Opinión

Informes presidenciales

Por: Salvador Rangel

En la historia de México, el primer presidente en rendir un informe de gobierno fue Guadalupe Victoria (José Miguel Ramón Fernández Félix, su verdadero nombre), el 1 de enero de 1825, conforme lo establecía la Constitución de 1824, en sus artículos 67 y 68.

Fue el presidente constitucionalista, Venustiano Carranza, quien rindió y estableció el 1 de septiembre como fecha para rendir informes al Congreso, conforme a la Constitución de 1917. El artículo fue modificado en dos ocasiones, en noviembre de 1923 y en 1986, pero se mantuvo la obligación del presidente de la República de asistir y presentar un informe escrito. El presidente Emilio Portes Gil rindió su segundo informe de gobierno el 5 de febrero de 1930.

Pero la ceremonia de los informes presidenciales tiene circunstancias particulares, los legisladores iniciaron la costumbre de nombrar comisiones especiales y de cortesía para visitar al presidente en la residencia de Los Pinos y acompañarlo a la ceremonia en la sede del Congreso.

El presidente recorría las avenidas en medio de ciudadanos que lanzaban confeti, serpentinas y había mantas en los edificios públicos donde le expresaban al apoyo a su gobierno. Después de la lectura del Informe, el presidente saludaba a cientos de ciudadanos a las fueras de Palacio Nacional, este hecho recibió el nombre de “el besamanos”. Era su día.

Pero no todo ha sido armonía, en 1923 al responder el diputado Jorge Prieto Laurens el tercer informe de gobierno de Álvaro Obregón, le reclamó la imprudencia de nombrar secretario de Gobernación al expresidente Plutarco Elías calles.

El 1 de septiembre de 1928, el diputado obregonista por San luis Potosí, Aurelio Manrique, le gritó al presidente Plutarco Elías Calles: “farsante, usted miente”, con relación al asesinato Alvaro Obregón, presidente electo.

Todos los informes transcurrían entre lisonjas de los diputados y aplausos para respaldar al presidente. El cuarto informe de gobierno de Miguel Alemán, que duró 2 horas veintitrés minutos, fue interrumpido, por aplausos, cincuenta ocasiones.

En el tercer informe de López Portillo, el diputado coahuilense Edmundo Gurza Villarreal lo interpeló y le negaron la palabra, pero gritó «En Coahuila no hay democracia»…

En el último informe de gobierno de José López Portillo, donde lloró y pidió perdón a los pobres por no hacer algo por sacarlos de su condición económica, fue interrumpido cuarenta ocasiones.

Pero todo se acaba y el 1 de septiembre de 1988, último informe presidencial de Miguel de la Madrid, el encanto terminó. El senador Porfirio Muñoz Ledo, quien ya no pertenecía al PRI, del que fue dirigente nacional, increpó al presidente, al tiempo que se dirigía a Miguel Montes, que presidía la sesión; de inmediato, los priistas trataron hacer que se sentara en su curul; el gobernador de Aguascalientes, Miguel Ángel Barberena, tomó del cuello a Muñoz Ledo, le lanzó un puntapié, acompañado de insultos. Ese día, las interpelaciones al presidente sumaron 16, incluida la del diputado del PPS Jesús Luján.

En el primer informe presidencial de Carlos Salinas de Gortari, el entonces diputado Vicente Fox con unas boletas electorales hizo unas orejas de burro que se colocó.

En el primer informe de Ernesto Zedillo, el diputado perredista Marco Rascón se puso una máscara de cerdo; el líder ferrocarrilero y priista Víctor Flores le arrancó el disfraz y, como auténtico porro, lo retaba a golpes. El informe apenas duró una hora.

En el cuarto informe de gobierno de Fox, se instalaron barricadas en torno al Palacio legislativo, pero en el sexto y último no lo dejaron entrar.

Felipe de Jesús Calderón, entregó personalmente su primer informe de gobierno, el segundo lo envío.

Y con estos antecedentes, el 15 de agosto de 2008, después de ser aprobada por las cámaras de diputados y senadores y la mayoría de las legislaturas locales, se modificó el artículo 69 y suprimió la obligación del presidente de acudir a la apertura de sesiones del Congreso.

Y los nostálgicos añoran el espectáculo que ofrecían los diputados; ya no hay seriedad.

rangel_salvador@hotmail.com

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