Opinión

El 1° de julio y lo que viene

Por Martagloria Morales Garza

A nivel federal quisiera guardarme mis reservas sobre las elecciones del 1° de julio, hasta tener el cien por ciento de las actas computadas, tal como lo señaló López Obrador. A nivel local los resultados tienen muchas cosas muy interesantes que aún no digiero completas.

Municipios tricolores

En la Sierra hay un avance sustantivo del PRI, donde no había logrado penetrar en las elecciones de 2009, sin embargo es una estrategia de recuperación de municipios de esa zona que desde el 2006 ha venido ejecutando el tricolor. Prácticamente todos los municipios de la Sierra los ganó el PRI; Amealco se queda con el PAN, esto no me intriga porque los resultados tienen que ver con la opinión que tiene la gente sobre la gestión.

Donde la gente está satisfecha con la gestión parece que los votos se quedan con el partido en el poder y en aquellos donde la gente no lo está, es donde hubo derrotas para quienes gobernaban. Corregidora y El Marqués serían parte de esta situación, porque la opinión sobre los presidentes municipales no era muy buena; Arroyo Seco la recupera el PRI; Cadereyta se pasa al PRI; en Colón se mantiene el PRI con alianza.

Hubo una elección muy cerrada en Pedro Escobedo entre el PRI y el PRD, con una diferencia de 400 votos, parecido a lo que pasa en San Juan del Río, donde necesitamos ver si hay alguna aclaración. Tolimán y Huimilpan los gana el PAN.

A nivel municipal se recompone el mapa, de 10 municipios que tenia el PAN, se quedó con cinco. Casi todos los municipios se fueron con el PRI, y falta ver si en Pedro Escobedo va a existir alguna impugnación.

La Legislatura local

La Cámara de Diputados va a tener una configuración particular, por lo que es muy difícil calcular cómo va a quedar. Sabemos cuántos curules tiene cada uno, la cuestión será saber si hay impugnaciones. Por ejemplo, en el distrito I la elección quedó muy apretada; en cambio, en el II está un poco más claro el triunfo del PRI. Estos dos distritos se quedan con el PRI y el resto de los distritos capitalinos se van con el PAN.

De 15 diputados, el PAN se quedaría con siete, el PRI con cuatro, el PRI en alianza con el PVEM con tres y el PRI-PVEM-Panal con uno.

Faltaría ver nada más cómo se distribuyen los diputados de representación proporcional, donde, salvo que haya movimientos, se quedaría uno para cada partido con registro, excepto al Verde, pues no le tocaría nada por sí solo. Le quedaría uno al PRD, uno a Movimiento Ciudadano, uno a la alianza PRI-PVEM y otro al PAN.

Esto pone al PRI en una situación de fortaleza, pero gracias a sus aliados porque solo no puede. Gana la capital Roberto Loyola por un margen muy pequeño, menos de lo que las encuestas decían, ya con el cien por ciento de las actas computadas.

En todos los distritos el PAN gana con 137 mil 212 votos de diputados en el ámbito local, Armando Rivera tiene más de esos votos y aun así pierde.

El electorado votó de manera distinta a nivel local y nacional; si no podemos probar otra cosa, diremos que el electorado tomó decisiones muy complicadas y eligió un Congreso dividido para que no le quedara “a modo” al gobernador y a un eventual presidente municipal del PRI.

Una Cámara de Diputados difícil para el PRI

A nivel nacional, si no se impugnan y se validan, los resultados tienen una composición extraña. Gana Peña Nieto pero con una Cámara que no le favorece en absoluto. Aunque su partido tiene un poco más de diputados y senadores, no son los suficientes para que apliquen clausulas de gobernabilidad.

En la Cámara de Diputados –de 300 diputados–, el PAN tendría 53, el PRI sin alianzas 51, la coalición PRD-PT-MC 70, el Verde tres, y el PRI-PVEM 123. Tiene en total 174 diputados el PRI, casi los que tiene ahora, éstos son los de mayoría, faltan los de representación popular. Con todo, no será una Cámara de Diputados fácil, el Presidente deberá negociar con fracciones del PAN o de la izquierda. Es una elección rara tanto en el ámbito local como en el nacional. Cuando Germán Espino y yo preparamos nuestro libro, Querétaro: democracia dos bandas. Campañas y elecciones 2009, nos preguntamos: ¿Qué hacen en el plano local los que votan a la izquierda a nivel federal? Eso habrá que estudiarlo con más detenimiento, digamos que fue una elección complicada que muestra a un electorado sofisticado que divide su voto.

