Opinión

Huimilpan y el espíritu de Ayutla

Por: Efraín Mendoza Zaragoza

Para cuando esté en circulación esta edición, se habrá celebrado ya la elección extraordinaria de Ayuntamiento en Huimilpan. Todos los astros, incluyendo el sol azteca, se fueron alineando con el objetivo de retener para el Partido Acción Nacional ese municipio conurbado de la capital y al que se orientarán importantes inversiones en el futuro próximo. Para este momento ya estará despejada la incógnita. Si bien no hubo estudios que permitieran anticipar el comportamiento del electorado, particularmente en lo relativo a la participación, este asunto da pie para reflexionar sobre la fatiga cada vez más creciente entre los ciudadanos respecto del régimen de partidos, y que en otros puntos del país está escalando a experiencias novedosas.

La elección del 7 de junio en Huimilpan fue ganada por estrecho margen por un singular personaje nativo de Guanajuato pero avecindado allí hace doce años. Sus impresionantes erogaciones para obras religiosas y civiles aceitaron su popularidad. El dinero que dispuso para las fiestas patronales y los tours a su espléndido rancho, han hecho que de ese hombre circulen las más fantásticas historias, tanto que él mismo ha tenido que salir a defenderse de acusaciones anónimas que vinculan su fortuna con dinero sucio. El arrastre que alcanzó se debió a un claro pragmatismo popular, que revela la mesiánica esperanza que sólo puede provenir del abandono ancestral. Entre la gente se oyó decir: “sin ser presidente municipal mire lo que nos ha dado, imagínese lo que nos dará cuando gane”.

Huimilpan revela la fragilidad del régimen de partidos en esa demarcación. Hace tres años la competencia se centró en sólo dos fuerzas políticas, que captaron en conjunto 70 por ciento del electorado: PAN, con 37 puntos, y PRI, con 32.5. La irrupción de Guzmán en 2015 reconfiguró el escenario y el electorado se pulverizó en diez partidos. Si bien lo favoreció el segmento minoritario más grande, éste representó apenas el 16 por ciento del Padrón Electoral. El segmento ganón fue el abstencionismo, pues 56 de cada 100 ciudadanos le dieron la espalda al sistema electoral.

Tras la anulación de la elección reinó en Huimilpan la más absoluta confusión, pues nadie informó de los hechos con claridad. Más aún, dos personas en cuyos testimonios se asentó la anulación, públicamente se retractaron. Por si no fuera suficiente, tras un desaseado juego en el sótano de los partidos, Juan Guzmán acabó saliéndose de la contienda, repartiendo cargos de traición. Para canalizar su molestia, algunos de sus seguidores promueven el abstencionismo adaptando un argumento institucional que les dio la certidumbre de que “aunque votes no existes”, en tanto que otros animan a la gente a ir a las urnas y poner el nombre del singular benefactor. Para alimentar aún más el enojo, si esto ocurre, lo cierto es que esos votos serán simple y llanamente declarados nulos. Y más aún, ciudadanos que por diversas razones tramitaron cambio de credencial después del 7 de junio, les negarán su derecho al sufragio bajo el argumento de que se usará la lista nominal anterior.

Entre los partidos políticos hay un cínico desinterés por lo que la gente está diciendo con sus actos. Se creen inmunes. El sistema de partidos hace agua por todas partes. Se le repudia porque no hay correspondencia entre sus pobres resultados y su alto costo. Se le reprueba por los escándalos de corrupción en que se ven envueltos de modo permanente. Para atajar las evidencias de impunidad, hoy un alto dirigente partidista está a las puertas de la cárcel. Los ciudadanos informados rechazan a los partidos en todos los tonos. Y a éstos el enojo popular parece hacerles lo que el aire a Juárez en el Cerro de las Campanas.

Siguiendo la ruta de Cherán, donde ya están abolidos los partidos y las campañas, habitantes de dos municipios del estado de Guerrero, sin tomar las armas y usando las instituciones, han emprendido acciones formales para abolir el régimen de partidos. Se trata de San Luis Acatlán y Ayutla. Ayutla es un municipio con tradición rebelde: primero se rebeló contra Antonio López de Santa Anna y luego contra Porfirio Díaz. Mediante consulta avalada por las autoridades jurisdiccionales, recientemente 138 pueblos de Ayutla determinaron decirle adiós a los partidos.

En su propia voz, el Consejo de Autoridades Civiles y Agrarias de Ayutla, así anunció la sentencia popular en contra de todos: “Después de más de medio siglo de ser gobernados por los partidos políticos, que no son más que una muestra del desvío de recursos públicos y la complicidad del gobierno con el crimen organizado, los habitantes nos hemos quitado el yugo, hemos ganado el reconocimiento y el derecho a elegir a nuestras autoridades por nuestro sistema normativo de usos y costumbres”, lo que ocurrirá por primera vez en 2018.

En la planta alta del poder político debería tomarse más en serio el mucho enojo que hay entre la gente. Piensan allá que eternamente la adormecerán con despensas y propaganda. Si bien en Querétaro no hay aún el enojo suficiente para dar un viraje como el dado en Cherán y Ayutla, no es aconsejable la indolencia y la indiferencia que reina entre los partidos hacia lo que piensa la gente. Si entre Ayutla y Huimilpan hay seis horas y media de distancia, a Huimilpan lo separa de Cherán la mitad del tiempo. No es conveniente que la gente siga sintiéndose burlada.

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