Opinión

El estado de Guerrero, la víctima

Por: Salvador Rangel

Guerrero fue declarado estado libre y soberano el 27 de octubre de 1849; tiene 81 municipios y de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), ocupa el primer lugar en pobreza. Y en el municipio de Cochota el Grande, el 82.6% es pobre; en el décimo lugar está Metlatónoc, con 77% de pobreza. Y según datos de la Secretaría de Desarrollo Rural en el estado, se estima que hay más de un millón de guerrerenses en pobreza extrema. Guerrero ocupa el segundo lugar nacional con más pobreza extrema.

La historia política del estado se encuentra entre las más violentas del país. El 30 de diciembre de 1960, siendo gobernador del estado Raúl Caballero Aburto, se reprimió un movimiento estudiantil universitario que pedía la autonomía para la universidad, cifras oficiales reconocen 20 muertos; el Ejército se encargó de reprimir a los estudiantes. El 4 de enero de 1961, el gobernador, Caballero Abierto, fue separado del gobierno del estado… nada más separado, sin más trámite.

Y el 28 de junio de 1998, siendo gobernador del estado Rubén Figueroa Alcocer, elementos de la policía motorizada dispararon en un vado de Aguas Blancas en contra de un grupo de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, que se dirigía a un mitin político, para exigir la liberación de Gilberto Romero Vázquez, desaparecido días antes. El resultado de la acción policíaca: 17 campesinos muertos y 21 heridos.

De esa agresión nunca se hubiera sabido, ya que el gobierno negó los hechos y dijo que fue un enfrentamiento en que los campesinos agredieron a los policías. Pero alguien grabó los hechos y los entregó al periodista Ricardo Rocha, quien los hizo públicos; es decir, no se confía en autoridad estatal federal para denunciar los hechos, debió recurrirse a un periodista para demandar justicia.

Y de acuerdo a una plática que presuntamente tuvo el gobernador con una persona, señaló “Vinieron por guerra, y se las dimos ¿somos o no la autoridad?”.

El gobernador Rubén Figueroa Alcocer renunció al cargo y en su lugar el Congreso designó a Ángel Aguirre como gobernador interino el 12 de marzo de 1996. En ese tiempo, Aguirre era militante priista y un día antes encabezó una marcha de apoyo para el gobernador Figueroa.
Y ahora, en el 2014, el 26 de septiembre son muertos a balazos tres estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, un joven deportista que viajaba en un autobús, una mujer que nada tenía qué ver y el chofer del camión en que viajaban los estudiantes; pero no nada más ocurrió esa agresión fatal, desparecen 43 estudiantes. Han pasado semanas y lo único que han encontrado son fosas con cadáveres que nadie sabe cómo llegaron ahí, pero al mismo tiempo no indagan de quiénes son, debe haber familiares que los buscan, seguramente existen denuncias…pero no hay información al respecto.

Esa noche, el presidente municipal de Iguala festejaba el informe de labores del DIF municipal; hay policías detenidos y miembros de un grupo armando, pero hasta el momento no se ha localizado a los estudiantes.

Y la historia de renuncias gubernamentales no cesa: a raíz de los sangrientos acontecimientos del 26 de septiembre y la falta de gobernabilidad en el estado, el gobernado solicitó, tardía, licencia al cargo.

Y al igual que en estado de Michoacán, donde se vio obligado el gobernador a solicitar licencia, en Guerrero sucede lo mismo: el interino es un académico.

El estado de Guerrero ha padecido, a lo largo de los años, descuido político, económico y social; requiere de acciones institucionales a largo plazo, no de sexenio, no declaraciones ante medios de comunicación.

Y los nostálgicos no olvidan a Genero Vázquez y Lucio Cabañas, que formaron parte de la guerrilla en los años sesenta, profesores egresados de la Normal de Ayotzinapa, escuela comprometida con los problemas sociales.

rangel_salvador@hotmail.com

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