Opinión

Digamos salud

Por Salvador Rangel

Hay costumbres que no debemos olvidar, leer, caminar y tomar una copa en grata compañía, tal vez son de los placeres mundanos que no podemos, ni debemos prescindir.

Es precisamente el deleitarse con una bebida donde los conocedores, los sibaritas, hacen gala de su conocimiento y refinamiento al pedir una copa y saber el origen de su nombre y sobre todo cómo se prepara.

He aquí, según se dice, el origen del nombre de algunas bebidas.

En México es común pedir un “submarino”, bebida que se sirve en un vaso grande y está compuesta por cerveza y tequila, el origen del nombre deriva que frente a la entonces Cámara de Diputados en la ciudad de México, Allende y Donceles, estaba la cantina “El submarino” y el cantinero prepara esa bebida para alguien que había tenido una noche tormentosa, se requiere aguante para ingerirla, sino uno queda como submarino, debajo del agua.

Así que también existe en el argot cantinero un “diccionario”, tal vez la primera palabra que hay que saber su origen sea la de “cóctel”; como en todo, existen varias versiones, una de ellas es que el nombre deriva de que en las destilerías inglesas vaciaban el residuo de los barriles, barricas, en un recipiente y lo conocían como “cock-tailing”, para ser vendido a bajo precio y tenía gran demanda.

Otra versión es la que en el siglo XVII, en Campeche, la ciudad amurallada del sureste mexicano, lugar de piratas y aventureros, gente ruda para todo, en especial para la bebida, un tabernero preparaba bebida con delgadas raíces de una planta llamada “cola de gallo” –cocktail– en inglés, de ahí su nombre.

El cóctel es una mezcla equilibrada de dos o más bebidas sabiamente combinadas que producen un nuevo sabor.

El origen de los nombres de los cócteles también es rico en anécdotas, que cambian y transformar su verdad. Se dice que el Bloody Mary, tiene su origen en el bar del hotel neoyorquino St. Regis, en donde en 1934 llegó un asiduo cliente de origen ruso y solicitó le prepararan una bebida a base vodka, el cantinero, Fernand Periot, puso vodka, le agregó sal, pimienta, limón y salsa, de ahí nació la famosa bebida Bloddy Mary.

El nombre de la champaña francesa Dom Pérignon, se debe que en 1670 el monje benedictino Pierre Pérignon, quien cuidaba la producción de vino en la abadía, escuchó la explosión de vino de una botella, se acercó y al ver que se derramaba la bebió, al terminar de libar el contenido decía: estoy bebiendo estrellas.

Y la bebida tradicional mexicana “Margarita”, según se cuenta en las barras de las cantinas, tiene su origen en Rosarito, Baja California, cuando la actriz estadunidense, Marjorie King, pidió una bebida a base tequila, el cantinero Carlos “Dany” Herrera, combinó la bebida nacional con licor de naranja, sal, limón y se decoró con una rodaja de limón y se escarchó la copa con sal, le puso por nombre “Margarita”.

Otra versión, es que el nombre se debe a la actriz Rita Hayworth, cuyo verdadero nombre era Margarita Carmen Cansino.

Otra famosa bebida prepara es Tom Collins, que tiene su origen en Londres, donde un cantinero preparaba bebidas a base de una ginebra de nombre Tom y le agregaba jugo de limón, azúcar y soda.

Y del brandy Napoleón se debe a que durante el cautiverio de Napoleón Bonaparte en la isla de Santa Elena, uno de los pocos privilegios concedidos fue el que llevara barriles de coñac y que después de cuatro años de añejamiento fue consumido, por lo que todo brandy que sea denominado Napoleón, debe estar cuatro años en la barrica.

También existe un cóctel que no tiene alcohol, el Shirley Temple, en honor a la actriz de los años 20; se prepara con refresco de limón, granadina y cerezas como decoración.

Y los nostálgicos recuerdan que para beber hay que saber qué y con quién se toma. Y según dicen los que saben, la cantidad de vasos, copas o botellas, debe ser como los pechos de una mujer, ni más ni menos de dos.

 

rangel_salvador@hotmail.com

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