Impugnación federal

Siempre es viable una impugnación por las vías legales. Habría que recordar que después del evento del 2006 se modificó la ley para que se pudieran abrir paquetes electorales cuando la diferencia entre un candidato y otro fuera de menos de uno por ciento en cada una de estas casillas.

La cantidad de votos nulos está muy excedida, fuera de los cálculos naturales. Un electorado sofisticado se caracteriza por una baja taza de votos nulos salvo que lo quieran anular por razones políticas. Sin embargo, con la última reforma electoral, ésa que autorizaba tachar varas opciones siempre y cuando estuvieran en coalición, se generó confusión tanto entre los escrutadores como entre la gente.

Probablemente el crecimiento del voto nulo tenga que ver con estas confusiones, tanto por parte de los escrutadores como de los electores. Incluso esto pudo haber repercutido de alguna manera en los resultados. Claro que la diferencia entre Enrique Peña Nieto y AMLO es de tres millones de votos, sin embargo hay que tomar en cuenta de que se pueden impugnar, lo que no sabemos es si estas impugnaciones pueden alterar el resultado de la elección. Yo lo veo difícil porque son muchos millones de votos. En el 2006 eran 250 mil votos de diferencia, ahora estamos hablando de que hay seis millones.

Un sistema que no permite que gane el mejor

Me pone muy nerviosa que el futuro de este país sea el pasado, con eso lo digo todo. Me gustaría que los académicos volvamos a discutir con seriedad y que los diputados analicen en verdad una reforma electoral.

Yo no he sido defensora de las candidaturas independientes, y mantengo esa posición; me parece que hay gente que defiende esta postura, lo hace bien y es de respetarse, pero a mí no me gusta. Lo que sí creo es que urge un modelo de segunda ronda. En estos sistemas “de tercios” puede ocurrir –como pasó– que el 60 por ciento de los electores no respalda al candidato ganador.

Es cierto que con un voto ganas y que ganó el que ganó, pero es un sistema que no permite que gane el mejor, o no el mejor, pero el que las mayorías quieren. En realidad no es tan democrático, la mayoría –el 60 por ciento del electorado– no votó por el que quedó.

Lo que deberíamos hacer es quitar a los terceros lugares y dejar que contiendan los dos primeros. No importa si estaban o no muy empatados, ése no es el problema. El problema es que no está eligiendo el cien por ciento del electorado a quien va a ser su Presidente.

Los sistemas parlamentarios, en particular los europeos, tienen vigente el sistema de doble ronda y eso es algo muy democrático y representativo. Habría que trabajarlo en México, independientemente del margen de victoria. Yo no tengo nada contra el margen de victoria, simplemente el 60 por ciento del electorado no votó por Peña Nieto.

Ya con las preferencias más importantes en contienda, podríamos ver hacia dónde se inclina el voto de la mayoría. A lo mejor gana más votos el PRI, no importa pero que quede claro que para los ciudadanos la mejor opción era ésa ya estando fuera Josefina. No es un truco para que gane el que perdió, es más bien para garantizar que el ganador represente a la mayoría de la población. Aquí ni siquiera estamos hablando de un 40 por cierto, estamos hablando de un 38 por ciento de los votos; como en el 2006, que Calderón juntó el 35 por ciento. Ahí se habló de la posibilidad de un modelo de segunda ronda pero no se hizo nada; de verdad urge que se apruebe.

Otra cosa que urge es ver cómo van a aplicarse los gobiernos de coalición. En México ya no va a haber gobiernos de mayorías. El Presidente va a ser de un color y las Cámaras de otro, para eso se requiere un gobierno de coalición. Ahí está la propuesta y la elaboró Manlio Fabio Beltrones. Por ahí hubo un acuerdo entre una propuesta del PRD que realizó Marcelo Ebrard y la propuesta del PRI con Beltrones. Entonces, urge la reforma electoral para garantizar la segunda ronda y una más para garantizar un gobierno de coalición.

 

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