Opinión

Indiferencia

Por Jesús Tierrafría H.

¿Cuántas noticias trágicas se escuchan en un día? ¿Cuántas de esas noticias nos impactan u horrorizan? Las noticias trágicas de violencia, devaluaciones, corrupción, pobreza, deforestación, contaminación, abusos, etcétera, cada vez nos son más cotidianas, y también, cada vez son tomadas con mayor “naturalidad”.

 

En días pasados escuché un “chiste” que hacía alusión a los enfrentamientos armados que se dan cotidianamente en la ciudad de Guerrero. El “chiste” dice lo siguiente: ¿en que se parece Alaska a Guerrero?… en que aquí también amanecemos con menos seis, con menos cinco… creo que este “chiste”, (si así se le puede llamar) nos da una dimensión de cómo, lo que antes causaba terror, hoy se toma como parte del cotidiano y se ve con cierta frialdad.

 

Los cambios sociales en nuestro estado, así como en todo el país, son evidentes, no se puede ignorar que la pobreza ha aumentado, que los enfrentamientos armados cada vez son más, que las oportunidades laborales y de estudio han disminuido. La violencia en general está alcanzando niveles en verdad alarmantes, sin embargo y contrario a lo que se esperaría, la actitud del grueso de la población es de pasividad. Hay un virus terrible que ha sido inoculado en las mentes de la población, este virus es el de la indiferencia, esta indiferencia que marca extensos vacíos entre los sujetos.

 

¿Hace cuánto que no ves a alguien a los ojos y te reconoces en ese mirar? ¿Cuántas veces has estado de frente a una injusticia y volteas hacia otro lado? La indiferencia se está volviendo un lugar de posicionamiento general en las personas. Ante la violencia muchos ya no actúan con horror o con sorpresa, simplemente se dicen: “no soy yo”… no hay ya una identificación con el otro, el otro dejó de tener valor en sí mismo.

 

Se ha “banalizado el mal” el otro al no ser un semejante, es sólo una cifra, sólo un número en un archivo, algo que puede borrarse si no es productivo o si causa gastos innecesarios. Hoy para el mercado el valor de los sujetos está relacionado directamente con su poder adquisitivo, entre más solvencia económica tenga el sujeto será más valioso, incluso se vende la idea de que esta solvencia, lo convierte automáticamente en un buen padre o madre, buen ciudadano, que lo va a hacer figurar, en fin; es el prototipo del un sujeto exitoso. Es por eso que en México la figura del “narco” se ha vuelto un modelo a seguir entre la juventud, que no ve ya esperanzas en la educación ni en el empleo formal.

 

Si sumamos este prototipo del “narco”, a la falta de oportunidades laborales y de educación y además el factor de la indiferencia, no resulta nada descabellado el resultado: La situación actual por la que estamos pasando como país.

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