Opinión

Inicio de año…

Fortino Ramírez Cruz

PARA DESTACAR: ¿O sea que primero había que terminar el famoso maratón Lupe Reyes para retomar la vida normal? ¿Cómo esperamos que se pueda generar una movilización social cuando no podemos priorizar nuestra conciencia social?

El inicio de año ha sido una vorágine de confusión e incertidumbre para la población en general; desde finales del año pasado que se venía anunciado el alza de gasolina se encendieron los focos rojos entre la ciudadanía circulando en redes sociales el llamado a tomar acciones en contra de estos abusos.

Primeramente, quisiera hacer una pausa en este punto, dado que han sido muchos los eventos que han tenido lugar a raíz de esto; primero quisiera preguntar ¿por qué llaman a manifestarse hasta ahora? Con éste, se cuentan cuatro aumentos al precio de la gasolina en el año pasado y tres más del año anterior desde que se anunció la famosa formulita que iba a ajustar los precios para empezar a ver reducciones en los precios

¿En qué mundo de fantasía se podría creer tal hecho? Sólo los lambiscones, tanto políticos como simpatizantes del gobierno o del Partido Acción Nacional creían o decían creer y apoyar tal iniciativa, entonces ¿por qué manifestarse hasta ahora que ya no les alcanza?

Recuerdo a tanta gente que se molestó, criticó e hizo rabietas por tanto caos vial a causa de todos aquellos que salieron a manifestarse; tantos clasemedieros aburguesados que según llegaron tarde al trabajo o a su casa y que con sonoras cornetas acompañaron su ignorante, penitente y absurda consigna de “chairos pónganse a trabajar” pero que ahora, cuando ya sienten el agua hasta el cuello, entonces sí quieren salir a las calles, a tomar carreteras, a increpar a las autoridades y a mostrar sus inconformidades porque entonces sí ya no les alcanza, ¿por qué hasta ahora ya lo resintieron como un abuso? ¿Por qué hasta ahora se manifiestan si esta movilización tenía que llevarse a cabo desde el momento mismo en que se propuso la iniciativa energética?

¿Cómo no lo pudieron ver? En mi opinión esto tiene su raíz no única pero sí principalmente a la renuencia de la gente por informarse, por leer, por acercarse y procurar al menos entender la gran falacia que se escondía, ni siquiera nuestro orgulloso multiganador del premio Oscar Alejandro Gonzalez Iñárritu fue gancho suficiente para alentar a las personas a indagar sobre el tema luego de que cuestionara abiertamente al representante del Ejecutivo.

Otro elemento que considero necesario señalar, es el hecho de que las “mega marchas” que han tenido lugar, se dieron hasta pasado el primero de enero, siendo que desde diciembre ya se hablaba de este aumento al precio, así que también quiero preguntar… ¿por qué esperar hasta pasado el primero o el 7 de enero para manifestarse?

¿O sea que primero había que terminar el famoso maratón Lupe Reyes para retomar la vida normal? ¿Cómo esperamos que se pueda generar una movilización social cuando no podemos priorizar nuestra conciencia social? ¿Cómo pretendemos despertar la conciencia social si seguimos literalmente descansando, retozando en el hedonismo de los días de asueto? ¿Cómo esperamos que haya alguna movilización social seria si no somos capaces de mantenernos al margen de las festividades?

A nivel local sólo podemos hablar de una situación de pánico en el mercado Escobedo, el desconocimiento de parte de Canacope al acuerdo económico presentado por Peña Nieto; y las autoridades locales que sólo se han limitado a no autorizar el aumento a los precios del transporte como medida de “solidaridad” con la sociedad.

¿De qué nos habla todo este escenario local? En mi lectura particular y de manera muy inmediata y superficial, sólo puedo entender que estamos rodeados de una sociedad atemorizada y confundida, empresarios inseguros de las ganancias que puedan generar frente a esta oleada de violencia popular y un gobierno incapaz de ofrecer respuestas y soluciones sino más bien sólo paliativos populistas que buscan contener en lugar de canalizar los ánimos de nuestra gente.

Es apremiante identificar los gravísimos estragos que ocasiona la ignorancia y la indiferencia de una sociedad con respecto a los gobiernos que la administran, ya no podemos esperar a que las crisis generen pánico e incertidumbre para alzar la voz y externar nuestras inconformidades e increpar a los funcionarios.

Ante todas estas circunstancias, lo único que me queda es instar a nuestro respetable público lector para ser portavoces y detonantes de esa conciencia social, de alzar la voz con su familia, su vecino, o la persona de al lado, en sus círculos de vida social, laboral o en cualquier espacio, que alcen la voz y cuestionen todo lo que les rodea o les genera disonancias; erradiquemos esa cultura de atender los síntomas cuando son molestos o incómodos en lugar de cuidarse y prevenir malestares…

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