Opinión

El gasolinazo: mentira tras mentira

Ángel Balderas Puga / anbapu05@yahoo.com.mx

PARA DESTACAR: Bastaba aumentar 7.73 centavos a cada litro y no los más de dos pesos que se aumentaron. Esto muestra que el aumento desmedido es un robo. Más bien se trata de recaudar aún más impuestos. El aumento de dos pesos por litro significa ingresos adicionales para el gobierno federal del orden de 128 mil millones de pesos anuales.

Diferentes miembros del gobierno federal, así como gobernadores y legisladores, siguen mintiendo de manera flagrante con tal de justificar lo injustificable: el aumento brutal al precio de las gasolinas y el diésel.

La devaluación del peso frente al dólar

La última mentira que han inventado los que tratan de justificar el aumento en el precio de los combustibles es que aumentó el precio por culpa de la devaluación del peso frente al dólar. Esto también es totalmente falso como veremos a continuación.

Según datos oficiales de Pemex, la balanza comercial de hidrocarburos en 2016 estuvo compuesta por 15 mil 759 millones de dólares de exportaciones y 17 mil 318 millones de dólares en importaciones. Es decir, hubo un déficit de, aproximadamente, mil 600 millones de dólares.

En 2016, el dólar se cotizó, en promedio, en 18.69 pesos. Al 18 de enero de 2017 se cotizaba en 22 pesos, un diferencial de 3.31 pesos por dólar.

Para compensar el costo de esta devaluación en el déficit de la balanza comercial de hidrocarburos se necesitan 5 mil 160 millones de pesos anuales. Esto es lo que significa el costo de la devaluación por la importación de petrolíferos.

Siempre según datos oficiales de Pemex, en 2016 se consumieron 183 millones de litros de gasolinas y diésel al día, es decir, 66 mil 798 millones de litros al año.

Para compensar los 5 mil 160 millones de pesos de déficit debido a la devaluación, basta dividir esa cantidad entre la cantidad consumida en el año, lo que da 7.73 centavos por litro de combustible.

Es decir, para compensar una devaluación de más de tres pesos, con respecto al dólar, bastaba aumentar 7.73 centavos a cada litro y no los más de dos pesos que se aumentaron.

Esto muestra que el aumento desmedido es un robo. Más bien se trata de recaudar aún más impuestos. El aumento de dos pesos por litro significa ingresos adicionales para el gobierno federal del orden de 128 mil millones de pesos anuales.

 

La estructura de precios

Dado que el gobierno mexicano es tremendamente opaco en dar a conocer la estructura de precios de los combustibles, tenemos que recurrir a información de países que no ocultan dicha información.

De acuerdo a la agencia norteamericana U.S. Energy Information Administration (EIA) en noviembre de 2016 la composición del precio final de la gasolina al consumidor era: 49 por ciento del precio se debe al costo del petróleo, 12 por ciento al costo de la refinación, 19 por ciento al costo de distribución y mercadeo y 21 por ciento a impuestos.

Aproximadamente, el 93 por ciento de un barril de petróleo es útil para producir gasolina, diésel, turbosina y lubricantes. Es decir, de cada barril salen, aproximadamente, 148 litros de dichos combustibles. En México cuesta unos 26 dólares producir un barril de petróleo, 486 pesos el barril (al tipo de cambio de 2016), 3.28 pesos el litro.

Con la estructura de precios norteamericana, esos 3.28 pesos significan el 49 por ciento del precio total al consumidor, que debería ser entonces de 6.70, de los cuáles 80 centavos corresponderían al costo de refinación por litro y 1.27 al costo de distribución y mercadeo.

Con los actuales 16 pesos el litro de Magna, el gobierno federal se está llevando 9.30 pesos de impuestos, ¡el 139 por ciento! Comparado con el 21 por ciento en impuestos que cobra el gobierno norteamericano.

El dolo del gobierno mexicano es que para fijar los precios al consumidor no usa el costo de producción de un litro de gasolina, sino que usa un tramposo “precio de referencia”, que según la Secretaría de Hacienda, es de 8.60 pesos el litro de gasolina y sobre eso cobra impuestos. Esta nada tiene que ver con el costo real de 3.28 pesos por litro.

Este análisis es válido para la gasolina producida en el país, que es, aproximadamente, la mitad de lo que consumimos, 91 millones de litros diarios, por lo que el gobierno recaba 846 millones de pesos diarios, 309 mil millones de pesos en un año.

Ahora bien, con respecto a la gasolina “importada” de Estados Unidos. En 2016, dicho combustible se vendió en ese país en 6.80 pesos por litro. Supongamos que México compró la gasolina a ese precio. En 2016 se vendió en nuestro país en 13.52 pesos el litro, por lo que el gobierno obtuvo una ganancia de 6.72 pesos por litro, 611 millones de pesos diarios, 223 mil millones de pesos anuales, que sumados a la ganancia por las ventas internas da 532 mil millones de pesos anuales de cobro de impuestos.

Pero el gobierno mexicano nos debería explicar si importa gasolina y paga el precio del petróleo (49 por ciento del costo) o si simplemente manda refinar petróleo mexicano, en cuyo caso sólo pagaría el costo de la refinación (12 por ciento) y el de traslado, pues en ese caso sólo se pagaron 82 centavos por litro, más el costo del envío del petróleo a Estados Unidos y el costo del envío de la gasolina de ese país a México.

De este tamaño es la burla a la ciudadanía.

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