Opinión

Dos vidas; una fecha

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

La vida tiene extrañas semejanzas y al mismo tiempo paradójicas. Personas que tal vez no se conocieron o simplemente, tal vez, eran una referencia casual.

Sí, el caso de la muerte de Margaret Thatcher y de Sarita Montiel, algo tenían en común: mujeres que por su actividad las conocía la gente.

Margaret Thatcher, inglesa dedicada inicialmente en el terreno de la química, después estudió leyes y se dedicó a la política, afiliada al Partido Laborista, fue miembro del parlamento, primera ministro de Educación en 1970.

Fue la primera mujer en dirigir un partido político, el 4 de mayo de 1970 se convirtió en Primera Ministro, cargo que ejerció hasta 1990.

Su gobierno se caracterizó por reducir la influencia de los sindicatos, privatizó empresas, disminuyó el desempleo.

El 2 de abril de 1982, el gobierno argentino llevó a cabo la invasión de las islas Malvinas, las Falkland para Inglaterra y se suscitó una guerra por su posesión; finalmente ganó Inglaterra.

El 12 de octubre de 1984 salió ilesa de un atentado por parte de miembros del IRA (Ejército Republicano Irlandés).

Margaret Thatcher, por la dureza de su carácter, se ganó el sobrenombre de La Dama de Hierro.

En contrapartida de la mujer política, está Antonia Aurelia Isidora Josefa Abad Fernández, conocida artísticamente como Sarita Montiel, fue descubierta por Vicente Casanovas, agente de publicidad y productor de cine, quien la escuchó cantar en una saeta de Semana Santa, en Orihuela, España. Su primera película fue Te quiero para mí, con un papel secundario a los 16 años. Cambió al nombre artístico de Sarita Montiel y su primer papel importante fue en Locura de Amor (1948)

Sarita Montiel, hermosa mujer, llena de sensualidad, que triunfó en el cine mexicano, llegó a nuestro país acompañada de su madre en 1950, y filmó varias películas, entre ellas Cárcel de mujeres en 1951, Ahí viene Martín Corona. En sus películas mexicanas el papel de galanes fueron desempeñados por Pedro Infante, Joaquín Cordero, Manolo Fábregas, Ramón Gay, Abel Salazar.

Durante su estancia adquirió la nacionalidad mexicana, tan mexicana era, que cuando se casó en Los Ángeles, California, con Tony Mann, se identificó con su pasaporte mexicano.

Después llegó al cine de Hollywood, donde participó en Veracruz, sus galanes en la cinematografía fueron Mario Lanza, Gary Cooper, Burt Lancaster y también Charles Bronson.

Su sensualidad era natural, atrevida en usar vestidos entallados y con una abertura en la pierna.

Sus mayores éxitos fueron El último cuplé (1957), y La Violetera (1958), películas que duraron decenas de semanas en las carteleras del cine mexicano, principalmente en el cine Alameda de la ciudad de México.

Su vida es un mito; el novelista Ernest Hemingway le enseñó a fumar puros, conoció a Alfred Hitchcock, y dentro de esta leyenda urbana cinematográfica, se dice que tuvo un romance con el actor James Dean y que estuvo a punto de viajar con él el día del fatídico accidente donde murió el joven actor estadounidense.

Y los nostálgicos reflexionan y ven que el destino une a dos mujeres completamente diferentes que fallecen el mismo día 8 de abril de 2013; una adusta, flemática, Margaret Thatcher, La Dama de Hierro, y la sensualidad hecha mujer, Sarita Montiel.

rangel_salvador@hotmail.com

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