Opinión

El gran robo al dinero del pueblo

Tigres de papel

Por: José Luis Álvarez Hidalgo

Una probadita del saqueo financiero en nuestro bello estado queretano: Calzada se gasta 5 millones de pesos en hacerse publicidad de manera irregular; el DIF Estatal presenta un desvío de recursos por más de 13 mdp; César García Feregrino, secretario de Salud, le compra a su “cuate” 73 camillas cinco veces más caras de su valor comercial; la Comisión Estatal de Aguas recibió 90 observaciones (esto es, irregularidades) a la cuenta pública; Luis Zapata, presidente municipal de Corregidora, se gasta 7.5 millones de pesos en “asesoría”; invierten 40 millones de pesos en arreglar baches; el municipio de Querétaro pierde 35 millones de pesos por asumir responsabilidades que no le corresponden del relleno sanitario; Querétaro es la entidad con mayor número de irregularidades en su nómina de profesores de educación básica, tales como la existencia de 854 “aviadores”; y la más frecuente y grave de todas: funcionarios de gobierno hacen publicidad para su carrera política con recursos públicos… y las que se acumulen esta semana.

Como se puede apreciar, la lista parece interminable y el común denominador en estos atracos al dinero público es la falta de transparencia, la desfachatez y la impunidad. Nadie rinde cuentas, nadie las exige y la investiga y mucho menos nadie las castiga. Es el canto de nadie, como expresaría Alfredo Zitarrosa. Un dato altamente revelador y que colabora de modo determinante a este gran robo perpetuo es el siguiente: toda la información en que se basa este artículo fue obtenida de sólo dos fuentes periodísticas: la notas publicadas en el semanario Tribuna de Querétaro (No. 719) y la información publicada al respecto en el semanario Libertad de palabra (No. 353). La razón es muy sencilla: esta información no se publica en ningún otro medio periodístico de la entidad, trátese de medios impresos o electrónicos. Es la prueba contundente del silencio cómplice de los medios y la malsana relación con el poder que cultivan celosamente desde tiempos inmemoriales.

Quiero referirme de manera especial al caso más recurrente, lastimoso y oneroso de todos: la publicidad oficial que hacen los gobiernos locales y los gastos en la imagen pública que realizan los funcionarios y representantes populares para sus aspiraciones políticas. Sabemos que la carrera electoral hacia el 2015 ya comenzó y todos alistan sus armas propagandísticas para colocarse en los sitios de honor, sólo que no invierten un peso de su bolsillo, se gastan el dinero del pueblo a manos llenas.

Me llama la atención que los dos semanarios citados aborden el mismo tema; por un lado, la nota informativa de Carlo Aguilar en Tribuna de Querétaro; y por el otro, una noticia de la redacción que publica Libertad de palabra. En esta última se presenta un recuadro muy ingenioso en el que se muestra a tres gobernadores, de Tabasco, Quintana Roo y… ¡acertó!, Querétaro, que lleva por título “Opacidad en los gastos de publicidad oficial”. Luego se ven las fotografías de estos gobernantes con el texto: “Se busca información” “Declaran inexistente”, para rematar con el dato de que el 50 % de los estados no entregan información suficiente sobre sus gastos en publicidad oficial. Opacidad, omisión, negación y ocultamiento es la constante en el ejercicio de la rendición de cuentas públicas en que nuestro estado ocupa uno de los primeros lugares. Una verdadera vergüenza.

Por lo pronto, ya podemos advertir en el panorama urbano queretano las primeras señales del vendaval publicitario y propagandístico que se avecina y la moderna tendencia de la mercadotecnia política: utilizar como pretexto banal el informe anual de nuestros representantes populares para posicionar su imagen pública en el imaginario colectivo y apuntarse para el siguiente proceso electoral. Destaca en estos momentos la gran cantidad de espectaculares que infestan el primer cuadro de la ciudad con la imagen del senador Pancho Domínguez, quien no tiene ningún recato en publicitarse en sus aspiraciones a la gubernatura de Querétaro en sucesión de José Calzada.

Insisto, lo más grave de todo, no son sus legítimas aspiraciones políticas, sino que se valgan de saquear el erario público y condenen al pueblo a la postración y a la pobreza estructural. Lo más grave, es la opacidad y la falta absoluta de transparencia en ese sentido; y más grave aún: Que la prensa local no señale con dedo de fuego estas graves irregularidades y actos fraudulentos en contra del pueblo queretano y se sólo se desviva en aplaudir las acciones de los gobiernos municipal y estatal sin pudor alguno. El robo del siglo.

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