Opinión

El gran asalto

Por: Omar Árcega E.

twitter/Luz_Azul

Para que un país pueda brindar a sus habitantes empleos, igualdad de oportunidades, servicios de salud, educación y seguridad es necesaria una variable fundamental: el crecimiento económico. Es decir la generación de riqueza. Esta, en principio es tarea de los emprendedores y emprendedoras de una nación: micro, pequeños y medianos empresarios. El gobierno por su parte debe crear las condiciones jurídicas, económicas y sociales para que estos actores económicos cumplan su finalidad.

 

Este principio básico ha sido violentado por la reforma hacendaria que recientemente se ha aprobado. Afirmamos esto pues hay tres aspectos que encienden los focos rojos: por un lado lo alto del déficit fiscal, por el otro el gravar algunos de los bienes de importación que usan las maquilas y finalmente no incentivar que la economía informal entre al marco legal y pague impuestos.

La deuda

Con respecto al déficit, es decir, el dinero que se planea gastar y que no se tiene, este debe ser obtenido básicamente de la deuda. El que está contemplado para el 2014 es el más alto en los últimos 24 años, este dato por sí mismo no nos dice mucho, pues el tamaño de un préstamo debe estar en relación a la fortaleza de una economía; es decir para que este déficit fuera proporcional deberíamos tener el mejor crecimiento de los últimos dos decenios y medio, los indicadores macroeconómicos más sanos de este periodo, algo de lo que carecemos. Este déficit es el 4.1% del PIB, en promedio los países de Latinoamérica tienen un déficit del 1.8%, mientras que en Brasil llega al 1.7%, en Alemania sólo es del 0.1% y el promedio mundial es del 3.0%. Es decir el nivel de deuda que está pidiendo el gobierno de Enrique Peña Nieto rebasa el de los países de nuestro región, incluso está por encima de la media mundial. A esto hay que agregar un entorno internacional bastante golpeado por la crisis que arrastramos desde el 2009; por lo cual no se pueden esperar espectaculares inversiones del extranjero o un incremento considerable en nuestras exportaciones. Con estas condiciones endeudarse en un solo año al ritmo que pide el ejecutivo no sólo no es sano, sino bastante peligroso, pues desequilibrará otros indicadores macroeconómicos y cuando estos se desajustan el resultado final es un mayor aumento de pobreza.

La maquila

Por otra parte está el aplicar impuestos a las importaciones de bienes para elaboración, transformación o reparación en las maquilas y para las empresas que se sometan al proceso de ensamble y fabricación de vehículos. Es decir, los artículos que produzcan las maquiladoras o ensambladoras serán más caros, esto implica que disminuyan su competitividad en los mercados internacionales, como consecuencia seguramente habrá una caída de sus ventas, inmediatamente esto impactará en la cantidad de empleos que generan; se espera una reducción de puestos de trabajo en este tipo de empresas, y recordemos que alrededor de las industrias ensambladoras gravitan decenas de pequeñas y medianas empresas, por lo cual se convierte en un círculo perverso que contribuirá a que nuestra economía esté más deprimida.

Finalmente no hay mecanismos para generar que sea más costoso estar fuera de la ley que dentro, es decir no hay un incentivo para que la economía informal entre a un esquema de pago de impuestos, por lo tanto pagamos impuestos los de siempre y lamentablemente cada vez más, esto queda ejemplificado con los gravámenes que pusieron a la compraventa de mascotas, su alimento y el 8% adicional a la comida con alto contenido calórico. Esto no solo tiene impacto en la economía, sino en una concepción social de que es mejor vivir fuera de la ley que dentro de ella.

En conclusión, el tratamiento que se le da en la reforma fiscal a los tres aspectos que hemos analizado no es la más óptima, más que potenciar el desarrollo económico contribuye a su estancamiento o retroceso, pues contraer deuda implica que se tengan que pagar los emprésitos con todo e intereses, es decir que salga dinero del país y por otra parte hace menos competitivos los artículos de las maquilas y las armadoras. Cosa inaudita, algunos legisladores del PRD se sumaron a estas propuestas disparatas y con ello han contribuido a un debilitamiento de nuestro crecimiento como nación. El PAN poco puedo hacer ante el mayoriteo sufrido, hay que reconocerle el sentido de responsabilidad que tuvo.

 

Ahora queda supervisar la ley de egresos, es decir, en qué se va a gastar la deuda que quieren contraer y presionar a nuestros legisladores para impulsar castigos más severos contra el desvió de recursos o la falta de transparencia en su manejo. El gran asalto a la nación ya se consumó, seguramente varias generaciones pagarán las consecuencias.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba