Opinión

El terrible poder oscuro (O el miedo a ser queretano)

Para Julio Figueroa, el estoico…

Por José Luis Álvarez Hidalgo


Ahora que finalizó el acto protocolario del II Informe del gobernador José Calzada Rovirosa, los ecos de dicho suceso siguen rebotando en las paredes amuralladas de la conventual ciudad de Querétaro. Sí, lo digo con toda intención, tal parece que los vientos de la modernidad democrática, republicana y libertaria no soplan por estas tierras de Dios y la asfixiante cultura de la queretaneidad, sigue empecinada en mostrarse como en los más oscuros tiempos de la edad media y sus atroces guardianes de la moral inquisidora y santa.

 

Todo esto lo digo en razón de la metralla fulminante de correos electrónicos que ha recibido Julio Figueroa por el solo hecho de atreverse a manifestar su inconformidad por la falta de justicia y de voluntad política para resolver el emblemático caso de la BMW. Los correos que ha recibido no son propiamente halagos o de reconocimiento a su esfuerzo porque se haga justicia; sino todo lo contrario: se trata de una despiadada andanada de improperios de parte de aquellos oscuros personajes que se ostentan como “los verdaderos queretanos” y que consideran una afrenta imperdonable que Julio se manifestase en la bloqueada calle de 5 de mayo con una inocente cartulina blanca y la leyenda que ya todos conocemos.

 

Otro asunto igualmente preocupante es que se piense y se diga que el Gobierno Estatal no puede ser tocado ni con el pétalo de una crítica, una protesta social, una marcha cívica, un plantón, un mitin o el acto solitario de un hombre con una cartulina blanca en la plaza pública, pues se infiere que sólo son ganas de joder al gobernante: “ (…) con la intención de crear una atmósfera contraria al gobierno de Calzada (…)” (Rosas, dixit) ¡Gulp! ¿De qué se trata entonces? ¡De aplaudir, aplaudir, todos vamos a aplaudir! ¿Conceder, complacer y hacer como que aquí no pasa nada? Con el perdón de los anti Figueroa, eso no va a ser posible porque afortunadamente en Querétaro, además de las buenas conciencias, también existen mentes lúcidas, críticas y a veces molestas, que creen firmemente en la libertad de gritar a los cuatro vientos lo que se tiene que gritar.

 

En verdad que trato de comprender los motivos de semejante cerrazón e intolerancia por parte de Enrique Botello, Diego de Cossío y Alberto Rosas y no acierto a entender nada. ¿Qué es lo que les molesta? ¿Qué se ejerza la crítica hacia el poder político que nos gobierna? ¿Qué se busque recuperar la memoria ciudadana de un crimen que permanece impune como tantos otros en la entidad? ¿Qué se trate de Julio Figueroa y de sus ocho mil pesos mensuales que recibe de sueldo? Porque si la respuesta fuese afirmativa a todas estas interrogantes, entonces estaríamos frente a un estado de cosas que sólo significan intolerancia y ocultos deseos de represión, como aquel tristísimo suceso cuando se convocó a través de Internet a golpear y expulsar de Plaza de Armas a los jóvenes denominados emos. ¿Ya se nos olvidó que estos lamentables acontecimientos pueden suceder en nuestro bello y bien amado Querétaro?

 

Ahora que lo pienso, lo mismo pudo haberle sucedido a Julio Figueroa ahora que se manifestó durante 12 horas afuera de palacio de gobierno con su cartulina blanca y su estoicismo frente a la indiferencia del poder. Por lo visto, resulta una persona non grata para sus detractores, ya sea por el motivo de su protesta o porque sea él quien hace la protesta. Y lo dice con todas sus letras Alberto Rosas: “(…) para muchos queretanos que sí nacimos aquí, para nuestras familias que sí son originarias de aquí, y que sí tenemos una historia y un arraigo en este lugar, nos da risa tu supuesta defensa de la queretaneidad que es algo que nunca vas a poder tener (…)” ¿Así o más intolerante?

 

Hay que decirlo: la expresión anterior es una pequeña muestra de un fascismo de la peor ralea, y revela hasta qué punto, algunos o muchos queretanos, están a disgusto con muchos no queretanos de nacimiento que hemos decidido hacer de este estado nuestro espacio vital y vivencial y que sí, aunque les duela, estamos muy orgullosos de ser también queretanos. Resulta preocupante que haya gente que todavía piense que la queretaneidad es exclusiva de quienes nacieron aquí y de quienes tienen familias de mucho arraigo en estas tierras, esto genera un aberrante sentido de pertenencia grupal y de propiedad territorial y cultural que ya creíamos superado y que es muy delicado pues nos acerca a las peligrosísimas fronteras de la exclusión social y del apartheid simbólico que nos divide y nos confronta.

 

Me parece que las desafortunadas expresiones de estos ilustres queretanos, sólo enrarecen el ambiente político y social en la entidad y en nada ayudan a la sana convivencia, ni a crear lazos más firmes y solidarios para que juntos, los queretanos natos y los queretanos nonatos, (que espero no seamos non gratos) logremos la verdadera transformación social de este Querétaro de nuestro amores.

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