Opinión

El pasado que no se ha ido

Por Salvador Rangel

50 años pueden ser muchos años en la vida de un ser humano, pero en la historia de un país, es poco. En México, en los años sesenta no existían las condiciones para las opiniones que cuestionaban la política económica y social del gobierno, no eran escuchadas, menos atendidas, eran los tiempos de la Presidencia imperial, la que muchos añoran.

Ya durante el gobierno (1940-1946) de Manuel Ávila Camacho se incorporó el delito de disolución social al Código Penal, la justificación fue que el mundo se encontraba en guerra y por lo tanto había que preservar la seguridad nacional, en el siguiente gobierno (1946-1952) de Miguel Alemán Valdés se afinó, de tal suerte que la oposición estaba indefensa en caso de protestar, bien fuera en manifestaciones públicas o expresión de su opinión. Y apara acallar a quienes no estaban de acuerdo con la política gubernamental, sobre todo en los sindicatos, el término genérico a quienes buscaban el cambio era el de “agitadores”.

En 1947 se crea la Dirección Federal de Seguridad (DFS), de negro historial en la política de México, habrá de desparecer en 1986 para dar paso a la Dirección de Investigación y Seguridad Nacional que termina sus funciones en 1980 y ahora es el Cisen (Centro de Investigación y Seguridad Nacional).

El 13 de abril de 1959, Demetrio Vallejo y 64 detenidos acusados de actos subversivos, fueron llevados a la cárcel de Lecumberri, previamente estuvieron detenidos 18 días en el Campo Militar Número 1 de la ciudad de México.

En el sexenio de López Mateos, estuvieron detenidos por “subversivos” el líder magisterial Othón Salazar y David Alfaro Siqueiros; el escritor José Revueltas estuvo preso en Lecumberri y escribió El apando (1969).

Frente a este panorama donde los medios escritos eran el brazo informador del gobierno y la naciente televisión hacía eco a los términos de agitadores, subversivos y comunistas, no había espacio político para que la oposición se hiciera presente.

En ese ambiente de represión nacen los grupos armados como la Liga 23 de Septiembre, la Liga Trotskista, las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo de origen tapatío y el Grupo Madera.

Frente a los movimientos armados de la guerrilla estaba la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que no tenía límite alguno en la búsqueda, detención, desaparición y aniquilamiento de los subversivos, y no nada más de ellos, también sus familiares.

En la “guerra sucia” había jóvenes infiltrados en el Instituto Politécnico Nacional, en la UNAM, en las escuelas públicas que consideraban “focos rojos”, que acudían a clases pero con el único fin de conocer nombres de dirigentes que consideraban “peligrosos” y pasar la lista a la DFS.

Dentro de los que encabezaron la lucha armada, destacan Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas, ambos profesores de educación primaria del estado de Guerrero, egresados de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

Genaro Vázquez, líder sindical del magisterio, encabezó la lucha en contra del gobernador de Guerrero, Raúl Caballero Aburto, a quien acusaban de despojar de tierras a campesinos. Vázquez fue detenido en varias ocasiones por delitos como “injurias” al gobernador y asociación delictuosa.

Comandó un grupo guerrillero en la Sierra del estado de Guerrero y Michoacán, fue combatido por el Ejército. Según se dice, el 2 de febrero de 1972, él y cuatro compañeros que viajaban en un auto se estrellaron contra un puente en la carretera México-Morelia y falleció por las heridas sufridas en el Hospital Civil de Morelia. La versión de sus compañeros fue que las lesiones no eran graves y lo más probable era que al conocer su identidad los militares lo mataran.

En ese entonces, era común que en las carreteras hubiera retenes militares, detenciones sin orden de aprehensión, cateos, detenciones en cuarteles y…

Y los nostálgicos al leer y escuchar las noticias actuales también se enteran hoy en día de desaparecidos, de torturados. Ayer era el combate a los “subversivos”, hoy también se dan casos de abusos de autoridad en nombre de la guerra a las drogas.

rangel_salvador@hotmail.com

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba