Opinión

El SUPAUAQ y el consejo universitario

Por: Francisco Ríos Ágreda

PARA DESTACAR: En torno a la plataforma equilibrista de Marta Gloria Morales, de atribuir las posiciones de una planilla gilbertista (USU-IS) y de otra gobiernista (LSU), en el decir de unos y otros, me parece demasiado simplista, pues los universitarios no somos ángeles seráficos, sino actores sociales con intereses diversos que están entremezclados con los intereses universitarios.

No voy a reiterar lo dicho en las entregas anteriores, pero como lo plantea Marta Gloria Morales Garza, en sus consideraciones sobre el proceso electoral al interior del SUPAUAQ, ocurrido en los meses de septiembre, octubre y noviembre, rescato algunas ideas que aparecen en su colaboración en la edición 814 de TRIBUNA DE QUERÉTARO. Una primera cuestión es que Morales Garza señala la extemporaneidad de la resolución de la Comisión de Vigilancia, convertida en Comisión Electoral en funciones, de retirar el registro de ambas planillas, USU y LSU, después de conocer el cómputo de los votos que le daba el triunfo electoral a LSU. Marta Gloria Morales indica “no queda clara la razón y mucho menos la intención, pero lo cierto es que la Comisión fue omisa sobre estas impugnaciones”.

Posteriormente afirmó que este factor de anular los resultados en los que ya había un ganador, disminuyó la credibilidad en la Comisión Electoral, con estas palabras: “Acción, que bajo una lectura de los Estatutos, no está facultada a realizar, sobre todo una vez conocidos los resultados, pues ya no hay confianza en la imparcialidad de sus posiciones:”(TRIBUNA DE QUERÉTARO, 814).

En torno a la plataforma equilibrista de Marta Gloria Morales, de atribuir las posiciones de una planilla gilbertista (USU-IS) y de otra gobiernista (LSU), en el decir de unos y otros, me parece demasiado simplista, pues los universitarios no somos ángeles seráficos, sino actores sociales con intereses diversos que están entremezclados con los intereses universitarios.

En el mosaico político universitario hay panistas, priistas, perredistas, morenistas, zapatistas, independientes y un variopinto de expresiones culturales y sociales. Los cargos universitarios han sido históricamente un trampolín político, desde el la FEUQ, la Rectoría y el propio SUPAUAQ. No estoy haciendo apología de esta conducta, simplemente la estoy señalando como fenómeno sociopolítico y tratando de indicar que la UAQ es un espejo de la diversidad social y política de nuestro país y en particular de Querétaro.

Habría que añadir un elemento adicional que se deja de lado en el análisis. La independencia sindical lo es también con respecto a las autoridades universitarias. Una vez afirmada la terrenalidad de los actores universitarios, me parece justamente que la apuesta de USU de que iba a arrasar en la elección del 27 de octubre, vistos los resultados de la votación anterior del 20 de octubre, pero para su sorpresa, su caudal de votos no aplastó a sus opositores, sino que fue alcanzado por la novena ola de LSU en la elección del 27 de octubre, que siempre se mantuvo adelante en la votación definitiva, con ese final de fotografía de cinco votos de diferencia.

Conocida la actitud de parcialidad de la Comisión Electoral y avizorando la exclusión de LSU en una nueva convocatoria electoral, LSU veía que su triunfo se le iba de las manos y acudió a las instancias legales del trabajo, mostrando los resultados y papelería que le acreditaban su triunfo, cuestión que le llevó a lograr la “toma de nota” como Comité Ejecutivo del SUPAUAQ.

Por otra parte, se desechó un amparo federal al Comité saliente y en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje se resolvió que ante la petición de toma de nota a la dirigencia sindical surgida de la elección extraordinaria, (ilegal, añade este escribano) “No ha lugar a acordar de conformidad  a lo solicitado…” (Resolución de la JLCyA, 22 de noviembre de 2016).

El conflicto del SUPAUAQ llegó a la sesión ordinaria del Consejo Universitario del 24 de noviembre. Gilberto Herrera, Rector de la UAQ, lo abordó directamente, pidiendo autorización a los miembros del Consejo Universitario para otorgarle el uso de la palabra a Saúl García Guerrero, solicitud votada a favor por el órgano máximo de gobierno de la Universidad. García Guerrero explicó que su petición era que se le tomara protesta como integrante del Consejo Universitario, una vez que ganó las elecciones y se le ha dado la toma de nota por la JLCyA.

También, Nuri Villaseñor criticó de “tramposas” a USU, olvidando que había sido su “madrina” y a LSU. Hubo posteriormente una larga discusión de argumentos en la desfilaron diferentes voces de los consejeros universitarios y de académicos no consejeros, como José López Salgado, quien insistió en que habría que considerar la problemática estructural de la educación y de las Universidades Públicas, que sufren una fuerte crisis presupuestal, por lo que habría que recuperar la materia de trabajo de los miembros del Sindicato, quienes tienen una acción fundamentalmente académica.

En ese contexto, apremió a las autoridades universitarias para que el conflicto sindical “no nos fuera a desbordar”. En la votación final no se autorizó la toma de protesta a Saúl García y Gilberto Herrera convocó a las partes en pugna a llegar a acuerdos ¿Vislumbres?

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