es como quiero explicarme la decisión de algunos jóvenes dentro del proceso de elección de Presidente de la República. Fuimos testigos de cómo una gran movilización de jóvenes se expresó en las últimas semanas manifestando el repudio a una persona que representaba en ese momento un nivel de atraso en el campo cultural. Pero nunca se concretó la construcción de un espacio alternativo. Es decir, se sabía que no se quería pero no se decía qué se quería. Es por eso que la propuesta de izquierda no tuvo eco suficiente para inclinar la balanza hacia esa tendencia. La juventud como elemento del tiempo del individuo no es ya un aspecto de intransigencia ni rebeldía ante el sistema, es la necesidad de adaptación a un sistema económico y político que lo lesione lo menos posible, en un contexto de altos niveles de competencia y masificación con escasez de recursos disponibles.

Un subsegmento de la juventud mexicana simpatizaba con una postura de izquierda, pero otro gran conglomerado con enormes dudas y sentimientos de incertidumbre prefirió seguir el camino conservador que la derecha le ofrece, que no le exige mayores compromisos que someterse a las necesidades y tendencias del mercado. La juventud hubiera significado modificar radicalmente una forma de orientación de las políticas públicas sobre el empleo, la distribución, el gasto gubernamental en educación, la apertura de áreas culturales. Pero no fue así. Porque a final de cuentas lo que le emociona es el consumo y el intercambio de mercancías. La juventud está sometida al mercado, y no a ideales libertarios, actitud que se ha construido como derecho y como anhelo, y nadie puede arrebatarle esa condición. Es su manera de expresarse y de elegir cómo evadir los miedos.

Como resultado de estas votaciones para Presidente y congresos, no creo que haya sido una derrota para la izquierda. Es la apuesta de una sociedad predominantemente joven a mantener un sistema conservador que quiere encontrar respuestas en la lógica del mercado. Muchos no estarán de acuerdo, pero tienen que moverse en ese espacio intangible al que la mayoría ha decidido constituir. Por lo menos, en este sexenio como tiempo político, como generación en esta etapa del siglo XXI. Los territorios no son conquistas físicas exclusivamente.

@manuelbasaldua

 

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