Opinión

Globalización, posmodernidad

Punto y seguido

Por: Ricardo Rivón Lazcano

El materialismo debe ser una forma de idealismo,

ya que también está equivocado.

M. Sahlins

Nestor García Canclini cita, en su propuesta Para un diccionario herético de estudios culturales, la definición de Globalización dada involuntariamente por Appadurai: «Cualquier libro sobre globalización es un moderado ejercicio de megalomanía».

Por 1750, Lichtenberg escribió un aforismo que cito a mis alumnos: “No hay que decir “hipótesis”, menos aún “teorías”, sino formas de representación.” Ahora agrego otro del mismo autor: “Si un hombre puede enloquecer, no veo por qué no puede hacerlo una teoría”.

En 1993, en Oxford, durante la Cuarta Conferencia de la Asociación de Antropólogos Sociales del Reino Unido, Marshall Sahlins comentó:

“Confieso que al revisar mi cuaderno de notas, me sorprendió que Lord Keynes no nos haya contado la historia completa sobre el «largo plazo». En cuanto a la Antropología se refiere, dos cosas son ciertas en el largo plazo: una es que todos estaremos muertos; la otra, que todos estaremos equivocados. Se entiende que una carrera académica exitosa es aquélla donde lo primero sucede antes que lo segundo. Otro sentimiento que me sorprendió e inspiró para encontrar el título de esta exposición fue que este cuaderno era como el sentido que Michel Foucault atribuye al poder: poli-amorfo y perverso”.

Así, podríamos decir que hipotetizar o teorizar sobre globalización y posmodernidad son meros, aunque moderados, ejercicios de megalomanía que, tarde o temprano, por su propia naturaleza, desembocan en loca equivocación (creo que existen equivocaciones no locas). Lo anterior tiene su ventaja porque a la hora de rendir cuentas teóricas sobre nuestras equivocaciones, ya estaremos muertos.

Se asume tranquilamente que globalización y posmodernidad son fenómenos de historia reciente (Immanuel Wallerstein afirma que la globalización en modalidad capitalista tiene casi 700 años de historia).

En 1934, el magnífico Cole Porter escribió You’re The Top:

“Soy patético con la poesía –dice la canción poema–, tanto que cada vez que encuentro las mejores palabras, en lugar de usarlas, las guardo en mi pecho y no las dejo expresar… Como mis poemas no son hermosos, te diré que tan grande eres tú…”

Luego, el texto deja fluir rítmicamente a un hombre y una mujer que se turnan la voz y complementan entre sí en adulaciones:

¡Eres el (la) mejor!

Eres el Coliseo.

Es el Museo del Louvre.

Eres una melodía de una sinfonía de Strauss.

Eres un capó Bendel (gran diseñador de modas),

eres un soneto de Shakespeare,

eres Mickey Mouse.

Eres el Nilo,

eres la torre de Pisa,

eres la sonrisa de la Mona Lisa

¡Eres el (la) mejor!

Eres Mahatma Gandhi.

Eres el Brandy Napoleón.

Eres la luz púrpura de una noche de verano en España,

eres la National Gallery,

eres salario de la Garbo,

eres celofán.

Eres sublime,

eres la cena de pavo,

eres el tiempo, el tiempo de un ganador del Derby.

Eres un collar de flecha.

Eres un dólar Coolidge,

eres la pisada ágil de los pies de Fred Astaire,

eres un drama O’Neill,

Eres madre de Whistler.

Eres Camembert.

Eres una rosa,

eres un infierno de Dante,

eres la nariz del gran Durante.

Eres una danza en Bali.

Eres un tamal caliente.

Eres un Boticcelli,

eres Keats,

eres Shelly.

Eres Ovaltine.

Eres un boom,

eres la presa en Boulder,

eres la luna, sobre el hombro de Mae West,

eres una ensalada Waldorf.

Eres una balada de Berlín.

Eres embarcación que se desliza en el sueño Zuider Zee,

eres un maestro holandés antiguo,

eres Lady Astor,

¡eres brócoli!

Eres romance,

eres las estepas de Rusia,

eres los pantalones, en un acomodador de Roxy.

¡Eres el (la) mejor!

Entre todos hemos construido el sistema mundo capitalista, globalizado y posmoderno desde siempre, y no debemos sentirnos culpables por ello, orgullosos tampoco. Nos ajusta la metáfora Kroeber de un arrecife de coral: un vasto edificio construido por pequeños microorganismos que, actuando de acuerdo con su propia naturaleza, secretan una imperceptible adición a esta estructura, cuya escala y organización los trasciende. Dice Sahlins:

La vida de los grandes hombres nos recuerda

que podemos hacer sublimes nuestras vidas,

y dejar tras nosotros…

un pequeño depósito de cal.

@rivonrl

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