Opinión

Epigmenio González flores: un héroe queretano

Por: José Luis de la Vega

El viernes 22 de noviembre, se presentó el libro Epigmenio González: circunstancias, de Jesús Reyes Bustos. Se trata de la obra ganadora del Premio Nacional de Novela Histórica, 2010, convocado por la Comisión Estatal para la Conmemoración del Bicentenario del Inicio de la Independencia y que ahora ve la luz de la imprenta. Fui invitado a la presentación en el Centro de Arte Bernardo Quintana Arrioja de la Universidad Autónoma de Querétaro aunque, por razones que no vienen al caso, no asisití. Lo lamento, pues conozco el trabajo y el esfuerzo realizado por el autor. Así que, obligado por la cercanía, escribo esta reseña exculpatoria.

En cuanto a la edición, diré que se trata de un libro tamaño media carta (13.8 x 21 cm.), con portada en cartulina e impresa a color, y solapas. Cuenta con 174 páginas, más en la que se imprime el colofón y en el que se lee: Se terminó de imprimir en el mes de octubre de 2013, por Impresos Orizaba, con un tiraje de 1000 ejemplares, en Querétaro, México. En la primera solapa se encuentra una ficha del autor y una fotografía del mismo con su hijo Pavel, atribuida a Meritzita Ruiz. En la página legal, impresa tras la portadilla, se leen los créditos del –sobrio– diseño de portada, José Ramón Montijo González y el de formación, Ramón López Velarde Fonseca. Al calce, aparecen cuatro logos amparados por una nota, en donde se dice que el proyecto fue financiado por el Programa de Apoyo a la Producción Artística (APOYARTE), del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes.

Después de una dedicatoria personal, inicia la novela, cuyo reto estilístico estriba en que está escrita por Miguel da Sousa, duque de la Cuenca del Paraná y representante de buena voluntad, de Pedro II, Emperador del Brasil, ante el gobierno del general Miguel Miramón y que, cuando al fin llegó al Puerto de Veracruz, ya no existía tal gobierno. El mentado duque, termina en la ciudad de Querétaro en 1865, bajo las órdenes de Maximiliano de Habsburgo. La ficción incluye el hecho de que la obra fue rescatada por el Consejo Editorial de la Comisión Queretana por la Celebración del Centenario de la Independencia Mexicana, de 1910, quienes abren el texto con una Nota a la primera edición.

No soy especialista sobre el tema –como sí lo son los doctores Juan Ricardo Jiménez Gómez y Andrés Garrido del Toral, quienes presentaron el trabajo–. Sin embargo, puedo decir que la información sobre la vida de tan insigne personaje es de una pobreza inaudita, más allá de las 53 obras citadas en la bibliografía y las 5 páginas de internet y, en varios autores, contradictoria. Aun así, Reyes Bustos nos brinda una visión completa de la vida del insigne queretano y de la odisea que Epigmenio vivió desde el día que lo apresaron en su casa, en su natal  Querétaro, el 14 de septiembre de 1810 y su exilio de 27 años, por conjurase contra el imperio español. Para ello, hecha mano de recursos varios, como las fuentes apócrifas citadas en el texto y cuyas notas de pie de página no aparecen en la edición. Aun así, en siete capítulos, nos deja ver el tiempo que transcurre en México, durante la lucha por la independencia. En orden ascendente, se titula: Los autores de semejantes empresas no gozan del fruto de ellas, “Ha sido inevitable que me toque ser el chivo de expiación; lo entiendo y no sabe usted el orgullo que me causa”, “Lo que haya de contarse, de ahora en adelante, se hará entre sueños…”, “Ang ama namin…”, Espero que España comprenda en ya es política, económica y moralmente imposible el retorno de México a su seno…, Si me repatrían o me degüellan, ya está en Dios, que yo, por mí, es todo cuanto he podido hacer y Soy un fue y un será y un cansado es… El libro concluye con cinco apartados: una Dramatis personae, una Nota del autor, una Cronología, un Glosario y una bibliografía: Fuentes y referencias –falta un índice–. Hasta aquí, la descripción.

Mi opinión sobre el contenido es laudatoria, no cabe duda. Más porque conozco el trabajo realizado que, en esta clase de obras, toma mucho tiempo y esfuerzo. El escrito es limpio y logra momentos de dramatismo que corresponden con la tragedia de Epigmenio. Si bien, el texto no habla sobre de la muerte de héroe (y no resisto referir la polémica de si son los restos del queretano, los que se encuentran en el Panteón de los queretanos ilustres o no, como lo afirma el historiador Gabriel Agraz García de Alba, 2007) sí lo regresa a su estatura humana; Al tiempo que clarifica su lugar en nuestra historia, da paso a posteriores trabajos de investigación (y nos lanza, como el Quijote se lanza, ha desfacer entuertos) ¿Qué me gusta? Las cartas de las Filipinas (que abren cada capítulo), pues, siendo apócrifas, mantienen la credibilidad de la autoría de Epigmenio, dan luz sobre las circunstancias que lo llevaron a su dolorosa aventura y a las incontables peripecias que, sin duda, vivió.

Antropólogo de formación, con perseverancia y estudio, Jesús Reyes Bustos logra una obra que no pasará desapercibida y que anticipa sus posteriores empeños, de los que ya tenemos noticia. Sirva pues, esta breve reseña, para divulgar su aparición impresa y, como ya dije, disculpar mi inasistencia a la presentación (que, por otra parte, me informan, fue todo un éxito: historia, jazz, canapés y vino tinto. Toda la prensa). Enhorabuena.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba