Opinión

El hombre que amaba a los perros (II)

Por: Ricardo Rivón Lazcano

“Sí Natasha, nos han concedido un plazo”

Trotski.

Una oferta humanista, orientada por la igualdad de oportunidades, la fraternidad, los derechos laborales y civiles, la eliminación del peso del poder perverso de la burocracia.

Todo eso se revierte, en su lugar se impone un terror burocrático, se elimina la toma de decisiones democráticas, se centraliza la administración en torno a su persona, se destruye toda oposición e instaura un régimen totalitario, aunque sigue hablando de progresismo.

La operación “pato” fue dirigida personalmente por Stalin.

Con el asesinato de Trotski se muestra el final de un proceso más amplio, el del acceso y asenso de Stalin al poder, y la creación de una forma de gobierno y una forma de sociedad en la que ya desde el principio, desde el año 1929, se comenzaban a pervertir los principios del socialismo teórico, el que los bolcheviques pretendían llevar a cabo en la Unión Soviética.

En este proceso el perdedor histórico fue Trotski. Expulsado del partido, enviado al destierro, luego al exilio, perseguido durante 11 años y finalmente asesinado en México.

En esos 11 años Trotski dejó una obra filosófica, periodística y de correspondencia personal,  que revela un conocimiento y un enjuiciamiento de lo que estaba ocurriendo en la Unión Soviética y de lo que ocurría con el ideario y la filosofía socialista. La obra permite también entender lo que ocurriría después.

Trotski tuvo muchas cosas que decir con respecto a la cultura. En un manifiesto a los intelectuales progresistas del mundo, firmado por él, André Bretón y Diego Rivera, establece que el arte no admite condicionamiento alguno. En clara contraposición con la idea del arte comprometido, que emanaba desde el epicentro comunista y que ganaba territorios globales con la política de la tercera internacional, el manifiesto afirmaba que el artista debe tener libertad absoluta.

Trotski tuvo una inexplicable incapacidad para entender lo que estaba pasando y saber que debía permanecer en Moscú. A partir de ese año todo el poder que disponía se esfumó.

Debe agregarse otra paradoja: ¿por qué Trotski impidió que se diera a conocer el testamento de Lenin en la reunión correspondiente del Comité Central? En esa carta Lenin reclamaba que Stalin fuese separado del cargo de Secretario General, cargo que para esos momentos era de un enorme poder.

La revolución estaba condenada al envilecimiento y las personalidades tuvieron un papel en la propia inevitabilidad.

La capacidad de maniobrar desde y para el poder de Stalin escapó a la mente analítica de Trotski. Hay quien especula que Lenin mismo hubiera sido víctima del poder concentrado de Stalin.

En 1929 so consolidó la dictadura burocrática, todos los opositores estaban exiliados o presos y comenzarían pronto las grandes purgas.

El régimen que se decía socialista es ahora la dictadura de una élite sobre los trabajadores.

Todos los principios de la revolución han sido ya traicionados (Trotski escribe “La revolución traicionada”).

El trotskismo surgió contra la corrupción del primer Estado obrero. Contra una burocracia que había dejado de pensar en las mayorías para centrarse en sus intereses de casta. La ley de hierro de la oligarquía en plenitud.

Todo el que se atrevía a criticar era calificado como traidor y agente del imperio capitalista.

Trotski, en el exilio, tiene que soportar el asesinato de cada uno de sus hijos. La crueldad de Stalin se ha hecho extensiva a las familias, a los amigos personales.

Un supuesto plausible es que Stalin tenía miedo a Trotski, y su mayor obsesión era acabar con la vida del revolucionario, del creador del ejército rojo. Y no cejó hasta llevarlo a cabo.

Persiguió y exterminó a toda su familia. Dos de sus hijos murieron, uno fusilado en Rusia, otro envenenado en París. Dos hijas murieron en la propia Rusia. Del entorno familiar casi nadie se salvó, fueron asesinados.

Escribió Trotski: “la camarilla del Kremlin necesitó 10 años para estrangular al partido bolchevique y transformar al primer Estado obrero en una siniestra caricatura; mientras, la tercera internacional se convertía en un cadáver maloliente”.

rivonrl@gmail.com

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