Opinión

Día Setenta y Nueve

Bitácora de Viaje (De Estudios Socioterritoriales)

Por: Manuel Basaldúa Hernández

La palabra quaesivi (pregunté) aparece en el capítulo seis del libro de Michel Mollat. Es un trabajo sobre los exploradores de los siglos XIII al XVI; una minuciosa colección histórica sobre las primeras incursiones de los europeos en tierras ignotas, en territorios distintos a su cultura y su lugar de origen. El apartado seis corresponde a Jacques de Villamont, del siglo XVI. El subtítulo me parece más que sugerente: “Mientras más ve el hombre, más desea ver”.

Mollat refiere a la voluntad de saber de los misioneros de aquél remoto siglo XIII, cuando Diogo Gomes incluye en su relato sobre el infante Rubruck con ímpetu de ir descubriendo cosas a partir de la conversación con la gente. Vespucio aplica el señalamiento de que los misioneros, convertidos a la postre en exploradores entusiastas “viajaban para ver el mundo”. Ver y preguntar son dos elementos importantes del recorrido, de poder palpar el terreno que se pisa y recoger los datos importantes para tener idea de lo que sigue en el horizonte. Es el principio de la etnografía y de la historia. La intensidad del trabajo para recoger la información en parte tiene que ver con la edad y la experiencia, la pericia y el deseo de ver más, de encontrar más datos que los que la apariencia y la coincidencia permiten.

Coincidencia por ver y conciencia por conocer son los dos elementos vitales para el viajero. Mollat dice que “la edad no altera la curiosidad”. En el apartado inicial del capítulo expone las razones por las cuales los integrantes de los grupos exploratorios eran los que conformaban la Compañía de Jesús que viajarían trabajando para la gloria de Dios, y otros para sí mismos. Si la edad no altera la curiosidad es porque se registra que la edad madura de los exploradores era de un rango que se mantenía amplio. A diferencia de la precocidad de Marco Polo, que considera Mollat como una excepción. Y quizá este elemento ayudó al viajero y comerciante veneciano a conquistar la simpatía de los habitantes de los pueblos descubiertos. O que descubrían a este inquieto y vivaracho muchacho. Michell Mollat refiere que Zurara caracterizó a algunos de los viajeros, a decir de sus datos; Cadamostro se fue a explorar a los 23 años a los países africanos de Senegal y Zambia. Herberstein a sus 29 años se fue a las remotas y gélidas tierras de la Moscovia. Quienes se atrevieron a emprender el camino hacia China ya tenían cerca de los 40 años. En tanto que Vasco de Gama ya contaba con 30 años cuando inicia su recorrido hacia la India. Colón, señala Mollat, tenía 42 años cuando inicia sus recorridos. Jacques Cartier tenía 43 años cuando sale hacia Canadá en 1534. Me detengo a indicar la edad porque me parece que el desarrollo cronológico del viajero recala en la combinación de experiencia y grado de curiosidad, elementos importantes para ubicar el destino del viaje, plantear la mirada y contrastar su lugar de origen con el lugar encontrado. Mucho más para poder acercarse a los habitantes de esos lugares encontrados.

Curiosidad y voluntad solo sirven si se tiene previsión hacia el viaje, el recorrido y su reflexión sobre la experiencia. Entonces, quaesevi es la clave para poder completar el aspecto metodológico del viajero. La observación se completa con la conversación y la curiosidad por saber la explicación de las conductas de los habitantes de los lugares explorados. El territorio define aquí su silueta y construye su materialidad, mediante el descubrimiento de los alcances de dominio de la acción del hombre sobre el espacio requerido.

¿Qué tanto quiere ver el hombre contemporáneo? ¿Qué tanto puede ver el hombre actual? La ciudad se le presenta al estudioso del territorio y del espacio como un reto y una oportunidad. La ciudad no es solamente una simple unidad, es, a decir de García Canclini, un conglomerado de barrios, colonias y comunidades que estructuran la ciudad mediante rasgos culturales complejos, tales como el parentesco, la pertenencia, incluso los religiosos.

La ciudad es la transfiguración de lo rural, y la ascendencia a la metrópolis. Los aspectos metodológicos que nos sirven para el estudio, análisis y explicación de los procesos urbanos provienen de la sociología y la antropología, como también de la geografía y de la historia.

Canclini nos da como ejemplo el acercamiento de Oscar Lewis para el estudio de la pobreza, y a partir de ahí la antropología urbana nos da una explicación del entramado urbano. Las formas complejas de relaciones de los habitantes de la ciudad, estructuran las capas con las que se constituye la ciudad. A su vez, Castells, mediante la exposición de la comunicación y la densidad urbana nos refiere los retos para la convivencia dentro de las esferas de la ciudad. De todo esto, el estudioso del territorio debe anteponer su postura crítica sobre la forma de hacer la ciudad y el mundo urbano.

“Mientras más ve el hombre más quiere ver” como sentencia Mollet, encuentra una veta importante en la ciudad el que se acerca a escudriñar la complejidad urbana. Depende ya de sus técnicas y herramientas que pueda saber tejer, y la formulación de una sólida pregunta. La urbanización como un fenómeno del cual el hombre se ha puesto como un espacio irreversible, es el laboratorio por excelencia para el trabajo socioterritorial. La planeación, ahora debe ser un nivel de acercamiento metódico para poder describir el entramado urbano, esto significa que las posibilidades de teorización dependen del acercamiento y del foco de atención que plantea el que estudia la ciudad. Desde los primeros siglos en que aparecieron los misioneros y los viajeros para recorrer el mundo, y así encontrar novedades y tierras desconocidas, el viajero actual, el viajero académico tiene las mismas posibilidades a medida que se interna en la ciudad. Una ciudad que aunque ha recorrido y nace de ella, al construirla como objeto de estudio, le aparece una oportunidad de hacer nuevos descubrimientos. De Mollet a Castell, por citar solo algunos, los reúne el trabajo de la investigación y el descubrimiento.

 

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